Los directores de 'Cafunè': "Vamos a llevar el Goya de paseo por toda Navarra"

Carlos F. de Vigo y Lorena Ares, fundadores y directores de los estudios pamploneses Dr. Platypus & Ms. Wombat donde cobró vida el corto de animación galardonado, llegaron la noche de este domingo a Pamplona desde Granada

Desde la izquierda, Carlos F. de Vigo, director y productor de 'Cafunè'; Lorena Ares, directora de 'Cafunè'; Marcos García, director de fotografía, y Chechu Ramírez, autor del cómic original, este domingo por la noche en el aeropuerto de Nóain a su llegada desde Granada
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Desde la izquierda, Carlos F. de Vigo, director y productor de 'Cafunè'; Lorena Ares, directora de 'Cafunè'; Marcos García, director de fotografía, y Chechu Ramírez, autor del cómic original, este domingo por la noche en el aeropuerto de Nóain a su llegada desde Granada
Desde la izquierda, Carlos F. de Vigo, director y productor de 'Cafunè'; Lorena Ares, directora de 'Cafunè'; Marcos García, director de fotografía, y Chechu Ramírez, autor del cómic original, este domingo por la noche en el aeropuerto de Nóain a su llegada desde Granada

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Laura Puy Muguiro

Publicado el 10/02/2025 a las 05:00

“¿Qué haces?”. Carlos F. de Vigo, fundador y director junto a Lorena Ares de los estudios pamploneses Dr. Platypus & Ms. Wombat, se había despistado “un momento” y al girar de nuevo la cabeza hacia Arturo Cisneros, gerente del Clúster Audiovisual de Navarra, se lo encontró moviendo estatuillas en la zona de las instalaciones donde muestran los premios que han ido ganando. “Estoy haciendo el hueco para el Goya”, le respondió Cisneros. Hoy, después de tres nominaciones anteriores por otros tantos trabajos, los estudios pueden colocar allí el 'cabezón' por su 'Cafunè', “sobre la migración forzada y el acogimiento digno”, premio al mejor corto de animación. A primera hora de la tarde de este domingo, unos minutos antes de pasar a la zona de embarque para tomar el vuelo de Granada a Madrid y enlazar después con el de Pamplona, Carlos F. de Vigo reconoce en esta entrevista telefónica el “lujazo” que fue poder compartir sobre el escenario el galardón con todo el equipo. Siente que “es un premio de todos”, y remarca que en los agradecimientos citaron a Sodena, la Navarra Film Industry, el programa Innova de la Fundación La Caixa... porque “ha sido un proyecto público-privado impulsado entre todos al que luego se han sumado también Canarias, Madrid, el Ministerio de Cultura y la Fundación La Caixa”. “Fue bonito poder haber hecho ese reconocimiento de que la animación de Navarra está ahí una vez más, porque fíjate los éxitos que ya lleva”.

¿Cómo se encuentran?

Contentísimos y agotadísimos, pero muy bien [ríe].

Sus primeras palabras en el escenario fueron “al final ha sido a la cuarta cuando lo hemos conseguido”. Pareció que tenía muchas ganas de poder decir “por fin, ahora sí”.

¿Sabes qué pasa? La animación, siendo una técnica que nos permite contar historias de una manera muy única -lo hemos visto con 'Robot Dreams' o 'Un día más con vida', por mencionar dos películas navarras-, no tiene la presencia mediática que sí el 'star system' de los actores o del cine de ficción. Y, por el equipo, quise que se supiera que no era la primera vez; que este es un equipo que tres veces, con películas muy diferentes, ha estado ahí, a puntito, y que ahora se consolida. Me pareció un mensaje importante por todo el equipo.

¿Se engrandece cuando además el premio es por una película como a 'Cafunè' y el tema que trata?

Pues no sé si lo engrandece. Quizás lo que sí tiene es que está más conectado con el espíritu en sí mismo. Porque al final, la propia palabra, 'Cafunè', acariciar el pelo de alguien a quien quieres mientras se queda dormido, es un ejercicio de respeto, de cariño, de generosidad, algo para nosotros importante: trabajar con personas que sean generosas y sentirnos nosotros generosos también. Y quizás tiene una conexión particular que lo hace más especial. Pero hay otra vertiente que me parece importante: es arte, es cultura y también es industria. Hay puestos de trabajo de alta cualificación y de larga duración. Si hubiera sido con otra película, estaríamos contentísimos, seguro, porque al final es un reconocimiento también a una visión industrial que genera riqueza y que ayuda a pagar impuestos y a que todos tengamos el estado de bienestar en el que nos gusta vivir.

En un reportaje en este periódico se contaba hace unos días que a la entrada de las instalaciones de los estudios hay un pequeño museo con los premios que ganan sus películas. ¿Prepararon el hueco para el Goya antes de irse?

[ríe] Algunos premios son a la dirección, otros a la película... Creemos que tienen que estar ahí para que todo el equipo, cuando entra por la puerta, cada día, pueda ver el resultado de su trabajo. Debo reconocer que soy más de disfrutar el viaje y de no hacerme ilusiones innecesarias. Sencillamente, estar nominado es una maravilla. Porque es dificilísimo estar nominado, y estar nominado tres años consecutivos, muy muy difícil. Pero te voy a reconocer que Arturo [Cisneros] vino a hacernos una visita y él hizo el hueco [ríe]. Me despisté un momento, lo veo moviendo y le digo: “¿Qué haces?”. Y dice: “Estoy haciendo el hueco para el Goya”. Y ya no me atreví a tocarlo, se quedó el hueco [ríe]. Así que sí: está el hueco preparado pero porque el gerente del clúster estaba muy convencido.

