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Cine

Gracia Querejeta, directora de cine: "Si mi padre despertara, se volvería a morir del susto"

"Ojalá tuviéramos productores que se implicaran tanto y con tanto amor en las películas", lamenta la hija del mítico Elías Querejeta

Ampliar Gracia Querejeta.
Gracia Querejeta.Efe
Publicado el 24/07/2022 a las 12:50
Hija del productor Elías Querejeta y la diseñadora de vestuario Maiki Marín, Gracia Querejeta (Madrid, 1959) comenzó su carrera a la sombra de su padre, un gigante del cine español, para después ir conformando una filmografía libre y comprometida, que tiene su última entrega en 'Invisibles'.
-Se echa mucho de menos a su padre.
-Sí. Se ha perdido una raza de productores con ese tipo de talento para olfatear buenas películas, que cumplan con las ansias culturales de cierto público. Todo el mundo quiere hacer dinero en taquilla, Elías también. 
-Tenía sentido del riesgo.
-Arriesgaba todo el rato. Se fiaba de sí mismo y su gusto era el que mandaba. Nunca hizo una película que no le gustara. Si Elías despertara de ese largo sueño que es la muerte se volvería a morir otra vez del susto.
-¿Por qué? 
-Porque cada vez es más difícil hacer el cine que uno necesita y quiere hacer. Yo me he pasado muchos años en trabajos que no eran exactamente los que quería hacer, sobre todo en televisión, un medio al que estoy muy agradecida porque he aprendido mucho. En una profesión creativa como la nuestra, si no haces lo que te sale del alma se convierte en un funcionariado demoledor para el espíritu.
-¿Cómo se vivía el cine de pequeña en su casa? 
-Estaba tan presente que era invisible. Se hablaba de rodajes y películas de una manera tan poco mitificada que nada tiene que ver con esa idea del cine asociado al glamour. Siempre vi a mis padres trabajando, como en una familia de otro ámbito, no sé, de colchoneros...
-Se licenció en Historia Antigua, pero tenía ya inoculado el veneno del cine.
-No te creas. Me costó años saber si yo estaba empezando a hacer cine por ósmosis o si realmente era algo que yo quería de verdad. Recuerdo el momento en el que me entró el gusanillo, con mi tercer documental a los 24 años.
-Con 13 años protagonizó 'Las palabras de Max', de Emilio Martínez-Lázaro, producida por su padre.
-Se le ocurrió a Emilio o a mi padre, no lo sé exactamente. Lo único que extraje de esa experiencia era que no quería ser actriz. Me parecía mucho más interesante lo que ocurría detrás de la cámara.
-¿No le asustó que su padre fuera el productor de sus primeros trabajos? 
-Él solía decir que trabajábamos a gritos, porque la confianza es un asco. Lo que no haces con otra persona te sientes con permiso para hacerlo con alguien cercano. Discutíamos muchísimo. A pesar de que la gente decía que Elías mandaba y se metía mucho, son cuentos. Ojalá tuviéramos productores que se implicaran tanto y con tanto amor en las películas.
VERANOS EN SAN SEBASTIÁN
-Su última película en cine es 'Invisibles'. ¿Las mujeres son cada vez menos invisibles en el cine? 
-Es algo que está cambiando. Hay voluntad política para que ocurra y también por parte de entidades, festivales... Ya es difícil decir que somos muy pocas. Somos muchas y de generaciones distintas. Empieza a haber mujeres muy interesantes, ahí está 'Alcarràs', un ejemplo magnífico. Cuando la vi pensé cuánto le hubiera gustado a mi padre. 
-¿Se ha sentido pionera de algo? 
-No, porque había otros referentes, aunque fueran pocos. Sé que compañeras mías han sufrido con el machismo que ha existido en el cine, pero en la medida en que yo trabajé con el equipo habitual en la casa Querejeta no experimenté rechazo. Sentí que cuando eres joven se te cuestiona, pero por la edad, no por el sexo.
-Y después una se siente amenazada por las nuevas generaciones.
-Es inevitable. A veces me preocupa haberme quedado sin hueco para mi mundo. He sentido que igual ya se ha pasado la época de contar mis historias. Y ya es muy tarde para cambiar de profesión, no sabría a qué dedicarme. Hay un tipo de cine que ahora no es fácil levantar.
-¿A qué verano volvería?
-A los veranos mágicos de San Sebastián con mi familia. Y más reciente, al rodaje de 'Felices 140' en Canarias, una película que costó una barbaridad sacar adelante y después me dio muchas satisfacciones.
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