Entrevista

Fito Cabrales: “Pamplona para mí es un idilio, un noviazgo que empezó hace treinta años”

El artista de Bilbao presenta este sábado en el Navarra Arena ante 12.000 espectadores su nuevo disco ‘Cada vez cadáver’.

Fito posa con sus guitarras para la imagen promocional del nuevo álbum, proyecto en el que se inspirará el concierto de este sábado en el Navarra Arena a las 22.00 horas
AmpliarAmpliar
Fito posa con sus guitarras para la imagen promocional del nuevo álbum, proyecto en el que se inspirará el concierto de este sábado en el Navarra Arena a las 22.00 horas
Fito posa con sus guitarras para la imagen promocional del nuevo álbum, proyecto en el que se inspirará el concierto de este sábado en el Navarra Arena a las 22.00 horas

CerrarCerrar

Lucas Domaica

Publicado el 21/04/2022 a las 06:00

Los seguidores llevarán desde el día que compraron la entrada escuchando las canciones del nuevo disco para no quedarse atrás en el concierto de este sábado. Los temas anteriores de Fito se cantan prácticamente por impulso. Este sábado llegan al Navarra Arena Fito & Fitipaldis para hacer vibrar a los 12.000 espectadores que han conseguido colgar el cartel de agotado. A 21 de abril de 2022, y sin conocer aún el “gran concierto” que prometió el alcalde Maya para estos Sanfermines, la realidad es que el espectáculo musical de mayor magnitud que van a poder disfrutar los navarros va a ser este. Todo esto, Fito Cabrales (Bilbao, 1966) lo sabe. Y si un artista de este calibre es consciente de esto, promete. No es el de antes, el del constante “mambo” con su cuadrilla de Platero, pero sigue estando a la misma altura. Los 1,64 metros que más alto han llegado.

Conciertos con marcha, pandemia de por medio y tiempo sin sacar nuevo álbum, ¿le sigue el cuerpo a Fito en la nueva gira?

Me sigue a ratos -carcajada-. La verdad es que lo del rock & roll es flipante. Salimos a tocar y no pasan los años. El rock tiene esa magia, ese power, esa drogaína que nos hace sentirnos mucho más chavales. Es verdad que luego el lunes estoy hecho un asco de las patadas que pegamos en el escenario. En el show rejuvenecemos, es maravilloso este mundo.

¿Qué es una gira para usted?

Es una bendición. Es un sueño porque lo hemos visto muy crudo, dudábamos de poder volver a los formatos grandes por la situación sanitaria. Pienso que estoy soñando y que igual mañana me despierto, pongo el teleberri y sigue todo igual.

Son veintiún ciudades en unos tres meses, ¿ve a su familia durante el tour?

La verdad es que mi mujer y la niña siempre van a los conciertos. Bueno, a todos no. Quizá haya dos o tres que no pueden por cosas del colegio de la niña, pero con siete años todo es más fácil. Hablamos con el colegio y pedimos que salga un poquito antes los viernes -ríe-. He llegado a un punto, que por lo viejo que soy o por lo que sea, no consigo salir de gira sin mi familia.

¿Y sus hijos mayores no van?

Van y vienen conmigo cuando quieren porque ya tienen una edad (25 y 20 años). El mayor vino el otro día conmigo a Gijón en la furgoneta. Si fuéramos todos en una Ford Transit como íbamos antes no podríamos, pero ahora todo es más fácil.

En casa, ¿le escuchan o ya están aburridos?

-Ríe- Claro que me escuchan. Mi hija lo mismo escucha J Balvin que otra cosa. Es pequeña y no tiene un perfil definido. Mi hijo mayor toca el bajo, estudia en el conservatorio y ha tenido alguna banda. Cuando nos ponemos a tocar la guitarra se sabe mis canciones, así que algo escuchará. Aunque le gusta otro rollo más bruto.

Viene a Pamplona, ¿qué le transmite la ciudad?

Para mí Pamplona es como un idilio. Con Platero grabamos nuestra primera maqueta en los estudios Arion. Ni siquiera era disco. Fuimos por tema económico, nos salía rentable.

También tendrá amigos.

El Drogas y Barricada, Kutxi y los Marea... tenemos muchos vínculos en común. El noviazgo con Pamplona empezó hace ya treinta año -resopla-. Tenemos mucha relación con las salas también.

Hay una discoteca de Pamplona que cierra la fiesta con Soldadito marinero, ¿es tema de cierre?

-Ríe- Esto se puede interpretar de dos maneras. Una, el DJ piensa: voy a poner esta canción que no le gusta a nadie para que se vayan. Y la otra, que es la que quiero, dice: voy a poner este tema tranquilo para que la gente deje de estar revolucionada y se corte la fiesta.

Si le digo la verdad, el que no está en el ropero está cantándola, mucho no la corta.

Es que se pone a unas horas que el que no está cantando, está bailando. Pero bueno, es una canción que la escuchas y no pide al cuerpo otro chupito.

Cierto. Bueno, ¿qué cosas nuevas van a ver en Pamplona sus fans el sábado?

