Exposición

Natalia Echeverría expone sus láminas sanfermineras en el Nuevo Casino

La artista pamplonesa expone durante las fiestas sus obras en torno a la Comparsa

Natalia Echeverría con una de las obras que expone en el Nuevo Casino de Pamplona
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Natalia Echeverría con una de las obras que expone en el Nuevo Casino de Pamplona
Natalia Echeverría con una de las obras que expone en el Nuevo Casino de Pamplona

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Diario de Navarra

Actualizado el 10/07/2024 a las 11:14

El Nuevo Casino de Pamplona acoge durante estas fiestas la exposición 'Cabezudos gigantones' con personajes de los Sanfermines, sobre todo de la Comparsa de Gigantes.

La autora es Natalia Echeverría López (Pamplona, 1990).  Pintar era su manera de evadirse cuando era niña. De los 9 a los 18 estuvo en una academia de arte. A los 19 se marchó a Madrid, estudió Diseño, donde ha podido seguir experimentando su creatividad, pero tenía ganas de retomar la pintura de un modo más informal. “Me dije: ‘¿Por qué no pruebo a hacer unos cabezones divertidos, en esa terapia de choque de enfrentarme de nuevo a pintar?”. Así salieron estos kilikis hechos en acrílico, pastel y spray. “Todos tienen un disparo. Me hace gracia porque mi madre lo ha interpretado como, ‘claro, es que todos tenemos una pedrada”, pues efectivamente, me salió así, no sé por qué, los tenía que demonizar un poco porque si no acaba todo siendo muy naïf”, explica.

La exposición 'Cabezudos y cabezones' consta de doce láminas. En esa “demonización” la autora mete rayas, spray y en los ojos también una especie de lágrimas. “Son unos monstruos divertidos”, dice. La Comparsa siempre la ha acompañado. Ella era una de esas niñas que al verla se escondía. No se sabía los nombres, los ha investigado después. Tenía en la cabeza a Caravinagre y Napoleón como los más famosos. “Conocía a los personajes, pero ahora los he descubierto”, apunta. Puede que la exposición sea una venganza por el miedo que le hicieron pasar de niña e incluso hoy. “Es que no sabes por dónde vienen, ni si te van a dar, por eso lo asociaba con situaciones y momentos de más flaqueza o atravesar situaciones complicadas”, expone Echeverría. “Hay que reírse de esto, pensaba, y la manera de enfrentarme era pintarlo”, añade.

Natalia Echeverría en la exposición del Nuevo Casino
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Natalia Echeverría en la exposición del Nuevo Casinoeduardo buxens
Natalia Echeverría en la exposición del Nuevo Casino

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Reconoce Echeverría que le hace mucha ilusión esta exposición en su ciudad y en Sanfermines. “Siempre que paso por baches o que estoy en un momento de autocuestionarme el camino que estoy tomando es una situación de la que luego salen cosas”, explica.

Su inquietud por las artes va más allá de la pintura. Mientras iba a la academia de niña también estudiaba piano y danza. A los 19 se fue a Madrid y empezó el camino del diseño gráfico publicitario, pero estudió también Arte Dramático (teatro ya hacía desde el colegio) y probó con la fotografía. “También era una manera de expresarme, de canalizar, siempre he estado ahí en contacto si no ha sido a través de la fotografía, ha sido a través de la pintura o cuando hice diseño”, explica Echeverría, que trabaja como fotógrafa, brand manager y directora creativa de marcas y eventos.

Ha hecho también un proyecto de grafiti, Bath Tube, en colaboración con Mikel Urmeneta, un mural de cinco metros, puerta y lienzos. Se conocieron en Madrid y los pasados Sanfermines retomaron el contacto. “Nos entendemos muy bien, su cabeza y la mía se parecen bastante pese a la diferencia de edad”, dice.

Urmeneta estaba trabajando en la decoración de una puerta y un día le preguntó a Echeverría qué pondría ella ahí, “Vamos a jugar”, le propuso, y empezaron a retroalimentarse artísticamente. A raíz de eso salió Bath Tube.

Píxel 33 es otro de sus grandes proyectos, que está actualmente en preproducción. Se trata de una ventana indiscreta gigantesca a su día a día. La quiere mostrar en septiembre. “Es una pieza de dos metros que está en collage con ventanitas, como un screenshot del móvil, una ventana a mi vida privada, se ven fotos de encargos, sesiones, reflexiones, cosas que escribo, pantallazos que hago...”, expone, aunque ahora tendrá que rebautizarlo Pixel 34, porque ha cumplido un año más.

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