Cine
Punto de Vista arranca con el retrato de un picapedrero que no quería serlo
La comunicación eléctrica sirve a Declan Clarke para explorar el universo y la demencia de su padre en ‘Saturn and Beyond’


Publicado el 14/03/2022 a las 19:50
El 16 de agosto de 1858 no sería la primera vez que se difundían aquellas palabras -“Gloria a Dios en el cielo, paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad”-, pero sí que un mensaje atravesaba el Atlántico. Partió de Irlanda y se recibió en Estados Unidos, en uno más de los acontecimientos que los irlandeses han protagonizado en la historia de las telecomunicaciones. Un paso más en una larga carrera que ha ido dejando decenas de objetos, como los marcadores de código morse o los grandes aparatos de radio, que prácticamente ha jalonado todo el país con alguna antena histórico o acontecimiento relacionado ocurrido en las inmediaciones. Lo que es curioso es que ese mapa coincida con el de las vacaciones de Declan Clarke cuando era niño.
'Saturn and Beyond' es la película que este lunes presentó el director irlandés en la Sección oficial de Punto de Vista. Puede entenderse como una historia de la comunicación eléctrica en el sentido más amplio, incluye esa historia técnica de la radiodifusión irlandesa que su padre recogió para crear el museo de la RTÉ, la radiotelevisión pública del país, pero también explora regiones retomas del universo, detrás de la tecnología que fue descubriendo que la Tierra no es devorada por el sol gracias a Júpiter y Saturno, por ejemplo, o que este último planeta contaba con varios anillos, algo que se confirmó en 1979.
“La película se centra en algo muy cercano, la comunicación eléctrica en las neuronas de nuestro cerebro”, explica Clarke, que siente su participación en el festival como “un gran privilegio”. “De esa manera pasamos a explorar ese universo del desarrollo de enfermedades como el alzheimer o la demencia en los seres humanos”, manifiesta el director, porque según avanza la película, ese progenitor que vivió con auténtica pasión las telecomunicaciones en su más amplio sentido fue desconectándose a su vez del exterior y de su propia memoria. “La película lo que hace es reflexionar sobre lo que significa enviar una señal y cómo recibir una señal”, apunta ahora su hijo.
La Sección oficial del festival arrancó este lunes con películas que dejaron buen sabor de boca. En 'Mille cipressi', Luca Ferri deja algunos titulares interesantes como “El centímetro es árido”. El realizador italiano presenta una película breve filmada en super 8 en la tumba Brion, construida en los años 70 por el arquitecto veneciano Carlo Scarpa, y utiliza como guion la última conferencia que dio el arquitecto, precisamente en Madrid. “Hablo del concepto de lo clásico en distintos ámbitos, arquitectura, en cine, en teatro y en todo tipo de lenguaje”, explica el director.
El segundo programa del lunes -este martes se vuelven a proyectar estas cuatro películas por la tarde con la presencia de sus autores- arrancó con 'Narciso', del argentino Julio Fermepin. La película se acerca a una comunidad aborigen de Argentina para acompañar al encargado del agua, Narciso, al que vemos moler el maíz o conducir la roca que en su niñez le servía de coche.


El programa lo completa 'Baleh-baleh', en la que la francesa Pascale Bodet elabora un retrato de un amigo contándole un cuento asiático. Un picapedrero protesta, quiere ser rico, y un ángel se lo concede; después quiere ser más poderoso, un rey, y el ángel así lo hace; más tarde quiere ser, sucesivamente, sol para brillar más que el rey, luego nube porque tapa al sol y roca contra las que las nubes no pueden hacer más que mojarlas, todo concedido. Pero entonces aparece un hombre y empieza a picar la piedra, y el hombre quiere volver a ser picapedrero. El amigo de Pascale Bodet rumia la historia y le da vueltas a lo largo de la película. Repasa su propia trayectoria laboral que ha terminado, de momento, deparándole un trabajo de carpintero que no le gusta. “Lo que va ocurriendo es que este personaje poco a poco se va apropiando del cuento”, explica Pascale Bodet. “Hemos logrado contar una historia sobre algo que es cotidiano y al mismo tiempo no lo es, algo que es prosaico y que tiene ese objetivo; se trata de mostrar cómo se va haciendo ese retrato”, apunta. Por la noche, Ione Atenea iba a inaugurar el certamen (fuera de concurso) con 'Los caballos mueren al amanecer'.