Doklab Navarra
La guinda del pastel para 'Forensita' y 'Capitán'
Son los proyectos ganadores de la segunda edición de Doklab Navarra. Pablo Vaca cuenta la historia de Inés, que con 12 años trabaja en una funeraria; Laura Otálora, la de su padre, que fue marino y hoy padece alzhéimer


Publicado el 01/04/2024 a las 05:00
“El premio es como una cereza en la parte de arriba del pastel que me empuja a tener más ganas de hacer este documental y a confiar más en la historia que tengo y en cómo la estoy contando”. El mexicano Pablo Vaca Orvañanos (Ciudad de México, 7 de enero de 1994) pronuncia estas palabras mientras espera la financiación necesaria para empezar a rodar la que será su ópera prima, Forensita, el retrato de Inés, de 12 años, que por razones familiares se dedica al negocio fúnebre. Un proyecto trabajado en el programa Doklab Navarra y por el que recibió el Premio del Jurado en el marco del Festival Punto de Vista, en el que también fue galardonado, con el Premio del Público, Capitán, de la colombiana Laura Otálora Pardo (Bogotá, 14 de abril de 1989). En él presenta a su padre, Efrén, marino de buques mercantes durante décadas y diagnosticado de alzhéimer en 2018, siendo la película el reencuentro con su padre “en un intento de vencer al tiempo para vivir una última aventura”.
Vaca y Otálora se refieren a la intensa experiencia de participar en Doklab junto a otros catorce documentalistas de nueve nacionalidades distintas, por los “momentos turbios” por los que pasaron los proyectos en fase de desarrollo pero también los cineastas “por ser un laboratorio que llega a las entrañas y mueve fibras”, en palabras de Otálora: “Permitió conocernos desde lo más profundo, lo más duro, pero también desde lo más bonito y luminoso”. Un aprender los unos de los otros que ha marcado a Vaca. “Antes de llegar a la residencia tenía miedo sobre quiénes serían mis compañeros porque siento que en estos talleres puede haber mucha competencia cuando a fin de cuentas son proyectos que apenas se están gestando y necesitan mucho amor y cariño, y eso es lo que encontré en Doklab, además de poder emocionarme con otros proyectos”, señala él.
“Admiro a Inés por no tener miedo a ser quien es”


Pablo Vaca Orvañanos (7 de enero de 1994, Ciudad de México) halló “una pasión muy grande y un gran talento” en el trabajo de Inés en la funeraria familiar, en las necropsias y en la preparación de los cuerpos antes de entregarlos a sus familias. “Porque es muy talentosa en lo que ella hace”, remarca Vaca sobre Inés, ahora con 14 años, dos más que cuando la conoció y grabó las primeras imágenes. Formado en cine de ficción en Boston, hace seis años terminó trabajando en Vice Studios Latinoamérica, tanto en ficción como en documental, descubriendo que le apasionaba las investigaciones y entrevistas con los personajes de estas últimas producciones. Forensita es su ópera prima. “Estoy muy emocionado”, se le nota sonreír a través del teléfono al hablar sobre esta película que espera poder presentar en enero de 2026.
El jurado valoró que ha encontrado una mina de oro, el personaje. ¿Cómo fue?
Llevaba muchos años buscando una historia que me conmoviera y me llamara la atención, y antes de conocer a Inés conocí a su tía, que me contó su historia y me pareció loquísima. Pasé toda la noche dándole vueltas porque veía una historia. Intenté ser lo más cuidadoso posible porque Inés es una niña [entonces tenía 12 años]. Pedí a su tía que le hablara de mí, quién soy y que me interesaba conocerla para quizás hacer un documental, y después hablé por teléfono con su mamá. Cuando ya tuve permiso de ambas, fui a conocerlas. Inés tiene un talento muy grande para realizar un trabajo forense y para realizarlo con muchísimo cuidado y cariño. Tiene un profesionalismo que me ha sorprendido muchísimo a su corta edad. Hay veces que he estado con ella y con sus compañeros de trabajo, que son adultos, e Inés es mucho más profesional que ellos.
