Arquitecturas singulares

Edificio Singular de Pamplona: una ciudad dentro de la ciudad

Se trata en realidad de tres edificios diferentes, un amago de rascacielos que diseñaron cinco arquitectos con jardín y centro comercial

El Edificio Singular destaca sobre la muralla de la Ciudadela
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El Edificio Singular destaca sobre la muralla de la Ciudadela
El Edificio Singular destaca sobre la muralla de la Ciudadela

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Israel Nagore

Publicado el 09/04/2022 a las 06:00

Caminando por los fosos de la Vuelta del Castillo entre muros de piedra centenarios asoma la silueta de dos torres gemelas, como si fueran dos atalayas que parecen surgir de las murallas, con vocación protectora, para ver y ser vistas.

En un extremo de la Ciudadela hay un edificio que es una pequeña ciudad dentro de una ciudad; un amago de rascacielos, un impulso metropolitano. Un edificio que en realidad son tres; que se proyectó para tener parking, centro comercial, viviendas, oficinas, restaurante, jardín en altura y piscinas. Y que diseñaron cinco arquitectos.

El diseño del Edificio Singular (1976) debe entenderse en el contexto de los años 60 y 70 y los planteamientos teóricos de las mega-estructuras urbanas que propusieron complejos compactos a gran escala, capaces de potenciar la diversidad y mezcla de usos y que surgieron como reacción a los principios del urbanismo moderno, la separación de funciones, la segregación y la homogeneidad de la vivienda.

Su historia comienza en los años 60, cuando el Ayuntamiento de Pamplona adquiere parte de los terrenos militares, situados entre los fosos de las murallas y la Avenida Pío XII. El por entonces representante municipal, Estanislao de la Quadra Salcedo -el arquitecto, no el aventurero-, convocó un concurso para la construcción de un nuevo edificio, con una ocupación revisada de la parcela, ya que el planeamiento original contemplaba un aprovechamiento intensivo y el derribo parcial de los fosos.

Manuel Jaén de Zulueta, miembro del equipo ganador, nos cuenta cómo el proyecto se concibió desde el respeto al recinto amurallado y con la voluntad de su integración urbana para crear un “pedazo de ciudad”; un edificio que es urbanismo en tres dimensiones.

La mini ciudad la forman tres torres macladas en los niveles inferiores y levantadas respecto al terreno mediante una estructura de pilares gigantes que deja libres las plantas bajas. Este espacio está abierto al público y ocupado por dos niveles de zona comercial.

Encima del uso comercial hay una planta de acceso comunitario que sirve de plaza elevada y enlace entre las tres torres; porque para llegar a tu vivienda en el Edificio Singular hay que coger dos ascensores. Dos de las torres tienen planta pentagonal, quince alturas y alojan viviendas grandes que tienen tres orientaciones. La tercera, más baja es cuadrada y está destinada a apartamentos y oficinas.

En una decisión inusual -y generosa-, que hoy daría dolor de cabeza a un promotor obsesionado con la rentabilidad: las torres son seccionadas en la planta octava, dejando una planta libre en la que no hay viviendas. El vaciado aligera el volumen y crea un espacio al aire libre de uso comunitario que se planteó originalmente como zona ajardinada.

La rotunda geometría y la articulación inteligente de los volúmenes es una solución sensible a su emplazamiento y hace que el edificio se perciba de manera muy distinta dependiendo desde donde se observe. Desde la Avenida del Ejército y en respuesta al cruce de vías se muestra afilado, como si fuera una plancha o un “edificio proa”. Si lo vemos desde la Taconera, aparecen los tres prismas y se aprecia la verdadera dimensión del volumen edificado. Sin embargo hacia la Vuelta del Castillo, el edificio “se fragmenta” y sólo vemos aparecer por encima de la muralla a los dos centinelas.

Dada la escasa densidad y actividad en la zona, los locales comerciales no han resultado rentables a lo largo de los años y alguno ya se ha convertido en vivienda. Algo controvertido dada su proximidad a la muralla, hay quien piensa que nunca se debió construir ahí; sin embargo hoy ya forma parte de la identidad de Pamplona y cuesta imaginar la ciudad sin su poderosa presencia.

Para acentuar su majestuosidad, en la cubierta las torres se rematan de forma elegante con una columnata que hace de corona y es a la vez una pérgola que da sombra a la zona de recreo y piscina. Y es que en verano los afortunados habitantes de esta pequeña ciudad pueden tomar el sol a 70 metros de altura y darse un chapuzón.

Vista aérea de los edificios
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Vista aérea de los edificiosCordovilla
Vista aérea de los edificios

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CLAVES

​Autores: Manuel Jaén Albaitero, Manuel Jaén de Zulueta , Miguel Ángel Ruiz Larrea, Luis Lozano Giménez y Javier Guibert.

Referencias: Edificio Singular de Pamplona. José Javier Azanza López.

Datos y curiosidades:
El edificio singular es el más alto de Navarra. Actualmente la fachada está siendo rehabilitada para incorporar una nueva envolvente térmica.

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