Mikel y David Artuch, Los Tenampas: "Es una barbaridad que en Navarra haya 17 grupos cantando mexicanas"
Los hermanos de Burlada que en 2009 fundaron junto a su padre esta formación regresan al Navarra Arena este viernes 22 de diciembre con un festival en el que presentarán una investigación sobre por qué gusta tanto la ranchera. “La música mexicana está en su mejor momento en Navarra”, aseguran


Actualizado el 19/12/2023 a las 08:01
“Somos unos privilegiados. Nos sentimos muy queridos”. Mikel Artuch Unzué, de 32 años, habla por él y por su hermano, David, de 35, los dos de Burlada. Y no está presente en esta conversación, pero sabe que sus palabras las comparte también su padre, Patxi Artuch Sanz, de 66 años y de Vidángoz. Los tres son Los Tenampas, con una carta de presentación que habla de catorce años de conciertos de música mexicana; de media docena de discos; de la creación de varios espectáculos; de actuaciones en el Navarra Arena y Baluarte; de la ampliación del grupo a quinteto y a formación con orquesta (Mariachi Los Tenampas); de una gira en 2023 con 90 conciertos; de colaboraciones con el Mariachi Vargas de Tecalitlán en 2022 en el WiZink Center de Madrid y con Isabel Pantoja en La Cartuja de Sevilla el pasado septiembre... Catorce años en los que han crecido musicalmente e invertido y por el que ya cuentan con equipo propio de técnicos de sonido, luces, furgonetas... Una apuesta que este viernes 22 de diciembre les lleva de nuevo al Navarra Arena como organizadores del festival AizkolMariatxiMex: una jornada que comenzará con la presentación del estudio antropológico 'La querencia por la ranchera' (13.30 horas), a la que seguirá una comida popular (14.30 horas), la exhibición en la sobremesa de los aizkolaris Iker Vicente y Mikel Larrañaga (17 horas) y música con Mariachi Los Tenampas (19 horas), que contarán con percusión y colaboraciones de trombones y voces femeninas, y La Mala Pékora (21 horas), que cerrará la velada “con música un poco más rebelde”.
¿Qué va a pasar este viernes?
Mikel: Estamos súper ilusionados con esta tercera velada mexicana. La estamos preparando con un mimo y amor increíbles para dar al público algo a lo que no les tenemos acostumbrados, pues no va a ser el típico concierto de ranchera para bailar.
David: Por supuesto que las habrá, pero será un repertorio más actualizado, un guiño al pop.
Mikel: Es un festival, una celebración total. Me atrevería a decir que es lo más grande que hemos hecho hasta el momento.
David: Queremos dar las gracias al público porque por él estamos donde estamos.
Mikel: Que después del año de conciertos que llevamos la gente pague por querer escucharnos de nuevo ahora, a final de año...
David: Es para dar las gracias con mayúsculas.
Estudiaron en la Escuela de Música Hilarión Eslava de Burlada y en el Conservatorio Pablo Sarasate, fueron tenores en el Orfeón Pamplonés, hay fotos de ustedes de adolescentes los dos cantando y David tocando el acordeón...
David: La música nos viene de toda la vida.
Mikel: De hecho, se podría decir que nuestros inicios fueron de hombres-orquesta: David con 17-18 años y yo, con 15-16.
Adolescentes-orquesta entonces...
Mikel: Eso [ríe]. Con esos años, David y yo ya íbamos por los pueblos cantando.
¿Arrastrados por su padre?
David: No. Siempre le ha gustado la música y cantar, pero arrastrarnos, no. Ni él ni la mamá nos han metido por vena lo que les ha gustado, nunca, sino que nos han dejado elegir, y nos encantaban las rancheras: íbamos y volvíamos del pueblo [Leatxe, de su madre, Mª José Unzué] en el Terrano granate con el casete a tope, el dúo Gala, rancheras, jotas...
Música de sus padres...
David: Sí, pero nos gustaba. Y al tocar yo el acordeón, por medio de conocidos que teníamos en el mundo de la música, hombres-orquesta de cuarenta tacos, empezaron a llamarnos a Mikel y a mí: “Oye, ¿queréis hacer una sobremesa en Subiza?”.
Mikel: Porque a nosotros siempre nos ha gustado mucho estar de comida o de cena con los amigos, sacar el acordeón y cantar los dos a dúo. La gente se empezó a quedar con esto y comenzó a llamarnos para ir a este pueblo y al otro. Y ahí íbamos, con un mini equipo de sonido que ahora está cogiendo polvo.
David: Y, yo con el carné recién sacado, moviéndonos en una furgoneta que cogimos, una Volskwagen Caddy. Tenemos mucho cariño a nuestros inicios. Fueron años muy bonitos en los que los dos compartimos absolutamente todo, muchas horas. Estar encima del escenario ha sido de siempre genial.