Sorprende cómo piensa y se desenvuelve con solo 12 años...
La edad fue el gancho. Cuando hablo de la historia a otras personas, tienen la preconcepción de que Inés es una chica un poco antisocial, y mi sorpresa al conocerla es que es todo lo contrario: muy social, le encanta bailar, salir con sus amigos... Tiene una vida bastante completa y no solo gira en torno al trabajo. Algo que admiro mucho de ella es que tiene una voz muy potente: puede decir a sus tíos “hoy no quiero ir a trabajar”, y ellos lo respetan.
"Me encanta ser una niña distinta a todos" dice el trailer
Pero lo curioso es que hay momentos en los que se borra esa línea de ser una niña o una adolescente y ser una adulta porque muchas veces se comporta con la madurez de un adulto: en el trabajo. En la escuela, con sus amigos, es una niña. Esa dualidad de personalidades es la que se me hace más fascinante.
Sorprende la dulzura con la que habla a los muertos.
Ahí he observado dos cosas. La primera, que ella me cuenta que muchas veces, cuando la persona tuvo una muerte muy impactante, un asesinato, un accidente de auto, el cuerpo está muy tenso, y ella habla a los cuerpos para que se relajen y pueda hacer mejor su trabajo. Si el cuerpo está muy tenso, por ejemplo, no puede coserlos bien, le cuesta mucho trabajo, me dice. La segunda cosa que he observado es que, después de que ha maquillado un cuerpo, le da mucha satisfacción ver la reacción de los familiares porque pueden ver el cuerpo en paz. Es su satisfacción más grande.
¿Cómo llegó Forensita a Doklab en septiembre?
Tenía una meta: encontrar el corazón de la historia. Si bien había hecho un trabajo de investigación de varios meses -había pasado varias semanas con Inés y su familia, ya habíamos rodado material y tenía todas las piezas para poder seguir desarrollando-, sentía que tenía que encontrar una conexión con la historia, que estaba ahí, pero no lograba darle la vuelta. Llegué con esa meta, y encontrar ese corazón, esa motivación, me dio pie para, en los siguientes meses, desde el Doklab hasta ahora, trabajar en bastantes textos y seguir desarrollando el proyecto.
¿Cuál es el corazón del filme?
Haciendo muchas reflexiones y ejercicios que nos pusieron los tutores me empecé a preguntar cómo me relacionaba con esta historia. Porque la verdad es que Inés y yo venimos de mundos muy diferentes y nuestra única conexión es que nos conocimos en un momento dado, nos caímos bien y quisimos hacer este proyecto juntos. Pero más allá de eso me di cuenta de que Inés tiene algo que yo nunca tuve cuando era niño: yo siempre tuve miedo a ser quien era, porque me costó años salir del closet. Y, vale, es muy diferente el closet a hacer un trabajo funerario, pero admiro mucho a Inés porque ella no tiene miedo a ser quien es, a lo que la gente pueda decir de ella: es muy segura y está muy orgullosa de lo que hace. Eso me conmovió muchísimo, y de alguna forma este proyecto ha sido como abrazar a mi Pablo de niño.
¿Los próximos pasos?
En los siguientes meses voy a seguir trabajando en el guion. Seguramente haga uno o dos viajes de investigación más para pasar tiempo con Inés. Estamos esperando conseguir financiación para empezar a rodar lo antes posible: Inés está creciendo rápidamente, su mundo está cambiando y hay una urgencia por rodar pronto.
Claro, le va mal a la película que Inés crezca...
No sé si le va mal, pero justamente el gancho de la historia es que era una niña de 12 años, y ahora está a punto de cumplir 14. He tenido que ser muy paciente, respirar y confiar en que los tiempos del documental van a salir en el momento que debe ser para contar la mejor historia posible.
¿Inés sabe del Doklab?
Sí. Le conté que había estado en una residencia y le expliqué qué era. Durante la residencia hablaba tanto de Inés y del proyecto y mis compañeros estaban tan emocionados que les pedí vídeos con saludos para ella, que le emocionaron mucho.