El artista Patxi Araujo invita a experimentar el caos en el vestíbulo de Baluarte
Ha creado una instalación de grandes dimensiones que representa el "caos, el azar, lo que tememos o lo que soñamos"


Publicado el 04/10/2024 a las 05:00
Una especie de gran tramoya se ha apoderado del vestíbulo de Baluarte. Creada por el artista navarro Patxi Araujo, se trata de una instalación de grandes dimensiones que ofrecerá diferentes experiencias “según cuándo y cómo se visite”.
Araujo ha bautizado a este artefacto como 'La distribución del caos'. “Está invocando a aquello que tiene que ver con el caos, el azar, lo desconocido, aquello que tememos, aquello que enjaulamos o aquello con lo que soñamos”, explicó.
Se trata de la obra más ambiciosa que ha realizado hasta el momento: “Ha sido la más compleja porque ha involucrado a diferentes gremios y sensibilidades. Eso también ha permitido crear un contacto, que creo que es muy necesario, entre diferentes disciplinas y saberes”, valoró.
Araujo detalló la complejidad técnica de esta gran estructura, que se puede visitar de dos maneras: permaneciendo en su interior o subiendo a la parte superior, “un mirador” al que se accede a través de unas escaleras y donde se puede contemplar una especie de nube o de mar en movimiento.
En su interior, la instalación cuenta con una gran pantalla de cuatro metros de largo en la que se proyectan diferentes palabras de manera totalmente aleatoria. “Existe una parte del discurso de la obra que es textual, que refiere a textos poéticos y científicos. De alguna manera los trata, pero a la vez los critica”.
Para Araujo, esta instalación lanza una “crítica al lenguaje, a las palabras, al discurso racional y lógico. El lenguaje nos permite abordar de alguna manera la realidad, pero la realidad es inabordable, es inasequible. Las palabras no llegan a definir aquello de lo que hablamos”, sentenció.
Según detalló el artista, 'La distribución del caos' contiene un núcleo, “un corazón que capta las señales y cierto tipo de radiación cósmica”. Existen sensores sensibles a esa frecuencia, a esa energía: “Un grupo de 13 sensores Geiger capta esas señales que provienen de los rayos cósmicos cuando entran en contacto con la atmósfera y se desmenuzan”, explicó.
Por otro lado, este gran artefacto “tiene capas suficientes como para que puedan ser leídas en diferentes ritmos, en diferentes tempos”.
Tras asegurar que se trata de la obra más ambiciosa que ha realizado hasta el momento, Araujo matizó que “en cuanto a la complejidad de la idea, es la misma que siempre, porque toda obra contiene una dificultad extraordinaria”.
“He intentado hacerlo lo más sencillo posible, pero es imposible, no me salen las cosas más sencillas”, aseguró.

