Lápices ilustres

La 'hibakusha' que se preguntaba por qué

Ilustradores navarros cuentan en esta serie cómo elaboraron su trabajo más sentido

Ilustración de Belatz
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Ilustración de Belatz
Ilustración de Belatz

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Laura Puy Muguiro

Actualizado el 01/05/2022 a las 12:14

Al ilustrador pamplonés Mikel Santos, 'Belatz' , aquella música le ponía el corazón a mil. Lo explica de voz (“guitarras pesadas, voz rasgada, batería potente, música sincopada con golpes de silencio”) y con gestos, cerrando un puño y aporreando el aire rápido y repetidamente, como un bombardeo sin fin. Y vuelve a aquella música de metal alternativo del grupo pamplonés Tears From Hiroshima (Lágrimas desde Hiroshima) para recordar su encargo en 2012: que ilustrara la portada de su primer disco, 'The bliss after betrayal' (La felicidad después de la traición), con canciones muy relacionadas con guerras e inocentes. Porque a una inocente, a una víctima de la bomba atómica de Hiroshima en 1945 que no entendía por qué, Belatz dio vida.

El grupo, que buscaba “una mezcla del Japón tradicional con algo tan moderno como una bomba atómica”, presentó a Belatz el prediseño de alguna geisha, “mujeres que dominan las artes, la cultura, y que erróneamente empezaron a verse tras la II Guerra Mundial como prostitutas, abusándose de ellas”, documenta el ilustrador (Pamplona, 27 de octubre de 1974), profesional desde 1999 y con 'El tesoro de Lucio', sobre el anarquista Lucio Urtubia, entre sus obras. Para el boceto escuchó la música del grupo, que cambió por la “relajante” de la tradicional japonesa al pasar a elaborar la ilustración: con la primera era “imposible dibujar”, pero con la segunda todo fue fluyendo, suavemente.

Jugó con el color blanco en el rostro de la joven, como el de las geishas, un blanco también de muerte. “Cabizbaja, con una lágrima de sangre sobre su mejilla derecha, se pregunta como víctima de la guerra qué ha hecho para convertirse en una 'hibakusha', personas consideradas apestadas por sufrir secuelas por las bombas atómicas”. De las manos de su 'hibakusha' parecen brotar cuervos, símbolo en Occidente de mal presagio y muerte, pero en Japón, de sabiduría y representación del sol.

Fue el trabajo de más de un mes. Al terminarlo sintió que esa mujer, aun con los ojos cerrados, le miraba. “No la conocía y ahora la conozco, como si la hubiera rescatado de las ruinas”, se dijo. Al contemplarla hoy, diez años después, la sigue viendo como siempre la ha recordado, como si la conociera de toda la vida.

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