Landarte planea cinco nuevas extracciones de arte contemporáneo en el medio rural de Navarra
La octava edición del programa contará con Peru Galbete (Aibar), Ekhiñe Etxeberria (Elgorriaga), Estefanía de Paz Asín (Oteiza), María Azkarate (Rada) y Oihane McGuinness (Unciti)


Publicado el 03/07/2024 a las 05:00
Landarte, el programa del Departamento de Cultura del Gobierno de Navarra que promueve la creación de cultura contemporánea desde entornos rurales, ha puesto de nuevo el marcador a cero. No es que este programa lleve propuestas artísticas a un territorio donde no suelen abundar, no se trata de facilitar la forma de acceder a la cultura, sino de participar en ella de esas poblaciones. Es la octava vez que arranca este proceso, la quinta con el actual formato, y lo hace con el emparejamiento entre cinco artistas que trabajan en distintos ámbitos y cinco pequeñas localidades navarras. Así, el creador Peru Galbete trabajará con el pueblo de Aibar; la cineasta Ekhiñe Etxeberria con Elgorriaga; la artista multicisciplinar Estefanía de Paz Asín con Oteiza de la Solana; la fotógrafa y arquitecta María Azkarate lo hará con Rada, y Oihane McGuinness hará lo propio en el Valle de Unciti.
“Es muy innovador”, asegura Lorenzo García, director de Acción Cultural del Gobierno. “En los márgenes se está haciendo una nueva forma de hacer cultural por parte de la administración”, añade. De hecho lo llaman también “laboratorio”, por su carácter experimental.
Los artistas se seleccionan “de manera un poco intuitiva”, explica Marc Badal, miembro del equipo coordinador, pero tienen que haber nacido o vivir en Navarra para poder desplazarse frecuentemente a su localidad. “Más que por sus destrezas técnicas, buscamos sus miradas”, expuso. “Buscamos más el mundo que hay en sus cabezas que la destreza de lo que pueden hacer con las manos”. Las pequeñas localidades participantes, de menos de mil habitantes, también tienen que cumplir un requisito: deben poseer una rica vida asociativa y un patrimonio colectivo cultural fuerte.
“El modo en que se realiza es tan importante como el qué se hace”, según explicó ayer el directo general de Cultura, Iñaki Apezteguía sobre este programa que ve “totalmente consolidado” y que es, según dijo, el más singular de la Dirección General de Cultura. En enero se empezó seleccionando las localidades de esta edición y ayer se hizo público el nombre de los artistas que irán a cada una.


Peru Galbete se mueve entre el campo audiovisual y el musical, y desde ahora la localidad de Aibar ocupará un lugar especial en su biografía. Al este de Navarra, Aibar es una de las más pobladas de la comarca de Sangüesa, con trazado medieval. “Una localidad muy, muy participativa”, dice Lorenzo García, director del servicio de Acción Cultural, quien destacó el tejido asociativo y la vida cultural “impresionante” de una localidad de 700 habitantes.
La cineasta pamplonesa Ekhiñe Etxeberria llega a Elgorriaga, localidad de Malerreka conocida sobre todo por su balneario, por el que pasan al año 25.000 personas, pero que, según Lorenzo García, “es mucho más”. “El Herriko ostatuta es el corazón del pueblo y da cobijo a un montón de actividad”.
A los 900 habitantes de Oteiza de la Solana se les llama “balleneros”, a pesar de situarse en Tierra Estella, por una curiosa leyenda. Con ellos trabajará Estefanía de Paz Asín, artista de teatro, danza y voz, que encontrará allí un importante tejido asociativo. Su productora, Amaia Gurucelain, aseguró ayer que están muy contentas con el proyecto. “Nos han acogido que da gusto, tenemos muchas ganas”.
Rada, perteneciente al municipio de Murillo el Cuende, tiene la peculiaridad de ser una población de colonización surgido con los nuevos regadíos del canal de las Bardenas hace poco más de 60 años que tomó el nombre de un despoblado. Con una población de unas 600 personas, Rada “no olvida sus orígenes humildes y sus habitantes mantienen el espíritu de ayuda mutua”, expone Lorenzo García. Allí ha sido destinada la arquitecta y fotógrafa María Azkarate. “La idea del papel en blanco es un reto y asusta un poco”, expuso ayer. “Pero aterrizas, conoces gente y empieza a tener más sentido todo, encuentras una madeja de la que tirar”, añadió.
El Valle de Unciti, por último, en ralidad abarca cinco concejos y dos lugares habitados, con unos 170 habitantes y una densidad de tan solo 6 personas por kilómetro cuadrado. Es una de las mejores zonas cerealistas de Navarra que, como las demás, goza de una importante trama comunitaria y dinámicas culturales importantes, como un cine de verano o una biblioteca feminista itinerante. Con sus habitantes trabajará Oihane McGuinness.
Todos ellos tienen ahora una página en blanco y total libertad por delante que escribirán con el proyecto que se genere en comunidad. Es lo que llaman fase de prospección y de generar vínculos. En ello estarán hasta inicios de agosto. Una vez se haya diseñado el proyecto entrarán en la fase de implementación, hasta mediados de octubre, más tarde llegará la evolución y a finales de año se presentarán los proyectos.
El equipo coordinador del programa está formado por seis personas que ayudarán en el proceso. Ellos han recorrido mil milómetros en cinco días. “Estamos cansados pero contentos”, dice Anne Ibáñez. “hemos sentido que nos estábais esperando, gracias por acogernos tan bien”, señaló a los representantes de las localidades reunidas ayer en el Museo de Navarra.
“Me parece fascinante por lo que representa de diferente a lo que habitualmente se hace, lo vivimos con expectación y motivados, a ver qué somos apaces de crear”, expuso Javier Ibiricu, alcalde del Valle de Unciti.