Música
Rozalén: "Pamplona es la segunda ciudad donde más vendemos, me voy a dejar la piel"
La cantautora regresa este sábado a Pamplona y al Navarra Arena (21.00h) después de tres años, en esta ocasión con su nuevo disco ‘El abrazo’. Cree que tiene una “conexión inexplicable” con esta tierra y avanza que “será un concierto muy especial”


Publicado el 24/10/2024 a las 19:30
María de los Ángeles Rozalén Ortuño (Albacete, 1986), conocida artísticamente como Rozalén, acaba de volver de Latinoamérica donde ha actuado durante 20 días en ocho ciudades de 7 países diferentes. “Ha sido mucha tela, de muchos kilómetros, muchas horas en avión, mucho cargar y descargar maletas”, por eso pide descansar y responder a esta entrevista no en directo, sino por audios de voz. “Allí mi público es muy pasional, pero aquí es muy sensible -confiesa-. No me puedo quejar de nada, vamos, y tengo que agradecérselo muchísimo a la gente que nos sigue de todos lados y a ambos lados del charco”.
Repite este sábado en el Navarra Arena después de tres años. Entonces presentó su cuarto disco, ‘El árbol y el bosque’. Ahora vuelve con el 6º, ‘El abrazo’. ¿Qué ha pasado en su vida y en su carrera desde entonces?
Pues han pasado muchas cosas. Entonces aún no había perdido a mi abuela y tenía que encontrarme aún más duelo y más muerte... Lo que más me ha marcado en estos años ha sido la muerte repentina de mi padre. Cuando la muerte y la enfermedad están tan presentes, y lo digo sin victimismo, amo más la vida. Creo que me están cambiando las prioridades, me estoy haciendo mayor y estoy madurando. He podido también parar un poco de los escenarios porque de lo demás no paro nunca. He estado componiendo y dedicándole mucho tiempo a eso, así que me ha sentado muy bien y he podido digerir un poquito todo lo que me ha pasado en estos 10-12 años. Publiqué el disco de folclore, ‘Matriz’ que también ha sido una de las cosas más importantes que he hecho en la música. Así que van pasando muchas cosas. Pero bueno, en eso consiste la vida, en que te pasen cosas, buenas y regulares.
¿Qué aporta ‘El abrazo’ a su trayectoria artística?
Creo que es el disco más emocional que he hecho. A mí se me cataloga mucho por mis canciones sociales y no voy a dejar de hacerlas. De hecho, en este disco también hay alguna un poco disparo, como ‘Mis infiernos’ o ‘Tuya’, pero creo que en este disco me estoy aferrando mucho a lo simple y hablo de los dos temas por excelencia del arte, que son el amor y la muerte. Es lo que me tocaba y lo que yo necesitaba contar ahora. También a veces hay que relajar un poquito, relajar el ambiente. Y creo además que cuando uno habla de lo simple y lo sencillo de la vida, te unes mucho a la gente. Luego, musicalmente, sí creo que hemos ido dando pasos como siempre. Como melómanos que somos todo el grupo, nos hemos atrevido a otras cositas para seguir evolucionando.
¿De dónde le viene esa sensibilidad a la hora de componer?
Ay, Dios mío, esa sensibilidad me hace sufrir mucho... Aunque también me hace disfrutar mucho de todo lo bueno... Pues no sé, eso creo que es genético, ¿no? O sea que te viene impuesto. Soy hipersensible y voy a peor con los años, pero bueno, esa hipersensibilidad es la que me permite hacer canciones... Así que ante el dolor o la nada, me quedo con el dolor.
¿Qué significa para usted la música?
Es una pregunta muy compleja. Estudié psicología y musicoterapia, así que conozco el poder de la música para mejorar la calidad de la vida de la gente, que nosotros somos música, que latimos a un ritmo, que andamos a un ritmo, que la música nos lleva de una emoción a otra... Así que, en mi caso, que canto y toco instrumentos desde cría, no concibo la vida sin música. Todo el rato estoy escuchando canciones. Para mí es sanador cantar lo que me pasa encima de un escenario. Creo que es muy fuerte y una catarsis pura. Es terapia y eso se transmite. Para mí, vida y música son una.
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Hace unas semanas, en este diario, Ismael Serrano la destacó como “una artista que llega al gran público con un alto vuelo poético y muy comprometida con la realidad”... ¿Está de acuerdo con ello?
¡Dios mío! Es que yo a Ismael lo amo tanto... Y para mí, es tal ejemplo a seguir... Me emocionan mucho sus canciones y es un artista supercomprometido. Comparto pensamientos con él, así que también he perdido la objetividad porque lo quiero. Lo he conocido como persona, de modo que hable así de mí él es un superhalago y nunca lo hubiera imaginado... La primera vez que lo vi en un bar y estuvimos charlando no sabía que yo pudiera compartir tantas cosas con gente a la que admiro tanto.
Si, como él, tuviera que destacar a artistas de su género, ¿Qué artistas actuales elegiría?
