El plan de Silke por pertenecer

Uxue Juárez aborda en su última obra infantil, ‘El palacio de Silke’ (A buen paso), las vías para encontrar el equilibrio y sentirnos bien cuando la presión por pertenecer al grupo nos daña

‘El palacio de Silke’.   Autora: Uxue Juárez.
AmpliarAmpliar
‘El palacio de Silke’. Autora: Uxue Juárez.
‘El palacio de Silke’.   Autora: Uxue Juárez.

CerrarCerrar

Laura Puy Muguiro

Publicado el 24/12/2023 a las 05:00

Las creaciones de Uxue Juárez Gaztelu y de Araiz Mesanza en El palacio de Silke (A buen paso) van de la mano, se comunican. Y es un buen punto de partida cuando la obra que comparten ambas (Juárez con la escritura y Mesanza con la ilustración) quiere ser un libro infantil que aborda las vías con las que encontrar el equilibrio cuando intentar pertenecer al grupo se convierte en algo dañino.

No saber una niña de 4 años cómo iniciar una conversación con sus compañeros en el patio de colegio llevó a Juárez (Pamplona, 1981) a idear el cuento. Era la hija de una amiga que “empezaba a hablar con oraciones un poco incoherentes, que no venían a cuento, porque se ponía muy nerviosa: quería formar parte del grupo pero no tenía herramientas en ese momento para cómo hacerlo, y se quedaba a un lado porque decía cosas que el grupo consideraba raras”. Una sensación, añade Juárez, que también se puede experimentar en la vida adulta: llegar a un grupo y acelerarse en unos casos y bloquearse y quedarse al margen en otros. “Y lo que debes hacer es buscar tu punto de partido, tu espacio, y desde ahí entablar una relación con el entorno”. Porque es algo que le ocurre al ser humano y que está en relación con quién es cada uno, con su identidad y con la presencia en el grupo.

La historia está ambientada en un paisaje invernal porque la ilustradora, nacida en Vitoria, reside hace unos años en Oslo, “con bosques y con mucha presencia de la nieve en su vida”, y por lo que Juárez siente ante la nieve. “Me conecta con el mundo interior, la soledad, con estar dentro de casa y mirar hacia afuera. Estar sola en la nieve, con todo el frío externo, puede ser una metáfora que enlaza con lo que a la niña le pasa con sus compañeros: le tiran bolas de nieve, se siente mal, fuera de ese grupo... lo que refleja el aislamiento, estar sola frente a la frialdad del mundo que no te mira. Y aquí la nieve es el material con el que construir el propio espacio”.

Silke, en una de las ilustraciones de la obra
AmpliarAmpliar
Silke, en una de las ilustraciones de la obraAraiz Mesanza
Silke, en una de las ilustraciones de la obra

CerrarCerrar

Es la segunda vez, tras El viaje de Castor, que Juárez y Mesanza trabajan juntas. Para la escritora, ambas forman un tándem. “Yo ya quiero trabajar muchas veces con ella”, afirma Juárez después de que el modo de organizarse ha vuelto a funcionar: ella le propuso un par de textos, Mesanza eligió el de El palacio de Silke y Juárez habló con la editora de A buen paso, Arianna Squilloni, que les animó a seguir adelante. Y así, los bocetos que de inicio Mesanza envió a escritora y editora fueron convirtiéndose en trabajo al detalle. “Confío plenamente en Araiz”, sostiene Juárez. Primero, “porque antes del trabajo está la persona”, y en este aspecto reconoce que han conectado “muy bien” -“nos reímos mucho, y me gusta”-. Ya sobre la labor de la ilustradora, Juárez ha comprobado obras más abstractas para otro tipo de proyectos. “Ahí hay un abanico de técnicas y de posibilidades a nivel creativo por las que Araiz me parece muy potente”, continua la autora, profesora de Lengua y Literatura en un instituto y que ha firmado siete obras más entre poemarios, textos híbridos y cuentos para niños. “Cada proyecto es diferente y sé que ella va a poder tirar de cualquiera de esas herramientas que controla para hacer algo nuevo. Tiene una manera de mirar muy poética, jugando mucho con las imágenes, con metáforas visuales que me interesan. Además, me gusta mucho la mezcla de técnicas que emplea: dibujo a lápiz, acuarelas, tintas… creando, por ejemplo en este libro, grupos de personajes donde cada uno tiene su identidad, algo que me parece muy rico”.

Como madre y como profesora de instituto cree que “existe una presión muy grande por formar parte del grupo, algo que viene dado por las etapas vitales”. “Pero me preocupa”, añade, “esa presión del grupo que a veces borra quiénes somos: por formar parte de uno eres capaz de sentirte mal o eres incapaz de decir ‘no’ a determinadas situaciones para ti dañinas. Siempre he pensado que cada persona tiene dentro un hogar: estés donde estés, puedes tirar de lo que tienes dentro para ser y estar en el mundo. Como somos seres sociales, necesitamos de los otros, una red que nos sostenga. Pero cuando esa red no nos deja crecer, hay otros caminos: puede haber otras personas o vías a través de las cuales sostenernos y encontrar una manera de estar en equilibrio y sintiéndonos bien. De esto trata el libro”.

Etiquetas:

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora