Cine
El festival Punto de Vista pone en marcha su pequeña escuela de programadores
Seis jóvenes entre los 16 y los 18 años participan por primera vez en un taller con Mercedes Álvarez y Arturo Redín que les enseña lo que es ser programador de cine y donde elegirán una película que presentarán ellos mismos en el festival


Publicado el 25/02/2022 a las 06:00
David, Nerea, Iranzu, Ainhoa y Marco -entre los 16 y los 18 años de edad- no sólo no conocían el festival Punto de Vista, sino que no habían visto nunca una película documental. “Sí que son interesantes, lo que te expresa y cómo lo expresa, yo no sabía cómo iba el cine documental, no sabía que no había guion ni nada, y con esto hemos aprendido un montón”, explica Nerea Romero, que participa en el proyecto Jóvenes Programadores x Punto de Vista. “Ha sido una manera de abrirnos a este mundo que no conocíamos”, añade su compañera Iranzu Sola. “Es un punto de vista que nunca nos habíamos planteado, ya que nunca nos habíamos parado a ver un documental de este tipo”, apunta Ainhoa Daj.
Las primeras las han visto en esta iniciativa que ha puesto en marcha este año el festival en la que trabajan lo que es ser programador de cine. “Nos lo ofrecieron en el colegio y como me gusta mucho el cine y el teatro dije por qué no”, admite David Undiano, muy contento con las tres sesiones que han llevado a cabo ya en el Civican de Pamplona.
La iniciativa surgió como una colaboración del certamen con A Bao A Qu, una asociación con base en Barcelona que impulsa proyectos relacionados con pedagogía no reglada y cine, como el proyecto Cinema en Curs que hacían en el Festival de Cine de Sevilla, D’A Film Festival y l’Alternativa.
“Es una iniciativa que nace en Francia por iniciativa de Jack Lang [entonces ministro de Cultura], que le pide a un crítico francés, Alain Bergalá, cómo trabajar en el cine con alumnos en institutos y colegios”, explica la cineasta Mercedes Álvarez, que imparte el taller junto al guionista y docente Arturo Redín. “Los alumnos ven Los 400 golpes, películas de Kiarostami, de Chantal Akerman... y es sorprendente cómo reciben las películas y cómo aprenden a leer las imágenes y la emoción que hay”, añade. Se trata de películas a las que normalmente no tienen acceso y se trabaja el hecho de compartir el cine. Eso es lo que se ha ensayado por primera vez en Pamplona con esta iniciativa, se les ha mostrado qué es la labor del programador de cine, se les ha enseñado varias películas incluso alguna no estrenada en España y tenían que elegir una para mostrarla en la próxima edición del festival, que arranca el 14 de marzo. “Se trata también de que descubran el aspecto creativo, que sean capaces de hacer un guion, preparar un rodaje y las fases de una película”, apunta Arturo Redín.
“Programar aparentemente parece un trabajo esotérico, como que no se sabe muy bien en qué consiste, pero yo siempre digo que consiste en ser espectadores, que es algo que compartimos todos el mundo, pero espectadores activos, espectadores que hacemos cosas con lo que vemos”, manifiesta Manuel Asín, director artístico de Punto de Vista. “Es una manera activa y proactiva para los jóvenes de introducirse en el festival, como espectadores para hacer algo”, señala.
Él lo tiene claro, se hizo programador viendo y haciendo. Recuerda que siendo niño una vez fue al colegio un escritor infantil que dio una charla y al finalizar preguntó si a alguien le gustaría ser escritor de mayor. “Yo, que nunca se me había pasado por la cabeza, por el entusiasmo de la presentación recuerdo que levanté la mano”, rememora, convencido de que estas experiencias pueden ser transformadoras para los jóvenes.
“Se trata de ver películas para elegir alguna, por algunos motivos, para reflexionar por qué puede valer más mostrar una película que otra, y para pensar luego cómo presentar eso a un público amplio y cómo hablar de las películas”, expone sobre esta iniciativa gratuita gracias al apoyo de Fundación Caja Navarra. “Es hacer un sembrado muy concreto, casi persona a persona, a lo mejor no en todos los casos pero en alguno generamos una cercanía con alguno de ellos”, espera.
De los seis alumnos -faltaba Ibon Soteras por enfermedad- cuatro son de artes escénicas pero vinculados más al teatro. “Si conocieran un poco más se interesarían más”, aventura Arturo Redín. “El caso es que no conocen nada de este mundo, pero les interesaría si hubiera en las aulas alguna actividad relacionada con el cine”, concluye.
Maestros de ceremonias en el festival
Los participantes en Jovénes Programadores x Punto de Vista empiezan a deliberar qué película elegirán para que se proyecte en la próxima edición del festival. Tendrán que presentarla ante el público en el Baluarte, pero no parece ser un problema. “He estado muchas veces en un escenario y hablar en público no me suele dar mucha cosa”, explica David Undiano. Son tres películas muy distintas, que les han gustado y que además abordan problemas de jóvenes en distintos puntos del mundo. “Al final es una manera de informarte de qué está pasando en otros sitios”, apunta Ainhoa Daj. Antes mantendrán un encuentro telemático con el director o directora de la película que escojan. Además, tendrán una acreditación para poder zambullirse enteramente en el festival.