Concierto
Pamplona se entrega a Morat
Cerca de 9.000 personas disfrutan con los colombianos en el Arena
Publicado el 02/07/2023 a las 23:56
En la pantalla hay una cuenta atrás. Se oyen gritos por cada minuto que pasa. Hay humo, mucho humo. Pamplona grita entusiasmada. De repente, luces fuera. Las gradas llenas. En pista no cabía nadie más. Son las 21.05 (cinco minutos más tarde de lo previsto) y se escuchan los primeros acordes del estribillo de Besos en guerra. Con todos ustedes, Morat en el Navarra Arena.
El suelo botaba. Encima, más de 9.000 fans saltaban con los brazos en alto cantando 506, una de las canciones de su cuarto disco Si ayer fuera hoy. Después de La Coruña y Madrid, la banda colombiana aterrizó este 2 de julio en Pamplona para estrenar su último álbum. Después, Córdoba. En alto, banderas de Brasil, México y su Colombia natal se podían ver en la pista. Desde el primer momento, el público estaba entregado. Del escenario salió confeti blanco cuando cantaron Al aire.
Eran las 21.46 y Juan Pablo Isaza Piñeros, Juan Pablo Villamil Cortés, Simón Vargas Morales y Martín Vargas Morales le dedicaron Porfa no te vayas a Pamplona. “Nos encanta que cada vez seamos más. La última vez que tocamos aquí fue en Zentral y éramos menos que una sexta parte de los que estamos hoy aquí”, dijo Villamil, vocalista principal del grupo. Luces de colores, fuegos del escenario y humo. El público gritaba. Los brazos en alto y luces con los móviles cuando cantaron Debí suponerlo. “Qué locura estar acá. Nosotros creemos que la música acerca a personas, y necesito que la dediquen la próxima canción a esa persona especial”.
Mi suerte encendió al Navarra Arena. Vestidos de negro, a Morat no hay que se le resista. “Quiero que todo el mundo que esté acá llene esto de energía”, pidió Martín Vargas, el batería del grupo. Y Pamplona daba palmas al ritmo de la música mientras coreaba Idiota.
“Estoy emocionada. Fíjate si me gustan que volví anoche de un campamento y estoy reventada, pero aquí estoy por verlos”, explicaba Mónica Arranz (19 años, Pamplona). Morat levantó pasiones. Sobre todo, cuando cantaron Mi nuevo vicio, la canción con la que saltaron a la fama allá por 2015 y que se ganó una ovación de casi un minuto. Mientras, un cámara grababa todo el concierto desde el escenario. “Ahora voy a cantar una canción dedicada a esa persona que se queda en medio cuando una relación se acaba”, explicó Vargas antes de que sonasen las primeras notas de Si la ves.
“Así que enamorarte de alguien más”, aconsejó Isaza al público cuando cantó la siguiente canción con ese nombre. Y es que eso hace Morat, cantar sobre el amor, el desamor y sobre quienes son ese pañuelo de lágrimas emocional. Justo eso se veía en el público, lágrimas de emoción cuando el colombiano dedicó esta canción a la ciudad. Pamplona volvió a saltar con A dónde vamos. Y después, con Cuando nadie ve, que coreó el Navarra Arena ante un solo infinito de guitarra.
Las 22.46. Morat montó una fiesta en el escenario con Amor con hielo. Globos con el logo del grupo empezaron a volar por el Navarra Arena. El público coreaba “otra, otra”. Nadie quería que acabase ahí el concierto. De repente, luces apagadas. “¿Queréis más?”, preguntó Villamil. Más confeti blanco por el techo del pabellón y los colombianos se lanzaban con Cómo te atreves a volver.
Eran las 22.54 cuando dejó de sonar música del escenario, pero el público se resistía a dejarlo ahí. Confetis rojo y amarillo volvieron a salir del escenario. “Son los colores de España”, explicaron. “Hasta siempre, Pamplona. Es un gusto”, se despidió Morat ante un aplauso infinito. Las luces del Navarra Arena se encendieron pero el público seguía coreando la última canción. “Ha sido brutal. Qué gustazo que vengan a Pamplona”, dijo Stella Tiberio (23 años, Pamplona).
“Pues de Bogotá a Pamplona. Ha sido súperdivertido porque han integrado mucho al público en todas sus canciones”, decía Elena Díez (22 años, Pamplona) al salir del Navarra Arena. “Identificada con todas las canciones. Como si hubiera vivido mil historias de amor”, confesaba Carmen Baleztena (21 años), que llevaba en la mano las baquetas de batería que lanzaron al público cuando acabó el concierto. “¿Me dejas hacerle una foto?”, le preguntaba una chica entre la envidia y la idolatría. “Ha sido increíble. Cumplió todas mis expectativas”, explicaba Sara Castañeda (22 años), colombiana como el grupo. “Aunque al verlos en directo los he sentido muy cerca”, sentenció.

