Música
El pamplonés Javier Erro, cantante y periodista en RTVE: "Mi abuela me hacía tuppers que me comía en el coche yendo a los castings"
El cantante navarro está trabajando poco a poco en su carrera musical, compaginándola con su trabajo como periodista. Hace poco ha sacado su tercer single ‘Daño Colateral’, en el que intenta salir de su zona de confort, el piano, e innovar con unos sonidos más electrónicos.


Actualizado el 28/07/2024 a las 22:57
Javier Erro Alberdi (Pamplona, 30 de noviembre de 1999), es cantante, compositor y periodista. Ha participado en varios concursos de canto a la vez que seguía formándose y ahora compagina su carrera musical con su trabajo como periodista en RTVE.
Primero de todo, ¿cuándo le empezó a interesar la música?
Todo en mi vida siempre ha estado ligado a la música. En el coche, mi padre me ponía canciones. Los fines de semana por la mañana estábamos a tope en casa limpiando, y era música, música, música. Desde siempre ha sido una forma muy natural de conocer y escuchar nuevos artistas.
¿Y comenzó a formarse desde pequeño?
Empecé con seis años cuando mi madre me apuntó a percusión y ahí me di cuenta de que me gustaba el piano porque descubrí la marimba, que es una especie de xilófono con placas de madera. En la batería podía acompañarme cantando, pero donde realmente podía componer, descubrir y construir cosas era con el piano. Aparte hacía canto, coro, lenguaje musical y armonía. Pasaba más horas en la escuela de música que en mi casa pero era lo que disfrutaba haciendo.
¿Cuándo se dio cuenta de que quería vivir de eso?
Bueno, desde pequeño yo ya hacía conciertos en fiestas de Barañáin porque estudiaba en la Escuela de Música de Barañáin y yo ahí disfrutaba mucho. Luego empezaron concursos como My Camp Rock, en el que participaron Ana Mena o Lucía Gil cuando tenía unos 8 o 9 años y yo quería participar, aunque mis padres me decían que todavía era muy pequeño. Entonces, se hizo una versión de Tu Cara Me Suena Mini y me apunté a hacer el casting y mandé un vídeo, aunque mis padres al principio estaban un poco reticentes.
Al final no participó.
No, porque cuando nos devolvieron la llamada para hacer el casting mi madre vio un número raro y no cogió el teléfono y yo estaba muy nervioso porque una de las peores cosas en la vida son las esperas. Entonces, le cogí un día el móvil y vi que tenía una llamada de un número súper largo, raro, de Barcelona. Llamé y era el número de Gestmusic, la productora de Tu Cara Me Suena, de OT, de un montón de programas. Claro, era el número del programa para hacer el casting, pero se pasó el plazo y ya no pudimos hacerlo.
Pero luego se apuntó a La Voz Kids y ya sí pudo hacer el casting.
Mientras se iba emitiendo la primera edición de La Voz Kids, yo la veía todas las semanas con mi madre y nos imaginábamos poder estar ahí algún día. Se empezaron a anunciar los castings de la segunda edición y aunque mis padres al principio me decían que no, yo les insistía porque ya estaba en el límite de edad, tenía 14 años y después de los 14 a los 18 hay un limbo en el que no te puedes presentar a nada. Al final les convencí para enviar un vídeo y ahí empezó todo.
El apoyo de su familia, por lo que puedo intuir, es muy importante.
Sí, sin ellos no habría podido. Tengo miles de anécdotas de cuando estaba haciendo los castings: hacerlo en secreto, salirme del colegio antes de hora mintiendo un poco a los profesores para que nadie lo supiera. Porque firmas el contrato de confidencialidad y no puedes decir nada. Mi abuela me hacía tuppers de macarrones que me comía en el coche yendo a los castings. Toda mi familia me ha acompañado muchísimo y estoy muy agradecido por eso.
Y después de La Voz, ¿qué pasó?
