Amaya Muruzábal, el olfato de una pamplonesa detrás del éxito de la serie 'Reina Roja'
Pocos días después de estrenarse, la serie ‘Reina Roja’ se situó como la más vista en Prime Video España, la segunda en Estados Unidos y la tercera a nivel mundial. Detrás está la showrunner y guionista pamplonesa


Publicado el 09/03/2024 a las 05:00
El 29 de febrero llegaba a las pantallas de todo el mundo la serie 'Reina Roja', adaptación del best seller del escritor Juan Gómez-Jurado. Prime Video, la plataforma de Amazon que la ofrece, organizó un estreno por todo lo alto en el centro de Madrid. Allí estuvieron el autor de los libros, los directores, guionistas, miembros del reparto como Vicky Luengo, Hovik Keuchkerian, Álex Brendemühl, Nacho Fresneda... y una pamplonesa, Amaya Muruzabal Muruzabal, que pocos días después cumpliría 45 años, y que quizá no era la más conocida para los fotógrafos, pero era la responsable de todo aquello. Muruzabal es la 'showrunner' o creadora de la serie. Admite que no es ajena a las críticas -las ha habido buenas, muy buenas, malas y muy malas- pero se queda con el “cariño arrollador” con el que la audiencia ha cogido la serie. “Soy muy piñón fijo, voy para adelante, estoy muy satisfecha con que la serie se ha colocado exactamente en el sitio que tenía previsto colocarla, ha dado trabajo a un montón de gente y no me creo mucho los oropeles... a mí me gusta mucho trabajar”, asegura.
Todo empezó cuando lee el libro, algo le hace click y ve ahí una serie, ¿cómo vivió esa revelación?
En ese momento sí que había que verlo claro porque Juan Gómez-Jurado tiene una personalidad en el mundo del libro digital, alzado por el público. Juan había escrito mucho histórico, mucho descontextualizado, y de pronto salió Reina Roja, y te encuentras con Madrid, con lo chiquitito, con todas las cosas que habían funcionado aplicadas a un mundo reconocible. Me pareció que eso iba a ser el click definitivo con la audiencia, y no me equivoqué.


En su día analizó cientos de guiones como script doctor, o asesora de guion, ¿tiene incorporado ese olfato para reconocer bombazos?
Sí, lo que yo sé en mi corazón. Aunque sea guionista, yo llegué al guion a través de intentar que los guiones de los demás fueran mejores. Y ese músculo no lo he perdido. Enseguida veo el potencial creativo de la gente, hasta dónde va a poder dar su máximo, dónde necesita estar conectado para que funcione… lo veo rápidamente.
Lo cierto es que en pocos días Reina Roja se ha puesto en el número 1 de Prime Video en España, el 2 en Estados Unidos y el 3 a nivel mundial, ha entrado en el Top Ten de más de 80 países… ¿Es lo que esperaban?
Mis compañeros están un poco más abiertos a lo que suceda en general; yo, no. Es como que siempre veo la partida de ajedrez un poco adelantada. Reina Roja nació para intentar estar colocada en ese lugar, con la grandeza y la humildad, lo digo para mí, son mis motivaciones personales, no me meto en la estrategia que pueda tener Amazon o las motivaciones de un director. Yo quería hacer una serie grande, o grande para los estándares españoles. Que fuera para compartir a la noche, una serie de compañía y que la gente se vaya contenta a la cama porque ha visto algo que le ha entretenido. Es muy grande conseguir eso. Sí que enseguida hubo una visión internacional vinculada, primero porque yo vengo de lo internacional, y vi que estos [los personajes de Vicky Luengo y Hovik Keuchkerian] eran los nuevos Quijote y Sancho, por decirlo de alguna manera.
Usted lo tenía claro pero había que convencer a Amazon, ¿le costó que apostaran por la serie?
Los procesos son muy largos. Las plataformas también son complejas. La principal dificultad que tuvimos estuvo en el arranque, porque como yo soy la rapidilla, para mi desgracia en muchas ocasiones, lo presentamos muy pronto y el equipo de Amazon no estaba ni siquiera formado. Adriana Izquierdo, que ha sido esencial como productora ejecutiva, nos ha ayudado muchísimo. Esa parte fue difícil porque fue una espera larga y al final los productores yo en mi caso tenía una IP [propiedad intelectual], un autor que está esperando y te pregunta qué pasa una y otra vez… es un poco difícil de gestionar. Y eso que Juan [Gómez-Jurado] entiende todo muy bien.


