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Música

Natalia Lacunza, valor añadido en el Baluarte

La cantante pamplonesa actuó en el festival SantasPascuas

Ampliar Natalia Lacunza, durante la actuación en el Festival SantasPascuas
Natalia Lacunza, durante la actuación en el Festival SantasPascuasSanti Echeverría
Publicado el 05/01/2022 a las 13:40
La pandemia está dando dentelladas descarnadas a las artes escénicas. Está claro que el miedo es libre y campea a sus anchas en estos momentos por mucho que los espacios sean seguros. Pero a pesar de todo tanto Natalia Lacunza y su equipo como el público presente se encargaron el martes de lograr una feliz noche de reencuentro de la de Pamplona con su tierra.
La espigada cantante y compositora preparó un repertorio corto, basado en los dos trabajos que tiene publicados ('Otras alas 'y el más reciente 'Ep2'), equilibrando todos sus desmayados temas de R&B contemporáneo con las canciones más pop y de tempo más animado. 
Y el público respondió con su apoyo continuo, voces animadas piropeando y cierto fenómeno “muy fan” que hizo incluso exhibir carteles —una levantada que estaba preparada para ser lucida en un par de temas concretos— .
A Baluarte acudieron no sólo personas de su generación sino también público de más edad a la que la coloreada y elegante música de acentos 'black' contemporáneos que practica la pamplonesa les atrapa. Algunas familias en las que abundaban madres con hijas. Y la propia familia de la artista, porque bien que se encargó de dedicar un tema a sus abuelos allí presentes y otro a una de sus queridas primas.
Ambiente fan y ambiente familiar contra la pandemia, muy bien dibujado en claroscuro por una iluminación que según los momentos retrataba bellamente a la artista y sus compañeras intérpretes o lograba carta de protagonismo y se convertía en espectáculo con momentos realmente originales trabajando esa puesta en escena “olímpica” en la que se dispusieron las cinco en escena, ocupando los espacios cuales aros olímpicos y con Natalia al centro. Las luces duras y puntuales rodeaban a cada uno de los cinco círculos de acción y trazaban figuras hacia el infinito del cielo, con múltiples combinaciones. Y en la base, los leds en colores básicos guiñaban con simpatía.
También el sonido lució con calidad y buena mezcla y ecualización para otorgar detalle y apoyar con suficiencia esa voz con tanto color, tan aterciopelada como luce la de Natalia, tan delicada y sugerente —cual gatita negra— como intenso en pocas pero suficientes inflexiones de góspel-soul.
A fin de cuentas, una manera de interpretar sus propias canciones delicada, elegante y rotunda. Y eso es sin duda su mayor valor añadido, que haya desarrollado un estilo propio cargado de influencias del mundo R&B, neo soul, pero muy made in Natalia, y de eso, por aquí y a nivel nacional, con esas hechuras, hay bien poco. 
Un estilo que le ha llevado aún en mayor medida a territorios más íntimos en su registro de mezzo soprano hacia un color más sedoso y grave, muy envolvente. Y toda la instrumentación iba trazando armonías muy esenciales para que el poder hipnótico de Natalia fuera innegable. Los coros de Teresa y Paula eran un amable, bello e infalible seguro de vida. Apenas destellos y efectos resueltos por la batería. 
Pero en Baluarte, a pesar de que varias canciones se prestaban a ello, no hubo “trampas” de bases y sonidos pregrabados y las cinco féminas pudieron y se bastaron para desarrollar en vivo y directo el sonido que querían. María Lázaro también dibujaba con aseada sencillez en los parches electrónicos para ayudar al neo soul. Y las más de las veces siempre en cadencias desmayadas, entre la balada y los medios tiempos, con carácter de mainstream internacional. Un registro vocal que le llevó a encarar el concierto desde 'Nuestro Nombre', 'Algo duele más', 'Boys' o 'Si volvemos a querernos' y que rayó con picardía en 'Gata Negra'. Canciones que ilustran perfectamente el universo de relaciones y de miedos de una persona de su generación. 
'Olivia' reflejó un retrato femenino de los anhelos (“Olvídate del aire que respira, de cómo camina, las palabras de su boca que parecen dinamita”) y empalmó en sus hechuras de rhythm and blues con la versión de 'Crazy' (el famoso tema de Gnarls Barkley). 
Con Teresa se marcó una libérrima danza mientras interpretaban el tema 'Okinawa' que es obra de la rubia teclista. Y después del tremendo Olvídate de mí, también con la teclista protagonizó una sentidisima y muy emocionante interpretación de 'Nana triste', a piano y voz, que puso a todo el público de Baluarte en pie. 
Y para el acelerón final reservó 'Todo lamento' y la recientemente publicada 'Cuestión de suerte'. Personalísimo y elegante concierto, que le otorga a la pamplonica carta de autoría internacional, de peso. Ahora, a ser fuertes y sobrevivir a la pandemia.

Concierto de Natalia Lacunza celebrado en Baluarte de Pamplona dentro del Festival SantasPascuas 2021. Alrededor de 700 personas siguiendo el protocolo anti Covid 19. Setenta minutos de concierto con bis incluido y el público en pie al final ovacionando unánimemente.
Natalia Lacunza, voz y guitarra en algunos temas. Acompañada por banda que está formada por Luz Abril, guitarras; Teresa Gutiérrez 'Ganges', teclados y coros; Paula Ruiz, bajo y coros y María Lázaro, batería

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