Lápices ilustres
Raquel Samitier. El mundo tras la puerta de Noáin


Publicado el 27/03/2022 a las 06:00
Ha atravesado esa puerta “mil veces”. Como trabajadora, como usuaria, como amiga -“detrás de ella trabajan personas maravillosas”- ... Esa puerta, la de la biblioteca del Centro Cultural de Noáin, es muy especial para la ilustradora Raquel Samitier (Pamplona, 27 de julio de 1982) y por eso la ha elegido como una de las doce imágenes del calendario que conmemorará el veinte aniversario del centro el año que viene. Porque tras esa puerta está la dimensión de la fantasía, de la creación, de la cultura; un lugar que, para esa celebración, ha representado con plantas y animales salvajes, como “territorio natural, sin huella humana”. “Me hace sentir que soy una exploradora y que tengo mil aventuras por descubrir”, señala.
Licenciada en Bellas Artes y con formación en técnicas pictóricas, digitales y narrativas, trabajó ocho años como auxiliar de técnico de cultura de este centro de Noáin, donde está integrada la biblioteca -“lo bueno de este lugar es que hay mucha conexión entre los espacios”, descubre-. Nunca pensó que pudiera dedicarse a dibujar, que un día se convirtiera en su profesión. “Será tan difícil que solo los grandes dibujantes lo pueden conseguir”, se decía. La opción ni siquiera se la habían mostrado en Bellas Artes. “Te enfocan hacia la pintura, hacia el arte contemporáneo... pero no te enseñan que exista un camino que es la ilustración”.
Lo encontró gracias a sus hijos -“les debo todo”-, cuando abrió por primera vez un álbum ilustrado infantil. “Esto es lo que quiero hacer, me parece maravilloso”, le invadió el entusiasmo. “Lo tuve clarísimo”, recuerda de aquel momento, “fue una iluminación”. Ocurrió hace cinco años y tuvo la motivación de instruir a sus hijos con historias creadas por ella. Así nació su primer álbum ilustrado, sobre la higiene personal, con un niño, monstruos y bichos como protagonistas. Después siguieron ilustraciones para historias creadas por otros, como la colección de Ragón y Rotia de Bakarne Atxukarro y Basajaun de Donald Navas Zeledón.
Más centrada en la ilustración infantil pero adaptable a cualquier estilo, ha logrado atravesar la puerta de la biblioteca de Noáin como autora, su ilusión y sueño, pues sus estanterías sostienen su primera obra, la que escribió hace cinco años para sus hijos, Gorka Kaputz eta bere zomorroak, publicada por Denonartean. Desborda alegría por dedicarse a dibujar. “Me siento muy afortunada. A punto de cumplir cuarenta años, se han alineado los astros y he encontrado mi sitio”, ríe. “Tengo otros veinte por delante para hacer un montón de cosas”.