Concierto
Barricada, con El Drogas y los suyos, sin fecha de caducidad
El Navarra Arena acogió este sábado el cierre de la gira conmemorativa del 40 aniversario del primer concierto de Barricada
Actualizado el 11/06/2023 a las 08:48
El Drogas cerró este sábado en el Navarra Arena la gira conmemorativa del 40 aniversario del primer concierto de Barricada y cuyo repertorio estaba compuesto por los temas de la banda chantreana. A las 22.30h, mientras el público seguía entrando de manera bastante ordenada en el pabellón, La Perra Blanco, el grupo gaditano de rockabilly telonero del concierto, se despedía de un respetable, que lo premió con una gratificante ovación final.
En los diez minutos siguientes en la pista ya no cabía un alma... Mientras sonaba por los altavoces 'Stop your sobbing' de The Pretenders dieron las 23.00 y a las 23.02 se apagaron las luces de pista... Se rumiaba la salida de El Drogas y los suyos. Entonces, empezó a sonar una armonía a 4 voces. “No mires para otro lado. Presta atención que vamos a salir”. Y así, a las 23.04, El Drogas lanzaba su risa diabólica de La silla eléctrica...
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Se lanzaba en Pamplona una de las noches de rock más memorables de los últimos tiempos... una demostración de que El Drogas y los suyos parece que no tienen fecha de caducidad, aunque al final del concierto y mientras Enrique presentaba a sus huestes no ahorró en elogios para despedir a Brigi “vamos a tomar caminos artísticos diferentes, pero siempre quedará la amistad con esta persona que tiene un corazón enorme”. Ciertamente y a diferencia de tantas y tantas ocasiones anteriores El Drogas apenas habló y condujo a los suyos a un concierto de puro rock & roll, a tumba abierta, sin concesiones, sin paradas técnicas o emocionales, poco apto para cardiacos y con una presión sonora brutal, quizá excesiva –aún me zumban los oídos mientras escribo estas líneas y creo que tendré tinnitus para rato- , aunque bien dibujada tanto en voces como instrumentos por Iñaki Abrego desde la mesa de sonido.
Aquello fue rock and roll sin paliativos, con Enrique con su porte de pirata del caribe pero de noche de gala, con bandana, chaleco morado, americana oscura, y pantalones claros con espaciadas rayas… un auténtico corsario del siglo XX con ganas de cantar el embrión del rock patrio que se parió en la Txantrea. Fue vomitando después de ‘En la silla eléctrica’, ‘Esperando en un billar’, ‘Barrio conflictivo’, ‘Mañana será igual’, ‘Contra la pared’, ‘No sé qué hacer contigo’… con el público contestando a los que les lanzaban sin piedad al rock and roll puliendo gargantas y coreando al unísono. Un clamor en el Arena, con respetable de todas las edades aunque la mayoría lucía de los 40 para arriba.
Dos buenas pantallas de video flanqueaban a distancia ambos laterales del escenario para dar cobertura audiovisual a una realización multi cámara que contaba con un lujo de medios integrado por dos grúas móviles, dos cámaras en travellings robotizados, otras dos cámaras en el foso, una móvil en el escenario, la del plano general... tremendo despliegue para dar la talla de un cuarteto que suena engrasado y milimétrico. Con Txus “maravilla” Maraví dando la réplica a dos guitarras eléctricas respecto a lo que en su día fue el sonido de Barricada y con el tándem Flako & Brigi echando chispas... Lo dieron todo. No tengo claro si Brigi tendrá fisioterapeuta para una semana pero poco faltará. Y Flako estuvo en escena como un auténtico chaval reverdeciendo sus primeros años de rock en formaciones como Síndrome del Norte… ¡buff! Recuerdos…
La humanidad de las cerca de 12.000 personas que abarrotaron el Arena no fue capaz de absorber el volumen tremendo comandado por Iñaki Abrego y sus huestes. Fue después de 10 temas que El Drogas lanzó un primer y auténtico “a gusto” marca de la casa. Y el rock continuó a tumba abierta con ‘A toda velocidad’, ‘Deja que esto no acabe nunca’, y ‘Sofokao’.
‘Pétalos’ bajó el pistón de volumen para convertirse en sentido homenaje dedicado a las 13 rosas, el nombre dado al grupo de trece jóvenes, la mitad de ellas miembros de las Juventudes Socialistas Unificadas, fusiladas por la dictadura de Francisco Franco en Madrid el 5 de agosto de 1939, unos meses después del fin de la Guerra Civil. Solo fue circunstancial. Aquello no cambió y continuó a tumba abierta con ‘No sé bien por qué’, ‘Problemas’, ‘Ninguna bandera’ y ‘Víctima’.
“A ver si tenemos unos Sanfermines anti taurinos de una vez” comentó El Drogas después de interpretar 'Rojo' y justo de 'Antes de salir corriendo'. Luego lució su lado más teatral en ‘Sean bienvenidos’ pero volvió a la tumba abierta con ‘Objetivo a rendir’, ‘Tentando a la suerte’, ‘Campo amargo’, ‘Lentejuelas’, ‘Cuidado con el perro’, ‘Tan fácil’ y ‘Okupación’.
Después de ésta se tomaron una licencia sonora para las hechuras que llevaba el concierto y desgranaron una vacilada instrumental/vocal recordando a ‘Rumore rumore’ de Rafaella Carrá que sirvió de introducción para 'La hora del Carnaval' y que acabó a la postre con uno de los mejores momentos instrumentales que regalaron Flako y Txus en un gran mano a mano y que precedió a otro enorme y rotundo coro total de los 12.000 presentes.
Después del ‘Todos Mirando’ a Txus le dejaron un espacio para hacer una cortísima suite eléctrica de 2 minutos, marca de la casa. En el momento de ‘No hay Tregua’ Enrique la introdujo con una escueta y sentida frase “para el que siempre la ha cantado”, en una referencia directa a su amigo y fallecido Javier Hernández ‘El Boni’.
El respetable cantó más de la mitad de la canción con El Drogas dirigiendo al coro brutal. El en su salsa ya encaró la parte final volteando su bastón con su actitud de siempre dando paso al final.
Las gargantas se volvieron a hacer una con 'Esta noche no es para andar por estas calles', una despedida en la que de uno a uno fueron desapareciendo del escenario mientras la gente continuaba. Llegaron los bises y de nuevo apretón del acelerador para desgranar ‘Esta es una noche de Rock & Roll’, ‘Animal caliente’ y el himno generacional que es ‘En blanco y negro’.
Sin concesiones emocionales, duro y al mentón y haciendo apuestas de si habrá fecha de caducidad para el rock de aquí. Por la respuesta tan contundente está claro que no…