¿Lo pondrán mañana [por hoy]?

Ahora vienen unos días en los que vamos a intentar llevarlo de paseo por toda Navarra. Nos gustaría que todos los que han estado participando y haciendo lo posible lo puedan conocer en persona. Tiene una semana muy ajetreada.

Que hablamos en singular, pero en las fotos de la madrugada de ayer posan con dos estatuillas...

Llevamos los dos con nosotros ahora para que puedan conocer la ciudad. De hecho, acabamos de hablar con la gente de seguridad, por si nos ponían alguna pega, y nos han dicho que no pasa nada. Como los premiados somos cinco entre los directores y los productores, cada uno tiene derecho a pedir uno. Son originales, no son réplicas, y lo solicitas porque nunca sabes si va a ser el primero y el último, pero seguro que el primero todos queremos conservarlo. Luego, uno de los dos, por la magia de que es el primero, se irá a Madrid con White Leaf, nuestro coproductor.

De modo que van a viajar con los Goya encima, no los facturan.

Me niego, se vienen conmigo [ríe]. Vamos en dos asientos Lorena y yo y un Goya cada uno sentadico con nosotros. Si te vas con el perrete, no lo factures; si puedes evitarlo, lo llevas contigo, ¿verdad? Ha costado mucho trabajo esto, que no se separe [ríe].

Con otro tipo de nominaciones, a mejor director, actriz, actor... se escucha “suena mucho tu nombre...”. ¿Ocurre también con trabajos como el suyo?, ¿les dijeron que sonaba 'Cafunè'?, ¿cómo lo vivieron?

Con 'Cafunè' han pasado dos cosas. Una, que el corto ha conectado de una manera creo que muy especial. También es importante el momento. Cuando hicimos 'Amanece la noche más larga', recién salidos del covid, era un corto que llevábamos tres años preparando. Estos dos cortos forman parte de una tetralogía que tiene una intención de hacer una reflexión sobre una época de cambio de era que creemos que estamos viviendo todos. 'Amanece la noche más larga' empieza con unas estaciones petrolíferas en alta mar y una situación casi de posguerra, y cuando se estrenó en Rumanía, hacía semanas que la guerra a Ucrania estaba candente. El estreno fue muy duro, con una sala abarrotada de gente en silencio, a pocos kilómetros de la frontera. Era muy impactante. La gente decía: “Qué casualidad...”. Casualidad no: nosotros, de alguna manera, esta reflexión, estos síntomas de tres años atrás veíamos que nos estaba empujando a algo y queríamos comunicarlo y dejar un legado para las siguientes generaciones en forma de película.

¿Y 'Cafunè'?

Es la segunda parte. Fíjate todo lo que está pasando con el tema de la migración forzosa, todo lo que estamos viendo que está ocurriendo precisamente ahora en EE UU y lo que vivimos en nuestras costas, en Canarias, en el Mediterráneo, en Italia, en Grecia. Hay guerras, hay cambio climático. ¿Cómo no va a haber un problema de migración forzosa? Era inevitable que lo hubiera. En ese sentido, Cafunè conecta de una manera diferente y ha tenido una repercusión mediática, una presencia, importantísima, y esto ha hecho que mucha gente nos hablara de ella casi sin conocer el trabajo que hacemos. Fuimos a los Goya sabiendo que había tenido mucha presencia en medios.

¿Y qué sintieron cuando escucharon “¡Cafunè!”?

Fue una explosión a base de adrenalina; en esos cinco segundos pasaron por mi cabeza un trillón de cosas que incluyen, sobre todo, la satisfacción de que todo ese esfuerzo de todos -la animación en Navarra existe gracias a un esfuerzo colectivo que lleva una década, prácticamente- contribuye a consolidar el esfuerzo de varias generaciones de políticos, de empresarios, de profesionales de la formación, de artistas, de técnicos. Fue una alegría que 'Cafunè' se haya convertido en una perlita que queda ahí como un legado del cine de Navarra.

Ustedes subían las escaleras al escenario para recoger el Goya a la vez que hablaba Carlos del Amor, que retransmitía la gala en RTVE y se preguntó cuántas Almas estarían en ese momento sobre una embarcación precaria intentando llegar a esa otra orilla prometida. Cuánta verdad...

Él [Del Amor] hace una interpretación muy poética del esfuerzo que está detrás del corto, que en esencia es ponerle cara y ojos a las estadísticas que nos tienen anestesiados. Cuando hablamos de la migración forzosa, casi hablamos de un concepto abstracto que luego, si se traduce en algo, es en “45 o 70 personas y tal”. Si lo piensas un momento, ¿no te parece increíble que cada vez que se dan todas esas noticias, y probablemente tenga que ser así, nunca se dice el nombre de ninguno? No lo tienen, y fue una de las espoletas que inspiraron también a llevar este corto de esta manera: ¿por qué no sabemos el nombre de ninguno? Y por eso el corto tiene que ser solo sobre dos personas, nada más.

¿Por eso dijo en el discurso que es una película que no habla de política sino de personas?

Sí. Era otro de los objetivos: que no se pueda asociar a ninguna visión política, sino a una visión humanista, y que el corto invite a una reflexión para que cada uno decida después, sin olvidar que, cuando está habiendo estadísticas, detrás hay Almas y Lunas.

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