A Deshoras, el grupo navarro que hace su camino en el rock
La banda navarra, que publicó su primer disco en 2022 y grabará en octubre nuevos temas, llega a septiembre con varios conciertos


Actualizado el 03/09/2024 a las 07:41
"El primer día que quedamos para ensayar en el local, me colgué la guitarra eléctrica y fui consciente de que no sabía tocar de pie porque siempre lo había hecho sentado”. Agosti Morales y Diego Loja ríen con el recuerdo de Fredy Manzaneda. Pero más allá de la anécdota, la frase recoge el aprendizaje que han experimentado con el proyecto que les unió hace siete años, la banda A Deshoras, cuyas letras plasman su pasión por la música y el rock; desamores, sueños y locuras. Además de Manzaneda (compositor y guitarra), Morales (voz) y Loja (batería), el resto de integrantes de la actual formación navarra, de hace un año, son Javi Martínez de Lizarrondo (guitarra solista) y Ethan Castro (bajo).
Tras publicar en 2022 el disco 'Kamikaze de los sueños', este octubre grabarán tres nuevos temas. Mientras, este mes tienen varios conciertos: el sábado, en Alfaro, a las once de la noche; el domingo, a las doce del mediodía en el polideportivo de Berriozar, durante la fiesta solidaria de Adano, la asociación de ayuda a niños y niñas con cáncer de Navarra, y en fecha aún no cerrada, en Roncal.
Desde sus inicios, el grupo ha querido hacer del rock and roll una forma de vida con la que poder expresarse. Y así, A Deshoras es “un grupo de soñadores”. “Porque, para estar en esto, hay que soñar: es una carrera de fondo”, aseguran Loja, Manzaneda y Morales. Los tres son el origen de la banda, a raíz de que los dos últimos, amigos desde la infancia y “con inquietudes musicales desde siempre”, buscaran un baterista, un local y tocar rock, y encontraran por internet a Loja, que acababa de dejar otro grupo y tenía local. Aquello fue “amor a primera vista”, ríen los tres, que hablan de cómo ha cambiado la formación en este tiempo hasta llegar a la actual con Martínez de Lizarrondo y Castro.
En 2020 lanzaron su primer single, 'Fuera de control', junto a Pedro Razkin, entonces cantante de La Fuga. Dos años después nació el primer LP del grupo, Kamikaze de los sueños, grabado en Sonido XXI con el productor Javier San Martín. En este disco, “con letras sinceras y melodías cuidadas”, colaboraron Ciclonautas y Cobardes.
Con edades entre los 19 y 43 años, procedentes unos del heavy, otros del rock y otros de la nueva generación de rockeros, aunque les costó elegir nombre hoy afirman que no pudo ser mejor. “Somos cinco, con nuestros turnos de trabajo, nuestras familias... y ensayamos a deshoras”, especifican ante las siete de la mañana de un domingo, las seis de la tarde de un lunes o las diez y media de la noche de un jueves, cuando logran cuadrar agendas. Y eso es amor por un sueño. “Si no lo sientes, no ensayas”, afirma Morales. “Es la base de todo”, añade Loja. “La gente que se junta contigo tiene que sentir esa misma locura, esa misma pasión que tú. Si no, el proyecto se cae”. Y es que “la pasión es el mínimo exigible”, rememora Manzaneda una frase del músico navarro Gorka Urbizu, que lideró Berri Txarrak durante 25 años.
LA EVOLUCIÓN
Han hecho camino al andar, pues incluso Loja, el único que entonces ya había tocado en otras bandas, tenía “poco rodaje”. “Todo lo que sabemos ahora lo hemos aprendido sobre la marcha. Y eso está bien porque hemos ido evolucionando todos a la vez, sin dejar de terminar de aprender”. Respecto a las composiciones, Manzaneda lleva la idea general al local- ensayan en Estudios Sonido R5, en Orikain- “y el resto se va haciendo”. “No somos monotemáticos ni nos cerramos a hablar de cualquier cosa. En eso aportamos todos”. Para la grabación de los nuevos temas, que el público podrá escuchar en los conciertos de este mes, van a regresar a los estudios de Sonido XXI. “Se nota que estamos más compactos, que hemos aprendido a hacer las canciones por tener musicalmente más recursos”, indica Loja.
Se muestran “muy ilusionados” con los directos que les esperan. Y es que hasta ahora han tenido “menos conciertos” de los que hubieran querido. “La música en vivo es un mundo muy difícil, muy complicado, y más este género”, se refiere Manzaneda al rock and roll que “las nuevas generaciones no consumen”. “Y no se aboga por la música en vivo, no se ayuda a la gente a salir, a que se dé oportunidad de tocar y tocar y tocar, lo que necesita un grupo que quiere defender canciones propias: oportunidades de tocar, de poder llegar a la gente y de tener su feedback”.
Hablan de lo “loable que hoy en día es defender la propia música”. “Subir a un escenario”, continua Loja, “ser foco de todas las miradas, que se vea un trabajo que es tuyo y detrás del que hay mucho tiempo, muchas horas de ensayo, enfados, movidas... y que la gente se sepa las canciones, las cante y te coree, te llena”.
Reconocen moverse por impulsos, por sentimientos. “Por eso vamos haciendo las cosas como creemos que se deben hacer: o bien hechas o nada”, indica Manzaneda. De ahí que hayan intentado “profesionalizar siempre todo”, lo que implica una inversión económica que sale de sus bolsillos y que les compensa al recibir “una gratificación emocional gigante”. “Nuestra pasión es juntarnos, crear canciones, exponerlas y lo que tenga que ser, será".