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Cine

Bárbara Lennie y Eduard Fernández hacen una incursión en la locura

Oriol Paulo dirige la adaptación de la novela 'Los renglones torcidos de Dios', un thriller que se mueve en las fronteras de la cordura

Ampliar Frame de la nueva adaptación cinematográfica de 'Los renglones torcidos de Dios'
Frame de la nueva adaptación cinematográfica de 'Los renglones torcidos de Dios'Warner
Publicado el 10/10/2022 a las 06:00
Cuando a Oriol Paulo le ofrecieron llevar al cine la novela 'Los renglones torcidos de Dios' quiso salir corriendo. Después de pensárselo seis meses, aceptó el envite y escribió un guion pensando en Bárbara Lennie, que da vida en la pantalla grande a Alice Gould, un personaje ambiguo y engañoso, de la que no se sabe a ciencia cierta si es una detective que ingresa en un psiquiátrico para esclarecer un crimen o si es una loca inteligente y mentirosa que se cree una investigadora privada. 'Los renglones torcidos del Dios' es un thriller emparentado con los filmes de manicomio, una obra que mantiene al espectador sumido en la incertidumbre.
La primera dificultad para la adaptación cinematográfica es que el libro, obra de Torcuato Luca de Tena publicada en 1979, había envejecido mal, por lo que Paula optó por abordar al personaje protagonista, Alice Gould, desde otro prisma. Si en la novela latía una lucha soterrada de sexos, en la película el director ha apostado por una "lucha de egos": la paciente se enfrenta a su psiquiatra y trata de revelarse como una mujer cuerda, decidida y hasta sarcástica frente a su antagonista. "Había una cosa que sí estaba en la novela y que hemos querido potenciar: el empoderamiento femenino", asegura Paulo. El libro, un 'best seller' de hace más de 40 años, exigía un gran esfuerzo de condensación, pues las tramas daban para hacer una serie si se quisiera. Bárbara Lennie se pone en la piel de una mujer rica, elegante, culta y diagnosticada como paranoica, a pesar de lo cual es sumamente hábil en el engaño y el embuste.
Para captar los matices de esa enfermedad mental, Lennie recurrió a la ayuda de su madre, psicoanalista, con el fin de dar credibilidad a su personaje. "Alice es engañosa, inasible, pero en su fuero interno dice la verdad, aunque su verdad puede cambiar según con quién esté. Tiene mucha capacidad para cambiar su discurso. Es inteligente para leer la realidad e interpretarla para seguir adelante", asegura la actriz, quien ya trabajó con Oriol Paulo en 'Contratiempo' (2017).
La película plasma el conflicto entre la vieja y la nueva psiquiatría, la de los electrochoques, las ataduras y el régimen carcelario, de un lado, y la que trata de abrirse paso con terapias basadas en el diálogo con el paciente, los talleres ocupacionales y un rostro más humano. Samuel Alvar, un psiquiatra de la antigua escuela con resabios misóginos, interpretado por Eduard Fernández, se comporta de manera firme y desabrida con Lennie/Gould, que se atreve a desafiar su autoridad. "Una cosa que me apasiona de la figura del psiquiatra es que mira impunemente al paciente, lo analiza, cosa que produce cierto pudor en la sociedad", dice Fernández.
Tráiler oficial de 'Los renglones torcidos de Dios'Warner
LOCALIZACIONES
Paulo y su equipo han indagado en los pliegues de la locura, si bien no han llegado al extremo de Torcuato Luca de Tena, que decidió enclaustrarse 18 días en un psiquiátrico para saber de lo que hablaba. Ha sido difícil encontrar materiales que formaran parte de los manicomios de la época para componer los decorados. Lo mismo sucedió con las localizaciones. Muy laboriosa resultó la búsqueda de sanatorios de los años setenta para rodar en ellos. Muchos estaban deteriorados y en desuso. Al final hallaron el lugar ideal, la antigua Tabacalera de Tarragona, un edificio espacioso y abandonado durante 15 años que exigió un gran trabajo de jardinería para devolverle su esplendor. Para el interior del manicomio se construyeron más de 3.800 metros cuadrados de decorado dentro de la antigua Fábrica Mercedes de Barcelona.
La película muestra la sordidez del sanatorio, pero también los encantos y la suntuosidad de la alta burguesía. Fiestas, partidas de polo, casas suntuosas... son escenarios por los que también se mueve Lennie.
Para vestir a Alice Gould, el equipo de vestuario confeccionó incluso un vestido bordado a mano con 1.600 cristales Swarovski. En cambio, para ambientar la reclusión psiquiátrica se recurrió a ropa vieja con el fin de vestir a los 2.000 figurantes.
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