Aquerreta muestra su esencia
Cerca de un centenar de obras, entre pinturas, dibujos y esculturas, centran la nueva exposición del Museo de Navarra. La entidad cumple así el deseo de rendir homenaje a uno de los artistas navarros de mayor relevancia nacional e internacional


Actualizado el 24/03/2023 a las 20:58
El Museo de Navarra llevaba muchos años con un anhelo. No era otro que volver a acoger en sus salas la obra de Juan José Aquerreta, uno de los artistas navarros de mayor relevancia y reconocimiento nacional e internacional. Tras sus exposiciones de 1991, 1986 y 2013, el museo cumplió ayer su deseo de dedicarle una muestra antológica que permite un recorrido por más de cincuenta años de creación del pintor y escultor pamplonés. “Nos hace especial ilusión rendir este homenaje a Juan José Aquerreta. Es una exposición amplia, diversa, llena de matices y que permite contemplar la autenticidad del artista”, señaló la consejera Rebeca Esnaola.
La exposición 'Aquerreta... y semejanza. Heian Shodan' está formada por más de noventa obras, entre dibujos, pinturas y esculturas, de las que tres pertenecen al Museo de Navarra, además de que se ha contado con otras colaboraciones y préstamos procedentes de la Galería Marlborough (Madrid), Ayuntamiento de Pamplona, Arzobispado de Pamplona y los críticos de arte Juan Manuel Bonet y Francisco Calvo Serraller.
La distribución de las piezas no es fruto del azar, sino del trabajo en equipo realizado por el propio artista y Pedro Luis Lozano Uriz, comisario de la exposición, que han configurado la muestra en función de cuatro líneas temáticas que tienen que ver con el dolor, la fe, los paisajes, los bodegones y las figuras.


DESDE EL DOLOR
Implicado desde el principio con el proyecto, el propio Aquerreta propuso que fuese una exposición colaborativa que presentase también cinco obras de Diego de Pablos y siete de José Antonio Jiménez, con el fin de visibilizar el trabajo que realizan ambos artistas, con quienes comparte estudio y asuntos pictóricos.
Adentrarse en la exposición supone acercarse a una historia de vida y permite conocer la influencia que las creencias y la espiritualidad han tenido en la obra de Aquerreta, más allá de las referencias estéticas. “Aquerreta pinta lo sublime. No se trata solo de un artista de obra profunda, introspectiva, que se enfrenta de manera reiterada a los temas que le inquietan y a grandes respuestas. Como respuesta a ello, ha conseguido pintor lo excelso”, explicó Mercedes Jover, directora del Museo de Navarra.
Artista único y artista de culto fueron las definiciones con las que Mercedes Jover se refirió a Aquerreta, además de recordar que se trata de un autor que ha triunfado fuera de Navarra ya que su pintura está presente en museos y colecciones internacionales. “No solo eso, sino que ha colgado de tú a tú con Cézanne en el Museo de Bellas Artes de Bilbao y con Morandi (Giorgio) en la Fundación Mapfre, en Madrid. Todo ello, el año pasado. Es un artista único, cuyo arte hace mucho tiempo que no se había visto en su tierra, donde él siempre ha querido desarrollarlo”.
La muestra se convierte en un escaparate de su trayectoria artística ya que incluye cerca de un centenar de obras realizadas entre 1967 y 2022, centradas en el bodegón, el paisaje, el retrato y el autorretrato. Pero también quiere ser una guía visual para dar a conocer las principales motivaciones, influencias y temáticas de la obra de Aquerreta, entre las que destacan el sufrimiento, la búsqueda de la paz y la serenidad, la fe, la renuncia al ego y la elección de una vida discreta.
Pedro Luis Lozano Úriz explicó que los bodegones o paisajes de Aquerreta evocan una pintura serena y tranquila, un estado en calma que relacionó con el kárate, deporte que Aquerreta practicó durante años y del que fue cinturón negro. También añadió que la búsqueda constante de la paz se deja sentir en la vida diaria del artista y consideró que el arte de Juan José Aquerreta nace del dolor. “Se busca esta paz porque en la vida hay dolor y ese peso es muy importante en su obra. El sufrimiento ha sido una constante en este pintor”.


