Música
Travis Birds, el viernes en Pamplona: "La música fue como encontrar una lucecita en la oscuridad"
La cantante y compositora madrileña actúa este viernes a las 22.30 h. en la sala Rockcollection de Pamplona presentando su nuevo disco ‘La costa de los mosquitos’


Actualizado el 15/09/2022 a las 18:54
Travis Birds es una mujer que en esencia ha vivido dos vidas. Cuando terminó el instituto con 20 años se hundió en el lado oscuro de la vida, odiando al mundo y sintiéndose como una de las raras de la película. Pero supo salir sola dedicándose primero al diseño, e invirtiendo todo lo que ganaba en clases de composición y de canto. En homenaje a Robert de Niro en la película ‘Taxi Driver’ decidió llamarse Travis y desde entonces ese es su nombre aunque en su DNI ponga otra cosa. Editó en 2016 ‘Año X’ su primer disco. Y en 2018 su canción ‘Coyotes’ se convirtió en el tema principal de la serie de televisión de Movistar+ ‘El embarcadero’. Lanzamiento perfecto porque luego otras canciones suyas como ‘Thelma y Louise’ han formado parte de la banda sonora de más series como ‘Sky rojo’ de Netflix. Sin ella esperarlo le pidieron que formara parte junto a Alejandro Sanz, Fito, Coque Malla, MClan, Alejo Stivel, Amaral, Manolo García, Serrat, etc. del disco homenaje y Tributo a Joaquín Sabina en el disco ‘Ni tan joven ni tan viejo’. Interpretó la canción ‘19 días y 500 noches’ junto a Benjamín Prado. Y se salió del tiesto, porque además Travis tiene una voz tremendamente especial, desgarrada y con un punto oscuro. Ahora en Pamplona presenta su nuevo disco ‘La costa de los mosquitos’.
¿Sintió vértigo cuando se acordaron de usted para el álbum ‘Ni tan joven ni tan viejo’ homenaje a Joaquín Sabina, con todas las figuras más importantes de la música popular española?
Las cosas llegan cuando llegan y para mí ha sido un gran trampolín. La mayor parte del público me ha conocido por esa versión o por la serie ‘El embarcadero’. Ya me habían hablado del proyecto pero no me terminaba de creer que pudiera participar en él. He sabido curtirme mucho en desilusiones. Y a veces cuando hago las cosas, cuando grabo, etc. no soy nada consciente de hasta dónde pueden llegar después. Simplemente me entrego y ya está. Cuando me dijeron que en este proyecto iba a cantar ‘19 días y 500 noches’ pensé que se habían equivocado. Luego supe que cambiaban algo la letra de la canción, más riesgo, y que por eso me la daban a mí. Fue un regalo de la vida, un disfrute poder hacer un poco mía esa canción, con honestidad. No lo viví con vértigo porque no esperaba semejante repercusión. Ha sido un amuleto.
Y su canción ‘Coyotes’ a continuación triunfó en la serie ‘El embarcadero’. ¿El mundo de las series está abriendo puertas a los artistas musicales?
Me encanta la mezcla de la música y la imagen, es una de mis pasiones. Siempre he estado muy vinculada a las bandas sonoras. Y tener la oportunidad de que elijan una canción tuya para una serie es algo que ojalá me siga pasando. Con ‘Coyotes’ me pasó algo parecido que con Sabina, cuando me dijeron que iba a ser la canción cabecera de la serie. Tuve la intuición de hacer una versión de la canción a piano y voz, algo que nunca antes había hecho… Sonó la flauta. Sin contar con la repercusión que pueda tener, hacer música para series es apasionante.
¿Por qué tomó la decisión de llamarse Travis Birds?
Fue una decisión personal que tomé antes de dedicarme a la música, en un momento de crisis existencial. Quería comenzar una vida nueva con todo nuevo porque había estado muy enfadada con el mundo. Desde muy pequeña nunca me gustó el nombre que tenía, que me pusieron mis padres. Nunca me sentí representada por él. Y decidí presentarme como Travis a los 19 años, con la idea de que la gente cumpliera con eso, que me llamase como yo quería ser llamada. Tenía al principio cierta vergüenza pero esa transformación era algo que necesitaba. Y el personaje que interpretaba Robert de Niro en Taxi Driver me parecía tener una lectura muy metafórica. Su final es bastante poético e inspirador. Luego llegó el proyecto musical y el nombre me vino muy bien. Y me tuve que poner un apellido que lo elegí de una antigua banda de pop-rock que me gustaba mucho. Conseguir que me llamaran así me abrió un camino cuando antes los había tenido todos cerrados. Aunque en el DNI sigue estando el otro nombre, para temas burocráticos.
¿La música salvó su vida, la redimió?
Totalmente. La música fue como encontrar una lucecita en la oscuridad. Me fortaleció en muchas partes que tenía y venían debilitadas, sobretodo mi formación educativa. Estaba muy anulada tras el bachillerato. La música me ayudo a conectar conmigo misma, a conocerme mejor. Me salvó la vida.
¿Las canciones su disco ‘La costa de los mosquitos’ mandan mucho sobre los estilos?
El ambiente musical que tiene es fruto de las distintas influencias que he ido teniendo en los últimos tiempos, con referencias muy diferentes. El productor Álvaro Espinosa puso también su esencia. El disco es muy heterogéneo y tiene muchos estilos. Ciertamente Álvaro le dio esa dirección y si nos lo hubiéramos propuesto sería más homogénea, pero no fue así.
¿Se siente como una de esas intérpretes que necesitan morir un poco en cada canción?
Soy muy dramática. No me gustan las medias tintas. Hay canciones que pueden ser más “ligeras”. Pero siempre me gusta encontrar el culmen de cada interpretación que hago, de cada estilo... Así que en parte sí que puede ser que me guste sentir que muero en cada interpretación, darlo todo. Ahora el disco que estoy grabando es completamente diferente. Dentro de mi melodrama no es nada dramático, menos oscuro denso y desgarrado que ‘La costa de los mosquitos’.
¿Le preocupa que la etiqueten como poeta maldita, al estilo de Janis Joplin o Patti Smith?
Me gusta, me parece un apelativo súper romántico. Cualquier comparación con ellas me parece un regalo.
-Va a ser su primera actuación en Pamplona…
Tremenda ilusión. Llevamos en el repertorio parte del primer disco y parte de ‘La costa de los mosquitos’. Del que estoy grabando ahora no haremos ninguna canción… me gustaría pero hay que prepararlas bien para el directo. Voy con toda la banda, con teclista, guitarra, bajo y batería. En algún momento me quedo sola porque me parece importante que el público vea mi esencia original.