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Navarros que dejaron huella

Antonio Morales y su legado en el derecho navarro

La autora recuerda la trayectoria del ilustre abogado navarro Antonio Morales Gómez de Segura (1830-1910), una figura más bien desconocida a nivel general pero de gran trascendencia tanto en el ámbito jurídico como político

Ampliar Sede actual del Colegio de Abogados de Pamplona
Sede actual del Colegio de Abogados de PamplonaCedida
  • Elisa Viscarret Idoate
Publicado el 12/12/2022 a las 06:00
Antonio Morales Gómez de Segura nació en Cascante el 18 de octubre de 1830. Pertenecía a una familia con formación jurídica, lo que sin duda marcaría su trayectoria personal y profesional: era hijo del notario de Cascante Eustaquio Plácido Morales Ayensa y nieto del abogado Mariano Morales Navarro, ambos de Monteagudo.
Cursó estudios de bachillerato en el Instituto de Tudela desde 1843 a 1849, e inmediatamente inició la carrera de Derecho en la Universidad Central de Madrid y en la Universidad de Salamanca, en la que finalizó Leyes el curso 1853-1854. Ingresó en el Colegio de Abogados de Pamplona el 15 de noviembre de 1861, ejerciendo la defensoría de pobres en 1868. Fue elegido Decano del mencionado Colegio de Abogados el 25 de mayo de 1873, reelegido en mayo de 1874 y mayo de 1875, finalizando su cargo como decano en mayo de 1876.
Se casó en Pamplona en 1874 con Ángela Elizalde Oroz, natural de Monreal. Hombre de arraigadas creencias religiosas, en 1890 asistió al Congreso Católico de Zaragoza, pronunciando un destacado discurso. Formó parte de la Junta de Defensa Católica del distrito de Tudela en 1906, contribuyendo a organizar la manifestación contra el proyecto de la ley de Asociaciones. Con motivo de la constitución de la Adoración Nocturna en Cascante apadrinó un acto en 1909.
Imagen de la Inmaculada Concepción
Imagen de la Inmaculada ConcepciónColegio de Abogados de Pamplona
Antonio Morales fue un importante contribuyente por sus propiedades, tanto en Cascante (en 1899 era el duodécimo mayor contribuyente) como en Tulebras (decimoséptimo mayor contribuyente en ese mismo año). En 1877 había comprado dieciséis fincas en Cascante al marqués de Vessolla por valor de 16.000 reales.
Su actividad profesional se centró en la defensa de la foralidad navarra tanto en su actividad política como en su labor jurídica, siendo la nota más característica de su trayectoria su acérrimo fuerismo. De ideas liberales, no se adscribió a ningún partido político. Manifestó su simpatía por el nuevo movimiento del romanticismo eúskaro surgido después de la Tercera Guerra Carlista. Tuvo una dilatada vida intelectual. Prestigioso jurista, consultor de la Diputación de Navarra en 1882 y vocal de la Sección Primera de la Comisión General de Codificación, en la que defendió el código civil navarro. Invitado por Alonso Martínez a las reuniones que mantenía la comisión del Congreso que se encargaba de establecer las bases del Código Civil español, trabajó denodadamente para que se respetase el ordenamiento civil navarro. Fruto de ello es su Memoria, que la Diputación publicó en 1884.
Académico correspondiente de la Academia de Jurisprudencia de Madrid en 1887, fue también presidente de la Comisión Especial Codificadora del Derecho Navarro. Como resultado de su trabajo en esta comisión publicó ‘Leyes especiales de Navarra’ (1899 y 1900), apartándose del criterio del resto de la comisión. Falleció el 17 de noviembre de 1910. Aunque sus ideas políticas no coincidían con las de Morales, El Demócrata Navarro lamentó su muerte y lo calificó de gloria del foro navarro.
ACTIVIDAD POLÍTICA
En cuanto a su actividad política, durante el periodo isabelino Antonio Morales fue elegido diputado foral por el distrito de Tudela en 1861 y reelegido en 1862. Renunció a su cargo posteriormente, como oposición a una Real Orden relacionada con el régimen de los montes de Navarra que, según él, menoscababa sustancialmente las atribuciones de la Diputación contempladas en la ley de 16 de agosto de 1841, por lo que creía que aquella debía dimitir en pleno. Fue apoyado por Pascual García Falces, diputado foral por Estella, lo que les valió la censura del gobernador que les admitió la renuncia.