Cuando salí del programa tenía 15 años y había firmado un contrato que me impedía sacar mis propias canciones. Hubo varias opciones de firmar con una discográfica que luego se quedaron en nada porque me proponían algo con lo que no estaba de acuerdo. Teniendo 15 años, yo no quería dejar mis estudios porque conocía a gente que se dedicaba al mundo de la música y sabía que era un mundo muy duro. De hecho, a veces la música es plan B o es plan A según el momento de la vida en el que esté. Y me encanta que sea así.
¿Y los conciertos?
Hubo un gap hasta que empecé a hacer mis propios conciertos. Lo que pasó fue que de repente el niño que cantaba en el coro y había entrado en el Orfeón Pamplonés pasó de ser el niño que siempre había sido segunda línea a ser protagonista. Claro, tú piensas, ¿no? La Voz Kids. No te conoce nadie y de repente sales en la tele y todo el mundo se hace eco en una ciudad pequeña como Pamplona. Me acuerdo de bajar a comprar el pan en una panadería al lado de mi casa y de repente el panadero se sabía mi nombre.
¿Cómo se lleva eso?
Fue aprender a gestionar todo eso siendo muy consciente en todo momento de que era algo que muy posiblemente iba a ser pasajero porque al final la tele es hoy estás aquí, mañana nadie se acuerda de ti. Que por suerte yo no lo siento así. Yo te diré que me siento súper orgulloso y muy contento y estoy disfrutando de cada paso y la tele me ha dado mucho. La gente cree que la tele es llegar a la cima, pero para mí es una ventana donde tú te expones y haces lo que sabes y después empieza el trabajo. Ahí ya empezaron los conciertos y tenía que montarlos yo. Pero te hablo no solo de montar un concierto a nivel musical, que también, sino a nivel estructura, una banda de músicos, alquilar salas, diseñar carteles, hacer la promoción en redes, hablar con las GAE para los derechos de las canciones. Todo eso lo estaba gestionando yo con 15 años. Entonces, claro, el aprendizaje ha sido máximo desde el principio.
Y eso me imagino que no fue fácil.
Fue difícil, pero he tenido la grandísima suerte de ir acompañándome y de ir encontrando por el camino a gente que me ha apoyado, que ha sentido mi proyecto como suyo y que a día de hoy sigue en mi equipo, como son desde músicos, mi estilista, mi peluquero, mi representante, mi productor... Toda esa gente que, de alguna manera, se va sumando, y eso es muy importante.
Claro, y todo ese trabajo lo compaginaba con los estudios, me imagino.
Por supuesto, no fue de repente dejo toda mi vida, no. Seguía con el colegio, seguía formándome musicalmente, seguía en el Orfeón, en las compañías... Y, aparte, hacía mis conciertos. Llegaba el fin de semana y yo no descansaba, sino que seguía trabajando. Contrario a lo que la gente pueda creer, mis padres no me obligaron a nada, sino que era yo quien les decía quiero hacer esto, quiero hacer lo otro.
Eso lo ha conseguido porque siempre ha sabido lo que quería hacer.
Eso es, siempre he tenido muy claro que me quería dedicar a la música y me emociona un poco poder decir a los 24 años que cada pasito se ha ido desarrollando de tal manera que lo que soy hoy es gracias a toda la gente que me ha acompañado, a todos los momentos que he vivido, a todo lo que he aprendido, para bien y para mal.
Ahora ha vuelto a la tele en otra faceta, la de periodista, ¿siente que comunicar ha estado siempre presente en su vida?
El aspecto de la comunicación estaba presente en mí incluso antes de saber que quería dedicarme a la tele o de que quería hacer música. Entonces ese componente comunicativo siempre ha estado ahí en la vertiente musical, porque siempre estaba tocando cosas, cantando melodías. Y luego en la comunicación, la historia empezó porque de pequeño me mandaban a la cama con los Lunnis y de repente acababan los Lunnis y empezaba el telediario, y yo me quería quedar un poco más para ver qué contaban, a ver en qué ciudad estaban… Me generaba mucha curiosidad todo eso, y empecé a ver a Matías Prats, y esa voz que te atrapa y fui ganándole terreno al irme a dormir a las nueve y de repente ya me iba a las nueve y media después del informativo.
