Música
La música está sanando a Lisa
Ucraniana de 26 años, huyó de la guerra y llegó a Tudela el 15 de marzo. Cantante de jazz, este viernes actúa en el Conservatorio Superior de Música de Navarra en un concierto entorno al trombón, inimaginable hace un mes


Publicado el 04/04/2022 a las 06:00
Lisa Bajrak y Luis Bonilla posan juntos y sonrientes en la Plaza del Castillo de Pamplona para una fotografía que hace un mes era impensable. Porque él si sabía que viajaría ahora a la capital navarra, para participar en la Trombone Week, una semana de actividades entorno al trombón impulsada por el Conservatorio Superior de Música de Navarra (CSMN) que va a contar con la participación de este trombonista, una de las figuras más importantes de la escena del latin jazz internacional. Pero ella no imaginó que una guerra la obligaría a abandonar su país, Ucrania, a dejar allí a sus padres y a viajar sola a España. Y tampoco imaginó hace quince días, cuando una familia de compatriotas la acogió en Tudela, que este viernes se subiría al auditorio del Conservatorio: es cantante de jazz y va a participar en el concierto de cierre de la Trombone Week (17 horas). Por eso la foto, en la que Bajrak y Bonilla, que se acaban de conocer, posan con uno de los organizadores, Marco Bellizzi, trombonista y profesor en el CSMN. En el concierto, en colaboración con ACNUR, participarán numerosos trombonistas y el profesorado organizador.
De 26 años y nacida en Jersón, al sur del país y bajo la ocupación rusa desde el primer día de la invasión, allí continúan sus padres, “sin poder salir”. Ya hacía seis años que ella había abandonado su ciudad natal para poder continuar con los estudios superiores de música en Kiev, a 650 kilómetros. Y ya era profesora de canto cuando estalló la guerra, además de tener actuaciones con su proyecto musical personal, Bálli, que puede conocerse en plataformas como Spotify y YouTube.
Hija única, mantiene contacto diario con sus progenitores. “Lo paso mal. La situación es bastante difícil allí, pero ellos me transmiten que están muy contentos porque yo me encuentro aquí, a salvo”, se expresa Lisa. Lo hace gracias a Luba Melnyk, una compatriota que vive en Pamplona hace una década, que estudia canto en el Conservatorio Profesional Pablo Sarasate, a la que acaba de conocer y que está ejerciendo de traductora para este reportaje.
Lisa decidió abandonar Kiev a la semana del estallido de la guerra. “Cuando los bombardeos comenzaron a acercarse y dejó de ser seguro, decidí irme”. Desde entonces se movió sola. Primero a Leópolis, en autobús. Llegó a pensar que podría quedarse allí. Pero enseguida comprobó que eran muchísimas las personas que trataban de refugiarse como ella y que “era muy complicado encontrar un sitio para vivir”. Lo mismo le ocurrió cuando una semana más tarde, también en autobús, pisó suelo polaco, el de Cracovia. Para entonces, una antigua compañera de trabajo de su madre que hacía 22 años había emigrado y estaba instalada en Tudela había ofrecido a Lisa viajar a España, que ella la acogería. “Mis padres me dejaron decidir, y viendo los problemas para encontrar un sitio donde vivir en Cracovia, me decidí”. Un avión la dejaba una semana después en Barcelona, donde la esperaba la familia ucraniana que la ha acogido en Tudela desde el 15 de marzo.
“No estaba preparada mentalmente para vivir algo así. En un día mi vida dio un giro y todo lo que tenía, todos mis planes, mis conciertos, mis proyectos, desaparecieron. Me siento perdida. Echo muchísimo de menos a mi familia y mi vida allí. Ahora mismo no sé si podré volver ni qué debo hacer”, narra Lisa sobre una situación a la que añade la barrera de no saber castellano, que ya ha empezado a estudiar.
“SE ME ILUMINÓ LA VIDA”
Pero el contacto con los músicos del conservatorio y el concierto del viernes allí, continua, le ilusiona mucho y espera que suponga una oportunidad para poder seguir viviendo de la música. Porque, añade, “para un músico es muy importante poder crear música y mostrarla, también emocionalmente”.
“Me está influyendo mucho la situación de mis padres y qué puede ocurrir con ellos. Eso me bloquea, pero la música es una curación del alma, y cuando la semana pasada canté en el Conservatorio, se me iluminó la vida”. Y es ya ha conocido a varios profesores. Fue al contactar la familia que le ha acogido con el director del CSMN, Julio Escauriaza, y este le ofreciera visitar el centro. Fue por un “mini concierto improvisado” cuando le plantearon cantar en el del viernes. “Su participación”, indica Bellizzi, “es una forma de contribuir a nuestra manera, y los chavales están entusiasmados”. Acaban de empezar a buscar repertorio. “Es lo que permite el jazz, que es un concepto, la improvisación, y hay que estar flexible y abierto para la experiencia”, apunta Bonilla.
Mientras, Lisa tiene claro el mensaje que va a querer transmitir con su voz el viernes: “Estoy con Ucrania”. “En este momento, cualquier concierto es una posibilidad de dar a conocer a los músicos ucranianos y de abrir Ucrania al mundo”.
Una fiesta del trombón en cinco días
La visita de Bonilla a Pamplona se ha retrasado dos años. Porque se pensó en que lo hiciera en abril de 2020, por medio del programa Erasmus, pero la pandemia lo anuló. Nacido en Los Ángeles y de padres costarricenses, trabaja desde finales de 2018 en la Kunstuniversität, en Graz (Austria). “Erasmus es un programa interesante porque permite el intercambio de estudiantes y de profesores. Funciona muy bien porque atrae comunidad y permite conocernos para apoyarnos”, apunta Bonilla.
Y en ese espíritu de compartir, continua Bellizzi, lo que comenzó como un intercambio del aula de trombón jazz del CSMN y el aula de trombón jazz de la universidad de Graz se ha ampliado y se han unido el profesor de clásico del CSMN y los del Conservatorio Profesional Pablo Sarasate y la Escuela de Música Joaquín Maya. “Vamos a hacer una fiesta del trombón tanto para trombonistas profesionales o en sus últimos cursos de formación como para todos aquellos que empiezan con este instrumento”. De ahí las actividades diseñadas (conciertos, 'jam session', big band, talleres de improvisación, calentamientos técnicos, encuentros informales y clases magistrales) con Bonilla y Santiago Blanco, trombón solista de la Orquesta Sinfónica de Navarra, como invitados. Para poder asistir hay que inscribirse a través de tromboneweek@gmail.com
Las actividades también están abiertas al público en general, fundamentalmente la 'jam session' de este lunes (Intermezzo, 19 horas) y el concierto del viernes en el Auditorio Remacha de la Ciudad de la Música (17 horas).