Acuarelas contra el olvido
Recuerdos y vivencias personales centran la exposición de César Viteri, neurólogo que se adentró en el arte con 60 años y ha hecho de la acuarela su expresión artística


Publicado el 28/12/2021 a las 06:00
La pintura siempre había sido una afición escondida y era el dibujo lo que suplía su faceta artística. Guardados en múltiples cuadernos, César Viteri Torres dejaba constancia con el lápiz de todo aquello que le rodeaba, desde paisajes, retratos de sus hijos o temas de trabajo, pero también era un vehículo para plasmar una crítica o una ironía. Fue hace diez años cuando la acuarela apareció en su vida y, desde entonces, la ha convertido en una expresión artística de sus emociones y recuerdos. Así ocurre en Acuarelas, la exposición instalada en Espacios Media Luna con la que el autor resume seis años de trabajo y hace un recorrido distintas temáticas que van desde el paisaje, bodegones y marinas hasta la figura humana.
Natural de Quito (Ecuador) y licenciado en Medicina por la Universidad de Sevilla, Cesar Viteri llegó a Pamplona para realizar la especialidad de Neurología en la Clínica Universidad de Navarra, donde ha trabajado como neurólogo durante cuarenta años. Unas décadas en las que la pintura estaba en su mente, pero no en los pinceles, hasta que decidió iniciarse en la acuarela a través de un curso en civivox Mendillorri impartido por Fermín Alvira. Desde entonces, ha continuado con su formación a través de dos cursos más con Alvira y otros talleres, mientras que desde 2019 acude a la Escuela de Arte Catalina de Oscáriz donde está cursando el ciclo de artes plásticas con un año de dibujo, otro de acrílico y un último curso de óleo. “Me he encontrado con la pintura a los 60 años, pero estaba latente. Para mí se ha convertido en una profesión a tiempo parcial. La mañana es para la familia y la tarde para pintar”, explica.
UN RETO CONSTANTE
Las obras que lucen en la exposición corresponden a distintas temáticas, todas ellas con una vinculación personal con el artista. Se trata de un recorrido pictórico por los recuerdos, vivencias y reflexiones de una persona a la que le gusta la naturaleza, las excursiones por Navarra, los paseos por el mar, los viajes, así como la estética taurina, los bodegones o la Feria de Sevilla. Una serie de lugares y acciones que aparecen ordenadas por temas en la muestra.
La mayor parte de las obras parten de fotografías realizadas por él. “Mi afición anterior a la pintura era la fotografía”, recuerda el pintor que plantea esta exposición como un diario personal. “Casi siempre busco temas que tengan alguna significación personal, por lo que esta exposición es un diario, lo que se llamaba un tornaviaje, cuando se iban a las Américas y después era el relato del regreso. Esta muestra es el relato del regreso a la vida. Empezar a pintar a los 60 implica haber vivido y mis acuarelas son recuerdos. El arte es un buen antídoto contra el olvido”.


En este relato plástico está presente sus recuerdos de la infancia a través de los bosques de eucalipto en la zona andina de Ecuador, así como Sevilla, la ciudad natal de su mujer y donde él estudió. Tampoco faltan referencias a Estados Unidos y al paisaje navarro, con una representación de las cuatro estaciones en la Trinidad de Arre (primavera), valle de Etxauri (verano), Señorío de Eriete (otoño) y la Colegiata de Roncesavalles (invierno). La serie se completa con pinturas de Gallipienzo, una amanecer en la Avenida Carlos III o el colegio Mayor Belagua en el campus de la universidad.
Otras pinturas más genéricas también están llenas de reflexiones para César Viteri. Entre ellas destaca una obra en la que aparece una mujer de espaldas contemplando el mar, así como una pareja bailando un tango en una acuarela llena de color y movimiento. “Me gusta mucho pensar lo que veo y esa estampa en el mar me llevó a pensar en la emigración, la soledad, la separación. La acuarela tiene algo poético”. Cesar Viteri reconoce también que le gustan los temas marinos porque, en algunos casos, proporciona estampas más oníricas. “Me gusta poco la playa, pero me encanta el mar. También pintarlo y trabajar el agua a través de las texturas, los colores y la luz. Tiene un encanto especial”.
LIBRE INTERPRETACIÓN
Aunque ha conocido otras técnicas, César Viteri se mantiene fiel a la acuarela pues es donde se siente más cómodo y donde fluyen mejor sus pinceladas. “Fermín Alvira me decía: si se sufre con la pincelada, no va a salir bien. Y en mi caso, no sufría, disfrutaba. La acuarela tiene que ser un disfrute, como lo es para mí y me ocurre igual con el lápiz. Siempre me ha resultado más fácil expresar con un garabato lo que pensaba o sentía que con las palabras”.
El artista considera que la acuarela es un reto constante por lo que tiene de inmediatez, lo que implica trabajar con cierto dominio para que no se convierta en una mancha. A ello suma la manera de reflejar el dinamismo en la figura humana o el manejo del color, a lo que responde con una amplia paleta cromática. “La acuarela es luz, ya está en el papel y lo que haces es ir poniendo sombras de colores para construir algo que tenga volumen. Me gusta trabajar el color, ya hay suficiente gris en la vida”.
César Viteri señala que su pintura no se ajusta a corrientes o movimientos y que cada una de sus obras está abierta a la interpretación del público. “Cada uno busca su forma de expresión, no pretendo nada más que disfrutar de la pintura, por eso pinto lo que me gusta y como me gusta. Dejo mi obra terminada y que cada espectador aporte su visión e intérprete”.
‘Acuarelas’. César Viteri Espacios Media Luna (c/Avda Baja Navarra, 34-36). Hasta el 5 de enero. Horario: lunes, miércoles y viernes, 18.30 a 20.30 h. Martes y jueves, 19 a 20.30 h. Sábados, 11 a 13 h. Otras horas, previo contacto (658 171970/639 771651).