Mikel: De sobremesas pasaron a llamarnos para cantar en rondas coperas, y luego en los bailes, primero de ocho a diez de la noche Paquito el chocolatero, el Waka waka y La taza y la tetera [ríen los dos] y luego, de una a cinco de la madrugada, muchas rancheras.
David: Era lo que nos gustaba y lo que también llamaba la atención del público.
Mikel: luego seguimos con otro tipo de grupos, tirando al naparmex de Kojón Prieto y los Huajolotes o a Impekables o Zopilotes de hoy en día.
El naparmex...
Mikel: Un estilo de música que tiene mucho que ver con que guste tanto la ranchera en Navarra. En los noventa, Gavilán [Marco Antonio Sanz de Acedo, líder primero de Tijuana in Blue y luego de Kojón Prieto y los Huajolotes] creó Kojón Prieto y los Huajolotes después de viajar a México. Y con este grupo creó también un nuevo estilo, el naparmex, en el que dio una vuelta al tema mexicano [llevó a Navarra los corridos de contenido social que había visto en México]: los bisabuelos, abuelos y padres seguían escuchando rancheras, pero Gavilán comenzó a mover a la juventud.
David: Porque en México se estila mucho el Tex-Mex, de la parte fronteriza, que reivindica canciones del pueblo, canciones protesta, y Marco Antonio lo hizo así aquí con un montón de canciones, Carcelero, Como una ola...
Mikel: Fue muy significativo. Luego llegaron Chuchín Ibáñez y otros mariachis. Se podría decir que la música mexicana está en su mejor momento en Navarra. Durante la pandemia, propusimos a los grupos y personas que cantaban rancheras hacer un cd conjunto, Unidos por la música ranchera. Participamos 17 o 18 grupos entre solistas, dúos, tríos, quintetos y mariachis completos. Ha desaparecido gente -el gran Diego Quevedo falleció-, pero también ha llegado otra, y es una barbaridad estar hablando de que en Navarra 17 o 18 grupos se dedican a cantar mexicanas.
Y en el resto, ¿tienen las mexicanas el tirón que en Navarra?
Mikel: Podríamos decir que la cuna del mariachi en la península es Navarra, sin duda. La mexicana no falta en ningún pueblo.
¿Y por qué?
Mikel: Kojón Prieto y los Huajolotes tuvieron mucho que ver. También, la jota navarra.
David: Que se parecen en cuanto a los finales, a la forma de cantar brava...
Mikel: En cómo somos aquí y cómo son allá, cómo nos gusta compartir y brindar aquí y allá...
Me estaban contando que ustedes dos cantaban en sobremesas y en los bailes.
Mikel: Luego formamos el grupo Los magras, con mucha más parranda.
David: Cantábamos con la cuadrilla, seis o siete. Luego formamos Los Txarros Txilapastrosos.
Dejaron esas formaciones...
Mikel: Tras empezar en 2009 con mi padre y Los Tenampas me di cuenta de que para cantar naparmex la noche del sábado me tomaba un par de pacharanes, pero que cuando al día siguiente me vestía de charro con Los Tenampas disfrutaba muchísimo sin pacharanes ni nada. Comprendí que esto era lo que verdaderamente quería hacer. Así que decidimos dejar naparmex y ceñirnos a Los Tenampas, a tope.
David: Estuvimos cinco años como trío y luego pusimos sobre la mesa armar un Mariachi. El quinteto llegó después.
¿Por qué se les unió su padre?
David: Antes de que Mikel y yo empezáramos a tocar juntos, el difunto Juanjo Antoñanzas, que arreglaba acordeones, llamó a mi padre para decirle que Los Navarricos, de jotas, buscaban a un chaval para tocar, que igual me interesaba. Me acompañó mi padre, y cuando me dijeron que tocara algo, él me planteó cantar juntos una jota. Les gustamos los dos y entramos los dos [ríe]. Y en Los Navarricos ocurrió que los conciertos se convirtieron en 45 minutos de jota y 45 minutos de mexicanas.
Mikel: Y fuera de Los Navarricos también se empezó a estilar esto.
David: Al final, como en los segundos 45 minutos nos los pasábamos mejor que cantando las jotas de toda la vida, vimos que lo que nos llenaba era la ranchera. Y formamos Los Tenampas.
¿Qué significa para ustedes ponerse el traje de charro?
Mikel: Un respeto bestial.
David: Seguridad. Vestido de charro estás seguro. Entras al escenario y pisas con firmeza.
Mikel: Te evades, olvidas todo.
David: Es como una identidad.
¿No tienen la sensación de que siempre se piden cantar las mismas rancheras?
David: Hay un abanico muy amplio e intentamos sembrar precisamente que se escuchen otras distintas a las de siempre, pero queda camino por recorrer.