Para empezar la banda que nos acompaña, Morgan (a partir de las 20.30). Para mí es un tesoro de grupo. Te lo digo en serio. Nos van a dar muchas alegrías y ya nos están dando. Tienen un presente increíble y un futuro arrollador. Es muy bonito porque hay canciones que compartimos con ellos.

¿Qué más?

Hay canciones que tocamos con dos baterías. Tenía muchas ganas de tocar con Coki Giménez. Él grabó el disco, pero no pudimos estrenarnos. Fue una de las cosas que más rabia y tristeza me dio. Por eso, ahora que lo hacemos, estamos tan contentos.

Y la otra novedad, los temas del nuevo álbum Cada vez cadáver...

El hecho de presentar las canciones del nuevo disco también es bonito. Tocaremos ocho de diez (las intercalan con otros temas clásicos de la banda).

Habrá algún fan que todavía no se sepa las letras, aunque llevarán tiempo escuchándolas, ¿qué les recomiendas?

Que disfruten -ríe-. Es verdad lo que dices, yo voy a los conciertos y si es algún artista que no controlo mucho me pongo a mirar los días de antes. En la ópera, si vas y no sabes de qué va, no te enteras de nada. Un concierto de rock & roll es diferente. La banda conecta con el público. Encima del escenario hay un grupo tratando de transmitir, no de tocar. Obviamente tocamos, pero intentamos estar con la gente. Sobre todo con la que hemos pasado.

¿Es eso a lo que aspiran en Pamplona?

Me conformo con que el público esté dos horas y media en otro mundo. Ese es nuestro cometido como banda. Que alguien entre a un concierto nuestro y durante ese rato sean felices o sientan cosas que luego les puedan animar o dar fuerzas.

Encima va a ser un concierto sin mascarilla.

El día de hoy -por ayer- debería ser un día festivo, otro patrón, otro santo. San Máscaro o yo qué se. Qué alegría -ríe-.

Volviendo al tema de las letras de las canciones. ¿Tiene algún momento del día preferido para componer?

Siempre por la noche y en la cocina. Ahora tengo una casa con local de ensayo y aprovecho ese espacio. Solo con una guitarra, un bolígrafo y una libreta. En mi vida ha cambiado casi todo, pero ese momento de escribir sigue igual.

¿Está en ese momento solo?

Yo solo. No puedes pedir ayuda a nadie, no tiene sentido. O te sale o no te sale. Luego sí que a partir de ese momento entra más gente.

La canción Fantasmas dice: “Por todo lo que fui, por todo lo que ya no soy”, ¿qué fue que ya no sea?

Es una celebración de lo que fui y de lo que ya no soy. Cuando miro atrás y escucho a Platero me gusta. Platero éramos unos super amigos, aparte de músicos éramos cuadrilla.Lo pasábamos super bien y jamás pensábamos que íbamos a grabar tantos discos.

Y también celebra “lo que ya no eres”.

Celebro porque ya no existe eso. Ya no soy así porque gracias a Dios sucedieron más cosas y no es que te quedes en un punto fijo inamovible sino que sigo haciendo canciones, rock. No existe el Fito ese que casi trasciende del speed y de estar todo el día por ahí de mambo con los platero y esas cosas. Pero lo sigo disfrutando muchísimo.

La música le hace feliz.

No hay nada en el mundo que me haga tan feliz como subirme a un escenario, tocar un guitarra o hacer una canción.

¿Algún otro hobby?

Ni siquiera hobbies. Salgo a correr con amigos, eso sí que me gusta. Con la edad te das cuenta de que si estás más o menos bien físicamente para el trabajo es increíble. Dices: si con 55 años hubiera seguido en el punto fijo no podría hacer conciertos de dos horas y media.

¿Nada más?

También me gustan las motos, los coches, leer y ver películas. Pero ninguna es como lo que me da la música. No solo tocar, también escuchar discos. Ese puto veneno del qué nos alimenta tanto la música es lo que nos hace mantenernos.

La última. Tengo que preguntarla. En Si me ves así dice: “Vuelvo a aquel bar donde te vi para cantar El pobre de mí”, ¿tiene que Pamplona algo que ver?

Tiene relación porque me hizo mucha gracia. Es una canción de bajón, estoy hecho polvo... y dije: pues el Pobre de mí. A lo mejor hay gente que no lo pilla por el lado de Sanfermin, pero para mí sí. Tengo unas ganas de llegar a Pamplona para tocar esa puta canción, te lo juro. Lo diré -ríe-. El bar no tiene nada que ver ni con Estafeta, ni Navarrería ni otro barrio.

DNI

Adolfo Cabrales Mato “Fito” nació la calle Zabala (Bilbao) en 1966. En 1989 formó el grupo Platero y Tú. En 1997 comenzó su andadura en Fito & Fitipaldis, su actual banda. Con Cada vez cadáver suma un total de siete álbumes grabados en estudio. Llevaba siete años sin sacar nuevas canciones. En su apartado más personal, Fito está casado con Marisa Meseguer y es padre de tres hijos. Guillermo (25), Diego (20) y Marisa (7).

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora