Los historiadores, un oficio que "también se tiene que actualizar"
Cuatro expertos en Historia debatieron en la UPNA sobre divulgación


Publicado el 04/07/2023 a las 06:00
Laia San José, historiadora, divulgadora y escritora, denunció este lunes 3 de julio que algunos entornos académicos menosprecian a determinados divulgadores por no tener un doctorado en su haber. “Es como tirarse piedras a su propio tejado. Refleja que la universidad no está orgullosa de lo que ha creado”, lamentó la experta en una mesa redonda celebrada en la UPNA en el marco de las jornadas ‘La historia se consume en prime time: el auge de la historia en las industrias culturales’, desarrolladas por el proyecto Games to Learn History. El periodista de Diario de Navarra Javier Iborra, el historiador y escritor Javier Traité y el arqueólogo Mikel Herrán participaron también en un debate moderado por Miguel Fernández y Carlos Ciriza, profesores del área de Didáctica de las Ciencias Sociales de la UPNA.
Los cuatro ponentes coincidieron en que el ámbito de la divulgación tiene buena salud en la actualidad. “Esto es gracias a la gente que ha defendido la divulgación crítica, sustentada y entretenida”, valoró Herrán. Traité aportó un punto de vista diferente sobre el asunto: “Las situaciones de incertidumbre encienden el hambre de mirar al pasado”. Es en esas ocasiones en las que los divulgadores históricos realizan una labor fundamental para acercar episodios relevantes a la audiencia. Sin embargo, no siempre cuentan con los recursos más actualizados, se quejó San José: “Nosotros también debemos ser parte de la academia y tener acceso a los últimos datos”. Traité alegó que quienes no pertenecen a ese espacio también pueden acceder a diversas herramientas que poseen información actualizada. “Estaría bien que fuese algo más oficial”, zanjó la historiadora.
LA AUDIENCIA, EN EL CENTRO
Los historiadores no deben ceñirse a estudiar los acontecimientos que tuvieron lugar en el pasado, sino que también deben mostrar a la audiencia qué procesos siguen a la hora de desarrollar su trabajo, expresó Herrán. “Tenemos que ver qué distintos formatos se pueden utilizar para interesar a la gente y mostrar cómo funcionan las herramientas de un historiador”, continuó. Según San José, no basta con conocer las diferentes formas de comunicar; es necesario ser versátil y manejar varios registros: “Para dedicarse a divulgar hay que ser bueno hablando, redactando y manejando programas informáticos”. Iborra fue un paso más allá: “Tenemos que ser conscientes de quién nos está escuchando”. Y se apoyó en su labor profesional para sustentar su opinión: “En la radio no puedo trasladar lo mismo que en el periódico”. Por eso, indicó San José, “al igual que ocurre en un montón de profesiones, los historiadores también se tienen que actualizar”. Iborra instó a los entornos universitarios a abanderar esta modernización: “Si en las empresas privadas, compuestas mayoritariamente por gente mayor, hay capacidad de adaptación habiendo gente mayor, en la universidad, que está repleta de jóvenes, también tiene que haberla”.
“El fin principal de los divulgadores es que la gente nos entienda. Si les hablamos en un lenguaje que no comprenden, no estamos haciendo bien nuestro trabajo”, manifestó San José una vez se introdujo en la conversación el eterno debate entre rigor y cercanía. “Es necesario bajar el tono al hablar sobre historia”, opinó Iborra. San José coincidió con el periodista: “Si vulgarizar es hacer que algo sea accesible al pueblo, el vulgo, entonces los divulgadores también somos vulgarizadores”. Traité consideró que el rigor siempre debe estar presente, aunque eso no impide que el nivel de precisión se pueda regular. ”Tenemos que atender a qué extensión, tiempo y audiencia hemos de ajustarnos”. San José aprovechó la coyuntura para “echarse flores” y poner en valor su trabajo: “Es muy complicado ser preciso y escueto. Por esta razón, divulgar bien me parece francamente complicado”.
Los ponentes alertaron de la demonización de los videojuegos y destacaron su utilidad para explicar la historia de un modo diferente. “La serie de videojuegos Europa Universalis me llevó a querer conocer más y a interesarme por la historia”, aseguró Iborra. San Juan señaló que las redes sociales sufren una criminalización similar a pesar de ser una herramienta “genial para mostrar cómo se trabaja. Eso ya constituye una forma de transferencia de conocimiento y divulgación”. Aplicaciones como Twitter son, asimismo, útiles para deshacerse de los relatos únicos, apuntó Traité: “Necesitamos que la gente descubra cómo trabajamos los historiadores para que se vea que no hay verdades absolutas”.
Una mesa redonda sin fronteras: fue retransmitida a través de Twitch


Las jornadas organizadas por el proyecto Games to Learn History, que comenzaron este lunes y finalizan el martes, buscan ampliar los registros comunicativos de historiadores y divulgadores. Los alumnos participantes han podido trabajar con las redes sociales Twitter y YouTube y con dispositivos de realidad virtual para comprender las necesidades de la audiencia y las posibilidades que ofrece la tecnología. Esta conjunción de historia y desarrolló dio pie al modelo en el que se llevó a cabo la mesa redonda. Los seis invitados y moderadores se distribuyeron por parejas en tres salas distintas con el objetivo de que sus micrófonos no se acoplasen y generasen interferencias. ¿Por qué utilizaron estos dispositivos? Porque la mesa redonda se retransmitió a través del canal de Twitch @gtlhistory. El público disfrutó del debate a través de ordenadores de mesa situados en una sala en el extremo contrario del edificio del Aulario.