En 1869, en sintonía con la nueva situación política, firmó un escrito de protesta ante las Cortes, junto con otros 34 firmantes, basando la protesta en que una parte del clero había influido en la población navarra para que no se votase a los candidatos liberales porque los consideraban enemigos de la religión católica, todo ello a pesar de su manifiesto catolicismo y de tener una hija religiosa. En 1873 participó con otros tres letrados en la redacción del folleto Contribución contra fuero, en el que se criticaba al gobernador civil de Navarra, Justo Mª Zavala, por la imposición de una contribución a la Provincia que conculcaba la ley de 16 de agosto de 1841.
Siendo decano del Colegio de Abogados de Pamplona, en las primeras elecciones de la Restauración, concretamente el 20 de enero de 1876, fue elegido diputado a Cortes por el distrito de Olza con solo 77 votos ya que, a causa de la guerra, gran parte del territorio del distrito estaba todavía bajo el control de los carlistas y la elección únicamente pudo celebrarse en Puente la Reina.
Acta de la instalación del Muy Ilustre Colegio de Abogados de Pamplona en 1818
Acta de la instalación del Muy Ilustre Colegio de Abogados de Pamplona en 1818
Con motivo de la redacción del artículo 24 de la Ley de Presupuestos de 1876, defendió en el Congreso el carácter pactado del régimen foral navarro, lo que suscitó una exacerbada intervención de Cánovas del Castillo, entonces presidente del Consejo de Ministros. Sin embargo, Morales no cambió de actitud, manteniendo con Cánovas un enfrentamiento durísimo.
Por defender su postura se enfrentó no solo a Cánovas, sino que discrepó incluso de la Diputación y de sus compañeros de ambas Cámaras. Su destacada intervención en el Congreso tuvo gran repercusión en Navarra y su discurso completo fue publicado en El Eco de Navarra. Sin embargo, la clase política navarra, que buscaba facilitar las negociaciones con Madrid, no le apoyó en su postura, considerada de fuerismo intransigente.
Esta defensa de la foralidad navarra determinó que se le nombrase socio honorario de la Asociación Euskara. En 1882 fue elegido diputado provincial por el distrito de Tudela, con apoyo de casi todos los partidos. Aunque en principio tuvo varios rivales, dados los muchos apoyos que él reunía se retiraron todos excepto el republicano Marcelino Urzaiz Vicente, que sólo logró 243 votos frente a los 3.440 de Morales.
En enero de 1883 tomó posesión pero al mes siguiente dimitió. En una carta publicada en Lau-Buru expuso su verdadera razón: la gravísima situación de la provincia. El análisis tan negativo de la situación en Navarra le supuso críticas, tanto por parte de los liberales como de El Eco de Navarra y El Navarro. Sin embargo, Lau-Buru le apoyó, ya que coincidía con Morales en su análisis.
Dictámenes emitidos por el Colegio de Abogados de Pamplona en los procesos de elaboración del Código civil español y Fuero Nuevo de Navarra
Dictámenes emitidos por el Colegio de Abogados de Pamplona en los procesos de elaboración del Código civil español y Fuero Nuevo de Navarra
PARTICIPACIÓN EN EL PROCESO CODIFICADOR
Además de jurista de prestigio, abogado en ejercicio, decano del Colegio de Abogados y Consultor de la Diputación, es preciso destacar la importante intervención de Antonio Morales en el proceso codificador llevado a cabo en España a finales del siglo XIX.
En 1880 se constituyó la Sección de lo Civil de la Comisión General de Codificación. Partiendo de la base de que el futuro Código Civil debería tener en cuenta los derechos forales, se llamó a formar parte de dicha comisión a letrados de los territorios forales, con objeto de que redactaran unas memorias en las que se recogieran las principales instituciones forales que debían conservarse. A Antonio Morales, vocal de la Sección Primera de la Comisión General de Codificación, se le encargó realizar la memoria correspondiente a Navarra.
Morales trabajó denodadamente para que se respetase el ordenamiento civil navarro. Buscó asesoramiento y, para ello, encargó dos informes sobre los aspectos específicos y diferenciadores del Derecho navarro a dos instituciones a las que pertenecía, uno a la Asociación Euskara de Navarra que, a su instancia, elaboró un ‘Dictamen relativo a las instituciones forales que deben conservarse en el Código Civil español’, publicado en la Revista Euskara, y otro al Colegio de Abogados de Pamplona. El mencionado Colegio participó activamente en la elaboración de su informe formando para ello una comisión que se reunió en numerosas ocasiones con Morales entre los años 1880 y 1884.
