Ciencia
Un centenar de investigadores regalan a Pamplona una tarde de divulgación científica
La Noche Europea de los Investigadores e Investigadoras llevó a Civican y otros puntos de la ciudad más de 30 actividades


Publicado el 30/09/2023 a las 11:09
Cerca de cien investigadores de la UPNA trataron de divertir el viernes por la tarde con algo tan serio como la ciencia. En un evento que se desarrolló sobre todo en Civican pero que también tocó el Molino de San Andrés de Villava, o el edificio del Sario, la Noche Europea de los Investigadores e Investigadoras, un evento que se celebró de manera simultánea en 400 ciudades de Europa, se desarrollaron 32 actividades, que fueron desde pintxos con ciencia (pequeñas charlas divulgativas), catas con ciencia (pruebas de productos que se investigan en la UPNA como cervezas, vinos y uvas) o los paseos con ciencia (para escuchar murciélagos o para emprender un safari por el Arga). Todo con ciencia. “No debe asociarse ciencia con elitismo, sino ponerle una pátina divertida y próxima”, dijo ayer José Ángel Andrés, el presidente de la Fundación Caja Navarra, la entidad propietaria de Civican, en una presentación matutina de la jornada. Ciencia e investigación que en todo caso son “algo serio, que nos incumbe todos” pero se puede divulgar de modo que “llegue a todo el mundo”, apuntó la directora del área de Divulgación de la UPNA, Gurutze Pérez Artieda.
Esos investigadores mostraron prodigios como los que por la mañana enseñó Asier Marzo Pérez, del Instituto Smati Cities y del grupo Upnalab, en un encuentro con la prensa. Un poco como presumen algunos magos, el científico de la UPNA es capaz de hacer levitar los objetos solo con el sonido. Claro que lo suyo es ciencia. Tiene un aparato con altavoces enfrentados, unos arriba otros abajo. Emiten sonidos a una misma frecuencia, 40.000 hercios, que los humanos no podemos oír. Esas ondas chocan unas con las otras y en algunos puntos, se anulan. En esos nodos, explicó, es donde Marzo ‘cuelga’ bolitas de plástico. No es un juego. Como casi todo en ciencia, tiene su utilidad. Esta técnica, por ejemplo, la está experimentando los fabricantes de aspiradores, que intentan separar así las partículas más grandes que limpiamos, antes de que lleguen a los filtros del aparato.
Ciencia tienen también las superbebidas que mostró Iosune Cantalejo Díez, investigadora del Instituto de Innovación y Sostenibilidad en Cadena Alimentaria IS-FOOD. Son súper por su cantidad de antioxidantes, que combaten el envejecimiento, y porque aprovechan los residuos de la empresa para crear productos nuevos. Un ejemplo, el suero que sobra de la fabricación de queso fresco se mezcla con la cascara de naranja que salen de fabricar zumo. Se añade miel de romero y algo del jugo acuoso de la aceituna que no se utiliza para el aceite. Resultado, una bebida que recuerda a un batido, con un punto más amargo. “Son productos nuevos, no compiten con otros. Nuestro campo de batalla es el sabor, que gusten”, admite Cantalejo.
Óscar Ardaiz Villanueva, compañero de Asier Marzo, mostró cómo la realidad virtual puede dibujar en el aire un espacio con una silla y otros elementos, un rincón creado con arte en el que cualquiera, con las gafas adecuadas, cualquiera puede vivir como si fuera la realidad real. E Iñigo Ezcurdia Aguirre mostró un aparato capaz de reproducir imágenes en tres dimensiones, pero de verdad. “No es como en el cine 3D que ven con las gafas, aquí según te muevas, ves la imagen desde tu propia perspectiva”, señala. El secreto es una máquina que proyecta la imagen y que se mueve de arriba abajo a tanta velocidad que el cerebro integra como una imagen a tres dimensiones. Y la imágenes, admite Ezcurdia, recuerdan a otro cine, a los mapas de la ciencia ficción creados con imágenes virtuales. Pero claro, lo de Ezcurdia no es cine, como lo de Asier Marzo no era magia. Es ciencia.