Historias viajeras
Julen Villarreal recupera en un libro cuentos y leyendas africanos de la literatura oral
El joven navarro, que ha viajado seis veces a África, recopila 172 historias contadas por las personas de más edad de la etnia bedik, la más antigua de Senegal, que estaban en peligro de desaparición


Publicado el 18/04/2022 a las 06:00
La historia de vida de Julen Villarreal Moreno (Pamplona, 1988) cada vez está más vinculada a África. En concreto, a Senegal y a los bedik, la etnia más pequeña del país africano que ha visitado en seis ocasiones en los últimos cinco años. Las 3.300 personas que viven en los poblados distribuidos en la región de Kedougou han cautivado al joven navarro que ha trabajado en un proyecto de alfabetización en lengua materna, así como en la recopilación de historias contadas a través de la literatura oral.
Este patrimonio lingüístico, literario e histórico corría el riesgo de perderse. Así lo sintió Julen Villarreal que, con muchas horas de dedicación y dos becas como financiación, ha conseguido llevar al papel distintas historias transmitidas de viva voz por los habitantes de mayor edad de los pueblos, pero que los niños y jóvenes desconocían. El resultado es "Los tiempos antiguos", un libro de 500 páginas que recopila 172 cuentos, leyendas, canciones y proverbios tradicionales inéditos escritos en bedik.
Julen Villarreal, vecino de Huarte, regresó el pasado 26 de marzo de Senegal, un viaje que emprendió con una maleta cargada de ilusión junto a los 80 ejemplares del libro que repartió entre las aldeas de los siete pueblos bedik. “Les ha hecho una ilusión tremenda, muchos se emocionaron, sobre todo las personas mayores que son los que conocen esta cultura oral. Ha sido una experiencia maravillosa, me ha generado una auténtica autoestima poder contribuir al reconocimiento de su idioma nativo cuando a veces se piensa en estas tribus como primitivos”, indica el joven que tiene previsto publicar una segunda edición de libros y comenzar un nuevo proyecto para crear una escuela ambulante para dichos pueblos.
EL PUEBLO BEDIK
El primer contacto de Julen Villarreal con África fue en 2016, al concluir la Selectividad, pues decidió viajar junto a un amigo a dicho país para participar en un voluntariado. “No fue posible, pues resultó que era una estafa”, ´lo que no le desanimó para quedarse unos días en dicho país. “Fue el mejor viaje de mi vida, sin duda, un viaje de puro descubrimiento y me enamoré de las culturas tradicionales en peligro de extinción”. Al año siguiente, en 2017, decidió volver a tierras africanas y fue a su regreso cuando el empresario navarro Sixto Jiménez Muniain se puso en contacto con él para poner en marcha un proyecto de desarrollo en Senegal. “Me explicó que quería hacer algo benéfico, pero que no quería donar dinero. Yo tenía 19 años y la experiencia me parecía muy enriquecedora”.
Ambos viajaron a Senegal donde impulsaron distintas actividades, centradas mayoritariamente en la alfabetización en lengua materna. Pero también dedicaron un tiempo al ocio y por ello acudieron a una fiesta en un pueblo bedik donde sus habitantes, vestidos de manera tradicional y ataviados con máscaras, cantaron y bailaron durante horas. Toda una ceremonia ritual. “Me pareció precioso, más bien fascinante. Me atrajo y me quedé prendado de los bedik, con una cultura y religión tradicional particular. Desde ese día empecé a pensar qué podía aportar a la alfabetización”.


Cuando regresó a Huarte, inició una etapa de investigación para la recuperación del bedik y comprobó que, desde 2005, existe una carencia absoluta de materiales didácticos en dicha lengua, por lo que no se utiliza en las escuelas donde se habla francés, única lengua oficial en Senegal. “Unos lingüistas que contaban con el apoyo del gobierno de Senegal diseñaron un alfabeto y una ortografía para la preservación de esta lengua, pero desde 2005 no se ha hecho nada más”.
EL PRIMER CUENTO
Su ilusión por iniciar este proyecto le llevaron a pensar que iba a encontrar numerosa documentación sobre dicha lengua. Pero la realidad fue otra, lo que no hizo disminuir su empeño. “De manera inocente pensé que iba a encontrar mucha información, pero no ocurrió así. A pesar de ello, leí muchos artículos y me documenté mucho”. El siguiente paso fue enviar correos electrónicos a investigadores y profesores universitarios y cuatro meses después le contestó Adjaratou Oumar Sall, profesora y lingüista de la Universidad Cheikh Anta Diop de Dakar. “Me contó que años atrás había recopilado y transcrito una decena de cuentos orales de bedik que no había publicado”. Y uno de esos cuentos fue el punto de partida de su proyecto pues, con ayuda de su madre, la artista Ángela Moreno, y de su tío publicó "Icer ngë ilil", un cuento del que se publicaron 400 ejemplares en castellano, euskera, francés e inglés y se vendieron en Navarra.
El dinero recaudado sirvió para la financiación de la edición africana, con 1.000 ejemplares en lengua bedik que Julen Villarreal llevó a Senegal en un nuevo viaje. “ Mi madre tiene una escuela de pintura y sus alumnas y alumnos realizaron todas las ilustraciones. Después, con la investigadora de la universidad de Dakar, un periodista y un chófer, fuimos a cada pueblo, entregamos los cuentos y el jefe de la tribu los repartió entre los niños y niñas”.


RELATOS GRABADOS
Adentrarse en la cultura de esta etnia le permitió descubrir que la literatura bedik, basada en la transmisión oral, está en peligro de desaparición. Solo la memoria de los contadores y contadoras de cada pueblo es la manera de conservarla, si bien las generaciones jóvenes no conocen esos cuentos o leyendas que forman parte de su cultura popular. “Antiguamente se transmitía más, pero la esperanza de vida en Senegal son 64 años y ahora hay muchas historias que solo las pueden contar los mayores de 50 años. Esto supone una pérdida cultural”.
Julen Villarreal consideró la posibilidad de conservar los cuentos, leyendas y proverbios en un soporte físico, de ahí la publicación que ya tienen los bedik y que ha podido financiar con una beca concedida por The Endangered Language Fund y otra beca de viaje de la Universidad de Leiden (Países Bajos). El primer paso fue convencer a Tama Chrisophe Keita, que había participado en la creación de la ortografía bedik, para que se implicase en el proyecto. Y lo hizo. Le proporcionó una grabadora, un ordenador portátil y unos auriculares y acudió pueblo por pueblo para pedir a las personas mayores que contasen las historias tradicionales. Después las escribió en bedik y forman parte del libro que tiene 35 ilustraciones de Ángela Moreno.
Tras cuatro años dedicados a este trabajo, Julen Villarreal tiene nuevos proyectos, como es constituir una escuela ambulante o publicar una segunda edición de "Los tiempos antiguos", para lo que piensa en una venta solidaria de un cuento en Navarra con la que financiar la edición africana, al igual que hizo en 2017. “Es un homenaje a las personas mayores que mantienen la literatura, honrar la memoria de esta gente, algunos ya fallecidos. Los jóvenes estaban encantados con el libro y esa ilusión me dio esperanza”.


Ante las razones que le han llevado a recuperar esta lengua, explica que es preciso preservar la cultura. “ Soy hablante de euskera y siempre he tenido cierta sensibilidad hacia una lengua en peligro de desaparecer. Me interesa el conocimiento y la cultura popular, que está en peligro de olvidarse en el mundo moderno. Y me da mucha pena esta parte negativa de la modernización. Hay que dejar un legado porque la cultura bedik seguirá viva, así quiero pensarlo”.
