Historias familiares

Otro verano azul

Mi paraíso mediterráneo no cambia, ese de playas de arena blanca y bandera verde

SILBAR UNA BANDA SONORA  Tara, rará, rarará, tará, rará, rarará / ta rararará rararará raráaa raráaa... Seguro que la cantas (o la silbas) a leer estas letras. Javi, Pancho, Quique, Bea, Desi, Piraña y Tito en sus bicicletas por la carretera del pueblo de vacaciones. Con el mar y el campo de fondo. Con Chanquete tocando el acordeón. O Julia, con su impermeable amarillo contemplando el infinito. Javi, el guapo, dando palmas y sin sujetar el manillar de la bicicleta; Piraña, comiendo un bombón helado mientras pedelea... Y de fondo, sus nombre reales y los de sus personajes superpuestos en blanco. Así eran las sobremesas veraniegas de la infancia para los niños que nacimos en los setenta. Con ‘Verano azul’ como banda sonora (la que compuso Carmelo Bernaola) y dogma de fe, mientras soportábamos la canícula y nuestros padres dormían la siesta en el apartamento de la playa o la casa del pueblo. Porque ‘Verano azul’ fue más que una serie producida por Televisión Española en 1981 y dirigida por Antonio Mercero. Me atrevería a decir que se convirtió en una religión. En un credo del que no dudábamos y que compartíamos con otros feligreses. Soñando con lo guapos que eran Javi y Bea y aspirando a tener una pandilla como la suya. Mientras silbábamos aquel ‘Verano azul’
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SILBAR UNA BANDA SONORA Tara, rará, rarará, tará, rará, rarará / ta rararará rararará raráaa raráaa... Seguro que la cantas (o la silbas) a leer estas letras. Javi, Pancho, Quique, Bea, Desi, Piraña y Tito en sus bicicletas por la carretera del pueblo de vacaciones. Con el mar y el campo de fondo. Con Chanquete tocando el acordeón. O Julia, con su impermeable amarillo contemplando el infinito. Javi, el guapo, dando palmas y sin sujetar el manillar de la bicicleta; Piraña, comiendo un bombón helado mientras pedelea... Y de fondo, sus nombre reales y los de sus personajes superpuestos en blanco. Así eran las sobremesas veraniegas de la infancia para los niños que nacimos en los setenta. Con ‘Verano azul’ como banda sonora (la que compuso Carmelo Bernaola) y dogma de fe, mientras soportábamos la canícula y nuestros padres dormían la siesta en el apartamento de la playa o la casa del pueblo. Porque ‘Verano azul’ fue más que una serie producida por Televisión Española en 1981 y dirigida por Antonio Mercero. Me atrevería a decir que se convirtió en una religión. En un credo del que no dudábamos y que compartíamos con otros feligreses. Soñando con lo guapos que eran Javi y Bea y aspirando a tener una pandilla como la suya. Mientras silbábamos aquel ‘Verano azul’
SILBAR UNA BANDA SONORA  Tara, rará, rarará, tará, rará, rarará / ta rararará rararará raráaa raráaa... Seguro que la cantas (o la silbas) a leer estas letras. Javi, Pancho, Quique, Bea, Desi, Piraña y Tito en sus bicicletas por la carretera del pueblo de vacaciones. Con el mar y el campo de fondo. Con Chanquete tocando el acordeón. O Julia, con su impermeable amarillo contemplando el infinito. Javi, el guapo, dando palmas y sin sujetar el manillar de la bicicleta; Piraña, comiendo un bombón helado mientras pedelea... Y de fondo, sus nombre reales y los de sus personajes superpuestos en blanco. Así eran las sobremesas veraniegas de la infancia para los niños que nacimos en los setenta. Con ‘Verano azul’ como banda sonora (la que compuso Carmelo Bernaola) y dogma de fe, mientras soportábamos la canícula y nuestros padres dormían la siesta en el apartamento de la playa o la casa del pueblo. Porque ‘Verano azul’ fue más que una serie producida por Televisión Española en 1981 y dirigida por Antonio Mercero. Me atrevería a decir que se convirtió en una religión. En un credo del que no dudábamos y que compartíamos con otros feligreses. Soñando con lo guapos que eran Javi y Bea y aspirando a tener una pandilla como la suya. Mientras silbábamos aquel ‘Verano azul’

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Sonsoles Echavarren

Publicado el 21/07/2024 a las 05:00

Pues ya estaría. Un año más, y ya van todos los que sumo, han terminado mis vacaciones playeras. Mis días de sol y sal con los que tanto sueño a lo largo del año y que se pasan en menos de lo que cuesta chasquear el pulgar contra el dedo corazón....

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