Sin embargo, la música y el periodismo no son dos profesiones que estén muy relacionadas.
Es verdad, si lo piensas no tienen nada que ver. A mí me gusta un poco definirme como “perioartista”, que es un concepto que me inventé un día en la uni y se quedó ahí. Porque de alguna manera es contar la vida, contar historias. Me encanta contar historias, conocer gente, que me abra su corazón, que te explique cosas, que comparta su rato contigo. Y también me gusta comunicar muchas de esas historias y transformarlas en canciones porque es mi manera de expresarme.
La carrera la siguió compaginando con la música, me imagino.
Sí, me surgió la oportunidad de estudiar periodismo aquí en Pamplona, y lo que has dicho compaginándola con castings, conciertos, viajes y con empezar a componer mis propias canciones. Hasta entonces yo había estado cantando canciones de otros y sigo haciéndolo y me encanta, llevándomelo a mi terreno, pero yo lo que quería era empezar a descubrirme a mí como cantante, qué quiero contar, qué historias quiero trasladar a la gente. También existían dudas, porque no es lo mismo cantar versiones de las canciones en televisión que sacar tu propia canción que solamente escuchará a quien hayas enganchado.
Hace poco ha sacado Daño Colateral, su tercera canción, ¿tiene pensado hacer un disco?
Tengo más canciones y, de hecho, estoy un poco viendo cómo sacarlas, porque es cierto que a día de hoy sacar un disco como artista independiente, es muy complicado, porque supone una organización, una inversión, que a día de hoy es que no me da la vida. Primero, no tengo tiempo para encerrarme en el estudio a grabar diez canciones porque la creación sonora y a nivel de imagen también, cómo quiero que se vea lo que suena lleva tiempo. La imagen sonora es un concepto que me parece interesante porque supone pensar en como complemento lo que estoy contando a través de una historia con un mensaje escrito de texto, cómo lo traslado a lo audiovisual, al videoclip. Si una canción, un single, hacerlo yo solo con mi equipo, con productores, con músicos, con mixers, con mastering, con organización, producción para el videoclip, la distribución de los temas después en plataformas digitales... Solo eso me lleva mucho tiempo, entonces es una cantidad de trabajo que a día de hoy con la tele, los conciertos, también soy profesor de canto, por lo que ahora mismo no tengo tiempo para hacer un disco.
Su carrera entonces va poco a poco.
Sí, yo lo que quiero es avanzar y sentirme muy orgulloso de lo que hago y que con todo lo que salga yo me quede satisfecho. Ese es mi objetivo. Y de momento, a día de hoy con tres temas, estoy muy contento de decir que se ha cumplido. También en los tres temas se ve una evolución, porque yo siempre he sido el chico de la balada, del piano, la gente al final te asocia a lo que ha visto en la tele. Y no es que yo haya creado un personaje para la tele, sino que es lo que soy. Si vienes a verme a un concierto, vas a ver que el piano es predominante y es el instrumento sobre el que pivota el espectáculo. Y mis canciones son iguales. Pero sí que es verdad que en esta última quería salir de esa zona de confort y explorar otros sonidos, buscar ese sonido más electrónico, más tecnológico y salir un poco de lo acústico, y creo que lo he conseguido.
DNI
Nombre: Javier Erro Alberdi
Fecha y lugar de nacimiento: 30 de noviembre de 1999, Pamplona, Navarra
Estudios: Periodismo, Universidad de Navarra
Estudios musicales: Escuela de Música de Barañáin (piano, percusión, coro, armonía...), Orfeón Pamplonés, compañía Ópera de Cámara de Navarra.