La Memoria de Antonio Morales fue publicada finalmente por Acuerdo de la Diputación Foral de 18 de abril de 1884, bajo el título ‘MEMORIA que contiene los Principios e Instituciones del Derecho Civil de Navarra, que deben quedar subsistentes como excepciones del Código general y los que pueden desaparecer viniendo a la unificación’.
A partir de la colaboración con Morales, el Colegio de Abogados de Pamplona se implicó profundamente en aquellos proyectos de reformas que podían afectar a las instituciones forales, en particular durante todo el proceso de elaboración del Proyecto de Ley de Bases (1885), la Ley de Bases (1888) y el Código Civil (1889), realizando numerosos dictámenes, en algunos casos a instancia del propio Ministro de Gracia y Justicia en relación con los trabajos efectuados por Antonio Morales, o a solicitud de la Diputación Foral de Navarra respecto de artículos del Código Civil que podían afectar a la Ley Paccionada de 1841.
Otro momento destacable es la participación de Morales en la elaboración del ‘Apéndice Navarro al Código Civil’, por encargo de Gobierno de Madrid en 1890. Merece también destacarse la colaboración permanente del Colegio de Abogados de Pamplona en este encargo a lo largo de los años 1890-1899.
En 1899 se dictaron los decretos para crear y organizar las comisiones especiales destinadas a la redacción de los Apéndices Forales. La Comisión Especial encargada de elaborar el Apéndice navarro estaba presidida por Antonio Morales. Formaron parte de ella: Joaquín García y Echarri, Carlos Isaba, Fermín Iñarra Echenique, Arturo Campión y Salvador Echaide Belarra. Sus trabajos dieron origen a dos proyectos distintos de ‘Apéndice del derecho civil navarro’:
Un proyecto del propio Antonio Morales, como presidente de la Comisión de Letrados de la Comunidad Foral, con el título ‘Leyes especiales de Navarra’. Estas leyes fueron publicadas en 1899 y 1900 y reimpresas en 1904. El proyecto mantenía un carácter continuista con su trabajo anterior (Memoria de 1884).
Un segundo proyecto de Apéndice fue el elaborado por la propia comisión, con la excepción de Morales, titulado ‘Proyecto de Apéndice de Navarra al Código Civil’, publicado en 1900 y reeditado en 1904.
ASPECTOS MÁS DESTACABLES DE SU APORTACIÓN
Como conclusión a todo lo expuesto cabe destacar de Antonio Morales, en primer lugar, su trabajo como abogado y su desempeño como decano del Colegio de Abogados de Pamplona. También su defensa a ultranza de las instituciones forales de Navarra, tanto en su actividad política como en su labor jurídica. No se arredró ante nadie por mantener su postura, ni tan siquiera frente a Cánovas del Castillo, defendiendo el carácter pactado de la Ley de 16 de agosto de 1841. Morales demostró en esta ocasión, como en otras muchas, un gran coraje para perseverar en su postura, discrepando incluso de la Diputación y de sus compañeros en ambas Cámaras de las Cortes.
Fue defensor férreo de su Memoria (1884) y de sus ‘Leyes especiales de Navarra’ (1899 y 1900) frente a todos, en este último caso frente al resto de la Comisión Especial para la elaboración del Código Foral Navarro de la que era presidente. Destacó también su vinculación al Colegio de Abogados, al que siempre recurrió, solicitando su parecer para la elaboración de los informes jurídicos que se le demandan como vocal de la Comisión General de Codificación y como presidente de la Comisión Especial encargada de elaborar el Apéndice navarro.
Finalmente, por lo que respecta al Colegio de Abogados de Pamplona, es preciso destacar que la conexión mantenida a lo largo de tantos años con Morales, hará que este Colegio se implique profundamente en cuantas reformas se proyecten en relación al derecho foral navarro y elaborará numerosos dictámenes en defensa del mismo, en unos casos a demanda del propio Morales, en otros por solicitud del Ministro de Gracia y Justicia o de la propia Diputación Foral de Navarra, por lo que también es de justicia reconocer la importante participación del Colegio de Abogados de Pamplona en la labor codificadora y en la defensa del derecho foral navarro.
Elisa Viscarret Idoate es abogada y Doctora en Derecho
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