El románico navarro en 12 hitos
Un libro de Carlos J. Martínez Álava guía por lo imprescindible de este arte


Publicado el 01/07/2024 a las 05:00
El patrimonio románico es una de las joyas de Navarra, sobre el que es difícil aportar algo nuevo. “No hay sorpresas. Desde hace años ha habido en Navarra una tradición de estudios, de historiadoras e historiadores que han trabajado estos temas y estamos muy bien documentados”, reconoce Carlos J. Martínez Álava, historiador del arte, profesor de IES Mendillorri y autor de la última aportación editorial sobre este arte en la Comunidad foral, el libro Románico imprescindible. Navarra. Se trata de una iniciativa de la Fundación Santa María la Real de Aguilar de Campoo, que en su día ya creó una enciclopedia nacional del románico que, en sus tres tomos dedicados a Navarra, recoge todas las manifestaciones de este estilo artístico en la Comunidad foral. “Es su momento parecía una locura hacer una enciclopedia editorial del románico”. Después surgió la iniciativa de lanzar guías, primero una más larga, y ahora una más reducida. “Se dirige a un público distinto, no tanto al aficionado que visita todo, que le gusta todo sino a un público que se traslada a Navarra por unos pocos días y al que le damos la posibilidad de visitar lo fundamental del románico navarro. Al menos lo que entendemos nosotros que es lo fundamental”, dice Martínez Álava, autor de libros como Del románico al gótico en la arquitectura de Navarra y que fue director del servicio de Patrimonio Histórico del Gobierno de Navarra durante el mandato de Uxue Barkos. Estos son los doce hitos.
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- San Miguel de Aralar: el paisaje
El santuario de San Miguel in Excesis “tiene el paisaje, es constatar el dominio sobre el territorio. La implantación de lo sagrado en lo alto”, define Carlos J. Martínez Álava.
- Santa María de Sangüesa: propaganda en buen sentido
Explica Martínez Álava que en la iglesia de Santa María se “ve muy bien el valor de la iconografía como propaganda”, colocada en el sitio más oportuno, junto al puente en el Camino de Santiago, donde todos lo vayan a ver. “Es propaganda en el buen sentido, de propagar una serie de cosas para que la gente las tenga claras”.
- San Salvador de Leire: el comienzo
Leire, destaca el autor del libro, es el principio de todo. “Es el románico esencial, donde nace el románico en Navarra y también donde nace, seguramente, la idea de la consolidación del reino.
- Santa María de Eunate: el misterio
La ermita de Eunate representa “lo que no conocemos, aunque lo conozcamos. Hay que dejar ese punto de misterio, de heterodoxia, de lo que nos traslada a lugares insondables. La tierra, la geometría, ese aparato de lo esotérico...”.
- San Pedro de la Rúa: la muerte en la ciudad
La iglesia de Estella, ya en un ámbito urbano, “nos enseña bien cómo se ubica el cementerio, la muerte en la ciudad. Hay un claustro donde se enterraban los parroquianos, los vecinos.”.
- San Miguel de Estella: contra la herejía cátara
El templó estellés es, señala Martínez Alava, “otro caso de propaganda, es la expresión de la Iglesia cristiana contra el catarismo, contra las herejías. Está ubicada la portada en el Mercado, a donde llegaban todos, de todos los caminos. La Iglesia les decía que eso que estaba representado era lo verdadero”.
- Monasterio de Irache: la sorpresa
Este es el edificio, asegura el historiador del arte, que mejor describe “cómo es la evolución del románico por los últimos descubrimientos arqueológicos. También nos da a entender que el románico no está estático en el conocimiento, sino que vamos progresando a través del conocimiento arqueológico”.
- El Santo Sepulcro de Torres del Río: reflejo de Palestina
Apunta el experto que este templo sorprende por relacionar “la arquitectura románica de Navarra con Palestina. Es la imagen que tenían en el siglo XII de cómo era el Santo Sepulcro de Jerusalén, trasladado a Navarra”.
- San Pedro de Echano: una fiesta de la ‘Tabla Redonda’
Otra ermita que llama a las teorías. En su puerta se muestra” la participación de los agentes civiles, de los nobles en la Reconquista y en la conquista de los valles del Ebro. Parece que es una celebración de una fiesta de una especie de cofradía, como si dijéramos, de la Tabla Redonda. Es una cosa muy curiosa”.
- Monasterio de la Oliva: el poder del Císter
“La Oliva es un monasterio tremendo, que muestra lo poderoso que era la Orden del Císter, tanto desde el punto de vista económico como intelectual, en la segunda mitad del siglo XII. Es una construcción que dirías es inexplicable en la Navarra del XII. Pero ellos la consiguieron hacer.”
- La catedral de Tudela: las tres culturas.
Martínez Álava confiesa que la seo tudelana es para él “un descubrimiento, ya que la conocía de forma fragmentaria. Es una ciudad donde se mezclan las tres culturas y se ve en el románico de Tudela. En la Puerta del Juicio está la necesidad de mostrar los mensajes de lo que era pecado, de lo que se tenía que castigar, pero a las tres culturas: cristianos, a musulmanes y judíos”
- Monasterio de Fitero: la ‘catedral’ de la Ribera
Es un caso como La Oliva, pero “quizás todavía más monumental. Es un enorme edificio que casi podemos decir que es la catedral de la Ribera, sin serlo. Es un edificio brutal”.
PAMPLONA Y ARTAIZ, LOS QUE PUDIERON SER Y NO FUERON
El historiador del arte tuvo que limitar la lista de imprescindibles a doce. “Cuando hicimos la primera lista, a mí me salían catorce testimonios. No podía reducirlo. Estaban Pamplona y Artaiz. Invitar a que vengan a Navarra a ver el románico y no poner Pamplona casi no tenía sentido. Pero en Pamplona, el románico es más disperso, hay que ir al Museo de Navarra, a la catedral, hay que visitar el archivo.... La iglesia de Artaiz la quité con dolor de corazón, pero ya había con San Pedro de Echano un representante del románico rural”.