Universidades

La UPNA dedica su museo de telecomunicación a Carlos Nagore

Fallecido en julio, durante 25 años puso en marcha y cuidó en la universidad la única central de conmutación que sigue funcionando en España

Los familiares de Carlos Nagore, en el momento de descubrir la placa que recuerda a Carlos Nagore./
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Los familiares de Carlos Nagore, en el momento de descubrir la placa que recuerda a Carlos Nagore./
Los familiares de Carlos Nagore, en el momento de descubrir la placa que recuerda a Carlos Nagore./

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Jesús Rubio

Publicado el 30/12/2023 a las 05:00

En la UPNA, en el edificio Los Tejos, donde tienen sus despachos los profesores de telecomunicaciones, hace años que guardan un tesoro. Un pequeño museo, donde hay radios antiguas, un viejo télex en perfecto estado, teléfonos de hace unas décadas, cuando todos los aparatos eran fijos, y sobre todo centralitas, las que hacían que un teléfono comunicara con el otro, las que conseguían ese pequeño milagro de que cuando uno marcaba un número al otro lado apareciera la voz de aquel con quien se quería hablar. Una, más reciente, vino a la UPNA desde Orkoien; otra, fabricada en 1953 y llegada a Pamplona en 1997, dio servicio en Valencia. Es la única centralita de la época que existe en España capaz en condiciones de seguir funcionando y de unir teléfonos como lo cumplía hace medio siglo.

Y eso es posible en buena parte gracias a la labor voluntaria de Carlos Nagore Torregrosa (Pamplona, 1937-2023). Desde este viernes 29 de diciembre este trabajador de Telefónica que, una vez jubilado, se dedicó durante más de 25 años a montar y cuidar esa centralita, y a enseñar cómo funcionaba, da nombre al Museo de la Telecomunicaciones que alberga la UPNA. Su hija Gemma recordaba que todo comenzó un día de puerta abiertas en la UPNA. Ella, que ahora trabaja también en Telefónica, en Madrid, estudiaba entonces Ingeniería de Telecomunicaciones, y poco antes la universidad se había hecho con una vieja centralita telefónica valenciana. “Poco más que habían traído las piezas y la habían logrado conectar, pero no podía funcionar, así que habló con el director del departamento y le ofreció ponerla en marcha de forma desinteresada. Lo hizo con otros compañeros, algunos de ellos ya fallecidos”. Para ampliar las centralitas, pedían piezas a sus compañeros, algunos de ellos presentes en el homenaje que se le tributó ayer en la UPNA, donde estuvieron, además de sus hijos Gemma y Óscar, su viuda, Josefa Panizo, y cuatro de sus cinco nietos, Leyre, Miguel, Maite, David y Pablo. También acudió el rector de la UPNA, Ramón Gonzalo, y el director de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Industrial, Informática y Telecomunicación, Javier Goicoechea, que ponderaron en el acto la labor de Carlos Nagore, a quien conocieron bien. También acudieron otros profesores del ramo de la UPNA y compañeros veteranos de Telefónica.

Al fin y al cabo, el extrabajador de la empresa de telecomunicaciones, que pasó casi toda su carrera en la central de la calle Aoiz de Pamplona, iba casi todos los días a la Universidad, para cuidar las centralitas. “Era su gran afición. También colaboraba para explicar a alumnos de FP cómo funcionaba. Le encantaba”, explica la hija del homenajeado, que admite que estas máquinas eran para su padre “como sus niños. Era su pasión ver qué les pasaba, cómo arreglarlas, cómo hacerlas funcionar”.

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