Así llenó la Plaza de Toros Miguel Ríos en su mítico concierto de 1982

El rockero granadino, que este sábado viene al Navarra Arena, llevó a 23.000 personas a su recital de septiembre de hace más de 40 años

Miguel Ríos, en el escenario de la Plaza de Toros en 1982
Público en el concierto de Miguel Ríos en la Plaza de Toros en 1982. Archivo de Diario de Navarra

Fernando Hernández

Actualizado el 01/11/2023 a las 10:15

Más de cuarenta años después del mítico concierto que dio Miguel Ríos en Pamplona, el 24 de septiembre de 1982, evento con el que llenó la plaza de toros, el rockero granadino regresa este sábado a la capital navarra. En esta ocasión lo hará en el pabellón Navarra Arena. Pero echemos la vista atrás, para recordar un recital histórico.

Pamplona, Navarra y España eran muy diferentes en aquel año. El alcalde de la ciudad, desde 1979, era Julián Balduz, del PSOE; el Amejoramiento del Fuero acababa de aprobarse, y todavía no teníamos Gobierno de Navarra, sino Diputación, y el presidente del Gobierno era Leopoldo Calvo Sotelo, de UCD.

Para quienes teníamos 17 años entonces, un concierto como el de Miguel Ríos en Pamplona era excepcional, pero también lo era en en resto de España. Ríos había puesto en marcha una gira que podía equipararse a la de otros rockeros europeos, y se atrevía con plazas de toros de toda España.

Ese 24 de junio era viernes. Las puertas de la plaza de toros se abrieron a las 8 de la tarde y el concierto estaba previsto (y se cumplió el horario) para las 11 de la noche. La crónica de Lucinda Poole cuenta cómo el recital comenzó con ‘Bienvenidos’, el tema del ‘Rock & Ríos’ que terminó convirtiéndose en un himno, “con el aplauso del alcalde Julián Balduz, sentado junto a las tablas detrás del escenario y del teniente de alcalde Javier Taberna, antiguo rockero de los Japex”.

Al concierto asistieron unas 23.000 personas, a pesar de que el aforo era de 20.000. Un par de días antes se aseguraba que se habían vendido 17.000 localidades (400 pesetas en venta anticipada, 500 pesetas en taquilla), y el caché del músico era de 1.200.000 pesetas. Entonces, el periódico valía 35 pesetas. Pero el número de asistentes se desbordó cuando a las 11.30, cuando el concierto pasaba el ecuador del tiempo previsto, se abrieron las puertas y empezaron a entrar las personas que estaban en el exterior de la plaza de toros.

Miguel Ríos tenía entonces 37 años, y una carrera que se extendía desde principios de los años 60. En esos años, esa edad cualificaba para que te considerasen una persona mayor, un carroza, y, de hecho, la gente de la edad de Ríos ocupaba con tranquilidad las gradas y los adolescentes estábamos en el ruedo.

El cantante contentó a todos sus fans: repasó las canciones del ‘Rock & Ríos’, el recopilatorio grabado en directo que servía de base a la gira, y temas como ‘El blues del autobús’, ‘Santa Lucía’ y ‘Banzai’. Los fans cantamos los temas tal y como los habíamos escuchado en el disco, y cuando había alguna variación se registraban momentos de desconcierto entre el público y los músicos.

Después del concierto, en unas breves declaraciones a los periodistas, el rockero granadino decía que “había demasiada gente en la plaza; la entrada era barata y se vendieron demasiadas. Los sitios no son de goma, y los empujones pueden ser peligrosos”.

Sin embargo, el parte de sucesos del día no fue llamativo: una treintena de personas atendidas (todas menores de 25 años, dice la crónica), por borracheras, caídas y consumo de anfetaminas.

El interés por Miguel Ríos decayó con los años. En 1983 fueron 8.000 personas las que asistieron al concierto de ‘El rock de una noche de verano’, también una buena entras. Pero en 1985 llegó una suspensión inesperada. El 12 de junio, apenas doce horas antes de que comenzara el concierto, Miguel Ríos anunciaba la cancelación del espectáculo. Se habían vendido solamente 500 entradas. En tres años, el precio había subido de 400 a 1.100 pesetas.

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