El retrato del hombre sin nombre que llega cedido a las salas del Maeztu
Su propietario, Íñigo Pérez de Rada, adquirió en una subasta en Madrid una obra de Gustavo de Maeztu que el museo de Estella custodia ahora en depósito


Publicado el 19/05/2023 a las 06:00
Un personaje de potente mirada retratado por Gustavo de Maeztu entre, probablemente, su círculo de conocidos, tal vez los amigos franceses que le dejó su estancia en París, se une ahora a las salas del museo del pintor alavés en Estella fruto de la cesión en depósito del coleccionista Íñigo Pérez de Rada. Hasta ahí, la historia del protagonista masculino que mira frontalmente en el óleo sobre lienzo que ayer se presentaba en la actividad La obra invitada. Más allá de esos lazos que se le suponen con el autor, se desconoce quién es aunque ojalá -indicaba la directora de la pinacoteca, Camino Paredes- el tiempo y la difusión de su imagen respondan a la pregunta sobre su identidad.
Sí se conoce cómo ha llegado al Maeztu. Su propietario, afincado en Madrid y de orígenes familiares en Muruzábal, lo adquirió en una subasta en la capital de España. Hace unos meses, contactó con el museo para ofrecer la cesión de la obra, aceptada por la Junta de Gobierno en noviembre tras el informe favorable.
La directora del Gustavo de Maeztu destacó que, en el marco del Día Internacional de los Museos conmemorado este jueves, se había considerado muy interesante presentar esta nueva aportación. “ Gracias a la generosidad de habernos cedido esta obra de su propiedad hemos ampliado la exposición permanente de Maeztu con otro aspecto muy interesante que es no solo la colección del propio Gustavo, sino el fruto de otras personas que aman el arte, que aman el patrimonio”. Recordó que, tras la exposición de pintores navarros propiedad de José Mª Muruzábal y de los vidrios de Murano de Jesús Sesma, el retrato completa este pequeño ciclo. Un homenaje especial del museo “a los coleccionistas de obras de arte que dejan dinero ilusión y esfuerzo en esa recuperación de los bienes artísticos”.
La obra “sugerente y profunda” cuya esencialidad radica en la fuerza de la mirada y el poder de los contrastes cromáticos aporta otro valor añadido al museo. Su directora indicaba que los retratos son actualmente de los familiares -sus hermanos Ramiro y María- y los autorretratos, pero faltaba ese otro punto, puesto que tampoco el resto de los fondos se corresponden con personas concretas y representan siempre figuras genéricas.
“Aquí, el público puede contemplarlo”
El retrato, pintado por Gustavo de Maeztu, arrojó pocos datos cuando fue adquirido en la casa de subastas, muy reservadas -señalaba ayer su comprador- a la hora de dar información por cuestiones de privacidad. Íñigo Pérez de Rada recordaba que, nada más verlo, le atrapó el semblante de su protagonista y lo bien realizada que estaba su personalidad. “En un museo el público tiene ocasión de contemplarlo, lo no ocurre en una casa particular. Aquí se va a quedar hasta que el propio museo lo decida o venga otra obra para reemplazarla”, indicaba Pérez de Rada, conocedor de la pinacoteca de Estella y del Museo del Carlismo de la ciudad.