Literatura
Se despide este mes la librería Ménades de Pamplona
Pilar Escalada la abrió en noviembre de 2018 en el local que ocupó durante 41 años Auzolan, y tres meses después llegó Manu Barceló, al frente ahora


Actualizado el 03/09/2024 a las 18:31
La nueva edición del Salón del Cómic de Navarra, desde esta semana hasta el 29 de septiembre, pierde una de las sedes de Pamplona a la que acudían ilustradoras e historietistas para firmar ejemplares y encontrarse con su público: la librería Ménades, que cierra este mes, el día 21, por motivos económicos. Manu Barceló, socio desde inicios de 2019, ha visto inviable participar en esta edición al coincidir con los últimos días en pie de la librería, especializada en historia, ciencia ficción, terror, fantasía... y que se había abierto un hueco también en la novela gráfica.
Pilar Escalada abrió el negocio en noviembre de 2018 en el local que había ocupado Auzolan durante 41 años en la calle San Gregorio. Apenas tres meses después entró Barceló, ahora de 46 años. Los dos aterrizaron desde Zaragoza, donde ya habían trabajado como libreros, y ella abandonó la librería hace unos meses, al comenzar en otro proyecto.
Habla él de la clientela muy fiel que ha tenido y “que responde sobre todo a cierta especialización en historia, ciencia ficción, terror, fantasía...”. “Pero el gran problema radica en que, si bien todavía no se ha generado un agujero, cabe la posibilidad de que con la cantidad que pago actualmente de impuestos, de alquiler, a las distribuidoras... acabe con deudas o pérdidas, y no me ha quedado otra que, con gran dolor, antes de que ocurra, ponerle freno”, señala Barceló a haberse puesto la venda antes de que surja la herida.
Recuerda la ilusión de los inicios en un local “ideal no solo para abrir una librería, sino para generar además un espacio cultural, con clubes de lectura y presentaciones”. Reconoce Barceló que el cierre de la librería “es un proceso muy difícil de digerir”. “De hecho, estoy poniendo los pies en la tierra ahora”, indica, añadiendo que cuando acabe de vender todos los muebles, de devolver los libros, de vender los que queden... sabrá si le queda algún tipo de deuda o de pago. “Ahora mismo, la sensación es muy amarga. Mi tarde y noche de ayer [en referencia a las del lunes] fueron horrorosas, especialmente duras”. Y lo dice porque ese día comenzó a avisar del cierre y desde entonces se han sucedido llamadas y visitas de personas que quieren despedirse. “Es un poco desbordante”, señala Barceló, que utilizará las redes sociales de la librería para expresar su agradecimiento por los seis años del negocio.
Va a vender libros hasta el 21 de septiembre, incluido, con el 5% de descuento, el máximo que permite la Ley del Libro, y en el horario de apertura actual, de 10 a 14 horas y de 17 a 20 horas. La idea es que después, del 23 de septiembre al 30 de septiembre, acondicione el local “de cara a la siguiente gente que pueda venir”. “Será un semana para hacerme a la idea del punto final”.
Y aunque este sea un momento amargo, se queda con la cantidad de personas que ha conocido en este tiempo. “Muchos que entraron por primera vez a la librería por pura casualidad y como clientes se ha convertido en amigos, y amigos personales”, apunta. Recuerda también presentaciones de libros de autores y autoras de relevancia, como Emma Southon (Agripina, en marzo de 2019), Irene Vallejo (enero de 2019), Flavita Banana, Javier de Isusi. Pero se queda “con los escritores de la tierra” y que más han apoyado a la librería, como Agustín Ferrer, Ismael Martínez Biurrun, Miguel Sánchez-Ostiz, Nerea Aguado, Marta Castaño, Carlos Bassas, Regina Salcedo o Patxi Irurzun, entre otros. “Nos quedamos con la gente que es de aquí. Cuando llegué desde Zaragoza me encontré con una ciudad en la que había un nicho de escritores y creatividad con un nivel de calidad muy alto, y con eso me quedo, habiéndome convertido en auténtico fan de alguna gente”. Lo ejemplifica con las visitas hasta ahora de Martínez Biurrun, que para Barceló suponían “una celebración”.