Dentro del folclore, siempre tengo en boca a Rodrigo Cuevas, a Tanxugueiras... Creo que las mujeres además están ocupando un espacio muy potente en la música y muy interesante... También Zahara, Rigoberta Bandini, Amaia... Hay mucha gente que me gusta y que creo que se acerca mucho a la coherencia, pero bueno serían muchísimos más.
Su padre fue sacerdote y su primera toma de contacto con los micrófonos se produjo en grupos corales de la iglesia, ¿es usted una persona religiosa?
Yo me definiría sobre todo como una persona espiritual. Y conforme van pasando los años, me voy haciendo superespiritual dentro de la educación católica que he recibido y la Iglesia que he conocido, que es una iglesia obrera, porque mi padre me hablaba de la teología de la liberación. Es una iglesia bastante diferente a la que imaginamos no cuando pensamos en el Vaticano o en los obispos, un poquito más conservadores. En eso que me enseñaron, por desgracia, dejé de creer, pero sí que creo en muchas cosas. Entonces me considero creyente, espiritual. Creo que además hay cosas que se escapan de la ciencia... Creo en la magia, creo en el poder de la Tierra, de las piedras, de la naturaleza... Creo en muchas cosas y en muchos dioses, entonces sí soy muy espiritual.
Ha visitado Navarra al menos en 9 ocasiones diferentes. ¿Guarda alguna anécdota o algún recuerdo especial de ellas?
A mí siempre me ha llamado la atención la gran cantidad de público que he tenido en Pamplona y en Navarra, sin ser de los lugares a los que más he ido. En los comienzos y cuando iba por primera vez a las ciudades acudían 20 o 30 personas a mis conciertos. Sin embargo, a mi primer concierto en Pamplona, en un lugar a las afueras de la ciudad, fueron 300. Es muy fuerte. Y ahora, Pamplona es la segunda ciudad después de Madrid donde más entradas vamos a vender, así que estoy alucinando. Me siento superquerida en Pamplona sin haber ido tanto... Así que cuando te sientes tan querida y tan arropada, lo que tengo son muchas ganas de pasar más tiempo allí y de conocer más cosas. Además tengo mucha conexión con los artistas de Navarra; quizás el haber cantado también en euskera y encima una canción como Salvador (Xalbadorren heriotzean) me ha unido aún más a esta tierra, así que Pamplona es de los conciertos de la gira que más estoy esperando.
En los premios Goya 2022 lució un vestido de la corellana Desirée Arellano, en octubre de 2021 fue jurado del Festival de Cine Ópera Prima de Tudela y en noviembre de 2018 cantó en la concentración de la capital ribera contra la violencia de género. ¿Algo que destacar de estas interacciones con nuestra tierra?
¡Madre mía! Me están viniendo bien estas preguntas para recordar, porque hay cosas que ya se me olvidan de tanta intensidad de vida... [risas] Los premios Goya sí, fui vestida con el diseño de una navarra, evidentemente... Lo de Tudela y cantar en la concentración fue brutal... Es precisamente lo que he dicho antes, que tengo ahí como una conexión inexplicable con Navarra y es algo que quiero que crezca y crezca... Porque es como muy fácil la conversación con artistas con de allí. No sé, creo que tenemos una manera parecida de ver el mundo, de ver la vida...
Su canción ‘La puerta violeta’ se convirtió en un himno contra la violencia de género. ¿Cómo valora el poder de la música para remover conciencias?
Considero que lo que ha pasado con esa canción no es algo que me pertenece a mí. No sé cómo explicarlo. Nunca sabes qué va a pasar con una canción, aunque supongo que cuando trata de algo que vives o que tienes cerca es más fácil de que se transmita. Yo no pensaba ni que estaba siendo tan explícita con esa canción, y estoy muy orgullosa de lo que la gente y, sobre todo, las mujeres han hecho con ella. No me pertenece. Que ‘La puerta violeta’ sea de quien la necesite...
¿Puede abrir boca para el concierto de este sábado en Pamplona?
Bueno, van a pasar cosas... Una es que voy a compartir escenario con Chica Sobresalto, gracias al programa Spotify EQUAL [que busca poner el foco en las voces femeninas de la música] y eso mola mucho. También algo que va a pasar y que todo el mundo espera es que yo cante en euskera. No es que haga un spoiler, pero sí va a ser uno de los primeros conciertos de esta gira en los que cante en euskera. Y bueno, va a ser tanta gente la que venga, que tengo un poquito, no de miedo, pero sí de respeto. Me voy a dejar la piel, como siempre, pero intuyo que va a ser uno de los conciertos más especiales.
DNI
Rozalén (Albacete, 12 /06/86) se crió en Letur, un pueblo de la sierra del Segura. De niña, cantaba canciones que le enseñaban su madre y su abuela; bailó y tocó la guitarra y la bandurria. Empezó a componer con 14 años y dio su 1º concierto a los 16. En 2013 publicó su primer álbum, ‘Con derecho a...’, al que siguieron ‘Quién me ha visto…’(2015), ‘Cuando el río suena...’ (2017), ‘El árbol y el bosque’ (2020),‘Matriz’ (2022) y ‘El abrazo’ (2024). Es Premio Nacional de las Músicas Actuales 2021.