¿Tiene algún familiar mayor al que ha tenido que explicar qué es eso de ser showrunner?
[Risas] Claro. En mi familia ha sido un lío. “¿Pero qué hace tu hija? Ay, pues no sé, las cosas del cine”. Yo le digo: “De la tele, mamá” [risas]. Un showrunner es básicamente la persona que tiene que dar las órdenes y tener la visión global de lo que es el show para que no se pare en ningún momento y se pueda cumplir en tiempo, en forma y contenido. En una película está el director o directora, porque es un volumen de contenido que puede gestionar. Lo que sucede con una serie es que por ejemplo en Reina Roja es como si produjeras siete películas al mismo tiempo. Eso hay que gestionarlo con una visión de contenido en la que se sepa de dónde viene, a dónde va, para qué sirve... porque casi inevitablemente tienes que tener dos o varios directores. Es una forma de repartir el trabajo. Y luego, lo que yo defiendo, es que el showrunner tiene que ser parte de la creación. No vale un productor al uso que haya tenido la idea y no sepa cómo se hace. Para mí era muy importante escribir episodios y hacer la escritura horizontal.
¿Cuánta gente ha trabajado en Reina Roja?
En el equipo grande 500, en el de producción directa unos 300. Siempre pensamos que un show es el rodaje, porque es lo que conocemos, lo más vistoso, pero a día de hoy los rodajes están protagonizados por equipos que trabajan en sus despachos: los editores, la gente de VFX, banda sonora, sonido... Toda esa gente viene después y diseña el show. Antes tu metías a la gente en un set preiluminado y mandaba el guion; ahora el lenguaje es cinematográfico. La postproducción empezó en febrero y terminó el 26 de octubre, más tiempo que en el propio rodaje, y hubo implicadas cientos de personas.
Claro, es que uno de los retos era mostrar cómo ve las cosas la mujer más inteligente del mundo. Con todo el bagaje de imágenes que tiene ya el espectador en la retina ¿cómo afrontan un reto así?
Contábamos un poco con eso, con la madurez del espectador. Se tomó la decisión de hacer lo que yo llamo un thriller achampanado, un thriller que no se tomara muy en serio a sí mismo. No íbamos a generar el True Detective de ahora, tienes que ir más allá. La novedad era hacer una cosa divertida. El reto era qué vamos a hacer para que se vea cómo es el cerebro de Antonio Scott. Hemos intentado que en cada hito de pensamiento funcionara un tipo de inteligencia. Que no fuera sólo inteligencia analítica, como la de Sherlock, sino demostrar otros tipos, como la inteligencia intuitiva, emocional u onírica.


Dice Amazon que se ha estrenado en más de 240 países y territorios, ¡eso son más países de los que tiene la ONU!
[Risas] Sí, porque el tipo de agrupación que hacen las plataformas es también por territorios, muchas veces vinculados a las lenguas. Es por una cuestión de derechos.
El caso es que el personaje de Hovik suelta expresiones como “habló de puta, la Tacones”... ¿se entenderá fuera?
Hablamos acerca de esto, pero sabíamos que en primer lugar esto lo teníamos que vehicular hacia la audiencia de casa. Tenía que funcionar en nuestra casita y de ahí para adelante.
¿Cerró ya su etapa mexicana?
Sí. Fueron tres añitos, pero muy intensos, y voy muchísimo. México es mi segundo país. Y el tercero Uruguay, que también viví allí.
En México sacó adelante 'Hernán', la serie sobre Hernán Cortes, y también tuvo retos como recrear la capital azteca de Tenochtitlán.
Sí. No sé muy bien por qué, parece una presión autoimpuesta, ¡y no la quiero! Quiero hacer cosas que parezcan importantes, pero es verdad que, además de la narrativa, me interesa la parte industrial, y generar proyectos grandes que puedan pelear bien en el extranjero. Es verdad que para poder defenderse en el internacional hay que tener sus ambiciones. No digo que tenga que ser a través del presupuesto, pero una de ellas es presupuestaria. Para lo bueno o lo malo me he especializado en grandes producciones, ¡con lo maja y normal que soy! [risas].


¿Reina Roja qué presupuesto ha tenido?
Esas cosas no las podemos decir, y menos mal, porque imagínate ya encima tener que responder de eso. En el caso de Hernán sí se dijo [más de 12 millones de dólares] pero fue una decisión de compañía. En el caso de Reina Roja es una serie grande.
Reina Roja forma parte de una saga de libros, ¿la serie también tendrá continuidad?
La verdad que es otro secreto de estado, no se puede decir [risas].
¿Le gustaría hacer cine?
Me encantaría, primero porque es el territorio en el que el guionista entra y sale rápido. Tiene como ese glamour, pero la realidad es que das cuatro años a un proyecto que va a tener un golpe de resultado. Es apostar a una sola cosa y si sale bien guay ¿y si te sale mal? El cine es más rápido, es mi lenguaje nativo, yo creo que puedo decrecer en términos presupuestarios, que también es algo que me apetece, ser un poco más ligera. Me gustaría ser fina contando en alguna ocasión algo, algo más indie. Quiero probar un poco de todo.