DISTINTAS INFLUENCIAS
El comisario agregó que la obra de Aquerreta guarda relación con la filosofía de Schopenhauer. “Toda vida es dolor. Ahora bien, frente a la agonía atea del filósofo alemán, Aquerreta encuentra en la fe de Cristo un proceso de redenció. Y esto dan sentido, no solo a su trabajo pictórico, sino a todo su existir y le permite ponerse en marcha en el camino de la serenidad y la paz”.
La primera sala del museo hace referencia al dolor y muestra distintas piezas vinculadas con el sufrimiento, que sintetizan la visión del ser humano. Así ocurre con el óleo Huida del escalvo de Saturno nº 1, que muestra un esclavo encadenado a los deseos y al sufrimiento o con Apolo Ingrávido, nº2 Nacimiento, con el que muestra que el hombre es un ser trágico, capaz de verse abocado a los límites del suicidio. Por el contrario, también plantea que el hombre que sufre puede encontrar la salvación en el mensaje de redención de Cristo, simbolizado por el Díptico de San Esteban, cuadro que se encuentra en el retablo mayor de la parroquia de San Esteban de Gorráiz y que ha sido cedido por el Arzobispado de Pamplona para la exposición.
Tanto la vida como la obra de Aquerreta tiene un importante componente ascético ya que, en su búsqueda constante de la paz y la serenidad, tan importante es la fe como la lucha contra las tentaciones ególatras del yo. “Esto ha marcado su vida, ese intento de huir de los deseos”, lo que se refleja también en sus obras a través de vacios pictóricos, texturas y reducción de elementos compositivos.


ICONOS RELIGIOSOS
El comisario de la muestra se adentró en las claves estéticas que influyen en el proceso artístico de Aquerreta, unas referencias que van del mundo clásico al modernismo y que son singularmente opuestas. Es por ello que destaca su profunda relación con el clasicismo y la estética primitiva, algo visible en su preferencia por la escultura clásica griega, el Picasso neoclásico, los pintores del Cuatrocento italiano y el mundo oriental de los iconos. Pero Aquerreta también apuesta por la modernidad, con referencias vanguardistas como Matisse y el Pop americano con figuras como Warhol, muy importante en su interés por las series, los retratos fotográficos y su relación con el mundo de los iconos. “Se aleja de los egos de artistas realistas, pues le interesa el pintor artesano. El pop-art le permite mostrar que es un pintor de su tiempo, que se puede ser moderno y vanguardista pintando su vida cotidiana”.
Los iconos religiosos están muy presentes en sus últimos trabajos y se muestran en la exposición junto a las obras de Diego de Pablos y José Antonio Domínguez que trabajan el género del retrato. “Los iconos hacen referencia al mensaje bíblico de que los hombres hemos sido hechos a imagen y semejanza de Dios “además de que es un lenguaje que le permite huir del ego del artista. Al trabajar sobre una imagen dada, el pintor puede salir de sí mismo y renunciar a su personalidad, defendiendo así su necesidad de sentirse libre, indefinido y abierto”.
+ ‘Aquerreta...y semejanza. Heian Shodan’. Museo de Navarra (planta baja y sala 3.8 en la tercera planta). Hasta el 3 de septiembre. Martes a sábado, 9.30 a 14 y 17 a 19 h. Domingos y festivos, 11 a 14 h.
DNI
Juan José Aquerreta Maestu nace en Pamplona en 1946. Entre 1962 y 1964 cursa sus estudios de dibujo y pintura en la Escuela de Artes y Oficios de su ciudad natal. En 1966 obtiene una beca extraordinaria de la Diputación Foral de Navarra e ingresa en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando (Madrid). A partir de 1983, se dedica a impartir clases de pintura y dibujo en la Escuela de Artes y Oficios de Pamplona. Su obra se encuentra en diferentes museos y colecciones, tanto públicas como privdas. Entre sus reconocimientos destacan el Premio Nacional de Artes Plásticas (2001) y el Premio Príncipe de Viana de la Cultura (2003).