Historias y un buen pintxo
El Bar Gaucho: Un emblema gastronómico de Pamplona
Es ahora un referente indiscutible de los pintxos navarros y un punto de encuentro para locales y turistas


Actualizado el 05/09/2024 a las 11:50
A pocos pasos de la famosa Plaza del Castillo, se encuentra el Bar Gaucho, un establecimiento que ha sabido ganarse un lugar destacado en la escena gastronómica de la ciudad y en los corazones de quienes lo visitan. Fundado en 1968, el Bar Gaucho es ahora un referente indiscutible de los pintxos navarros y un punto de encuentro para locales y turistas.
LOS INICIOS DEL BAR GAUCHO
Sus fundadores, los hermanos Marino, José Mari y Jesús Munárriz, navarros emigrados a Argentina, quisieron traer a su regreso un pedacito de su tierra al viejo continente. De ahí nació el nombre “Gaucho”, en honor a los vaqueros de las pampas argentinas.
Desde el principio, el Gaucho se caracterizó por su ambiente acogedor y su atención al detalle en la preparación de sus pintxos. Mariano, apasionado por la cocina y por la cultura del buen comer, combinó técnicas tradicionales con ingredientes locales, creando una oferta que rápidamente atrajo a los habitantes de Pamplona.
LA EVOLUCIÓN DEL GAUCHO
Con el paso de los años, el Bar Gaucho fue ganando popularidad, convirtiéndose en un punto de referencia en la ciudad. A partir de los años 90, con la llegada de Jesús Mari Ansa, Pruden Serrano, Roberto Jiménez y Alicia Serrano, el local se amplió y se modernizó y se especializó en una gran variedad de pintxos, pequeñas obras de arte gastronómicas que deleitan a los paladares más exigentes. Entre los más famosos se encuentran el “huevo trufado”, una delicada combinación de huevo, trufa y jamón, y el “volcán de morcilla”, que sorprende por su explosión de sabores.
EL GAUCHO HOY
En la actualidad, el establecimiento ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos, incorporando tendencias modernas sin perder su esencia.
La clientela del Gaucho es diversa, desde pamploneses que han sido fieles al bar durante décadas, hasta turistas que descubren en él una parada obligatoria en su visita a la ciudad. Durante las fiestas de San Fermín, el Gaucho se convierte en un hervidero de actividad, con visitantes de todo el mundo disfrutando de su famosa oferta gastronómica.