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Encuentro

Los editores debaten la necesidad de conectar con el lector en Pamplona

El Baluarte acogió la primera actividad del encuentro internacional de editores independientes organizado por Editargi

De izda. a dcha.; la editora marroquí Kenza Sefrioui, la francesa Esther Merino y el moderador Alfonso Serrano. En pantalla, de izda. a dcha,; Julien Lefort-Favreau y John B. Thompson
De izda. a dcha.; la editora marroquí Kenza Sefrioui, la francesa Esther Merino y el moderador Alfonso Serranobuxens
  • Lucas Domaica
Publicado el 24/11/2021 a las 06:00
"La pasión no la para este virus”, indicaba Aritz Otazu, presidente de Editargi, Asociación de Editores de Navarra, en el discurso introductorio a la primera mesa redonda de los encuentros internacionales de la edición independiente. A las nueve y media de la mañana, las butacas de la sala de Cámara del Baluarte comenzaron a llenarse de editores independientes llegados de todas las partes del mundo. Siria, Sudáfrica, Francia, Marruecos... muchos países representados en una actividad que tenía como objetivo “contextualizar bien el estado de la edición independiente”, como aclaraba Alfonso Serrano, moderador del encuentro y editor en La Oveja Roja.
En el escenario, junto a Serrano permanecían sentadas Kenza Sefrioui, editora marroquí, y la francesa Esther Merino, vicepresidenta de la Asociación de Editores de la Región de Nueva Aquitania. También había dos sillas vacías que tenían que haber estado ocupadas por el sociólogo John B. Thompson y Julien Lefort-Favreau, profesor de literatura contemporánea y teoría crítica. Ambos participaron en la mesa redonda desde Reino Unido y Quebec, respectivamente.
Tras las presentaciones, el primero en tomar la palabra fue Lefort-Favreau. Este pronunció un discurso en francés muy académico donde incidió en la “necesidad de crear una red de lectores”. Idea que volvería a repetirse en más ocasiones. El profesor también citó la crisis actual del papel como un claro signo de decadencia y a los obstáculos económicos existentes que limitan la emancipación de los editores.”La editorial independiente ha sido perseguida”, añadía.
Después fue el turno del catedrático de Sociología por Cambridge John B. Thompson. Centró su intervención en un plano más práctico que Lefort-Favreau. Habló sobre las amenazas y oportunidades que se presentan en el mercado y los dos grandes desafíos existentes. El primero de ellos, la consolidación de las grandes editoriales y el problema de la distribución. Este último punto lo centró en el monopolio de Amazon. “Se han quedado con todo. Por esa razón ejercen presión”, criticaba.
Según Thompson, el segundo desafío al que se enfrenta la editorial independiente es la adaptación a un entorno informativo inundado de contenidos de todo tipo. “Hay números astronómicos de publicaciones. Existe una complejidad creciente”, indicaba.
Presentados los desafíos, el sociólogo explicó de manera remota desde su despacho cinco puntos para responder a los dos desafíos planteados. Para que se hagan a la idea, diseñó una especie de manual de actuación. La primera respuesta se basa en la cuestión política. “Los gobiernos deben diseñar políticas antitrust que eviten monopolios. De esta manera, tendremos un mercado diversificado”, comentaba. Para Thompson, si no se sigue esta estrategia continuará el problema de Amazon. “Es un monopsonio”, criticaba. Un monopsonio es un mercado en el que solo tiene cabida un tipo de comprador, Amazon en este caso.
“Para solucionar esto es necesario que existan regímenes de precios fijos. Los descuentos favorecen a Amazon”, apuntaba.
MÁS CALIDAD QUE CANTIDAD
La segunda solución propuesta para esos desafíos tiene que ver con la producción de contenido. “Hay que centrarse más en la calidad que en la cantidad”, anunciaba. Thompson hizo referencia a la necesidad de focalizarse en los autores que contribuyen sin infravalorar a los demás. “Las editoriales deben acompañar a los autores. Esto cuesta mucho dinero y tiempo. Es probable que ahora no salga a cuenta, pero a largo plazo saldrá. La edición no es un negocio cortoplazista”, sentenciaba antes de dar paso a la siguiente respuesta a los retos presentados.
Los contenidos se hacen para los lectores. Hay ocasiones en las que no se conoce a fondo a esta parte de la lectura. “Las editoriales deben comunicarse más con los lectores”, explicaba refiriéndose a todas las editoriales, no solo independientes. Para el sociólogo, el trabajo de relacionarse con el lector pertenece a las editoriales y no a otras empresas. Citó de nuevo a Amazon. “Esta compañía ha recabado muchos datos de los clientes. Saben todo sobre ellos. Esa tarea tiene que ser de las editoriales”, argumentaba ante la mirada de un centenar de asistentes.
En resumen, conocer los intereses del público lector aprovechando las herramientas que ha aportado la revolución digital. Por ejemplo, las bases de datos. De este modo hiló con la penúltima respuesta. Crear comunidad. “Se pueden realizar muchas cosas. Las editoriales lo pueden hacer mucho mejor. De hecho, las editoriales independientes lo pueden hacer muy bien por sus características”, dijo.
Este punto lo presentó poniendo el ejemplo de eventos Zoom -reuniones telemáticas entre editores y lectores- internacionales que tuvieron “mucho éxito durante la pandemia”. Por último, durante su intervención incidió en la necesidad de conectar las diferentes lenguas, aprender de otras editoriales. “Hay que tener relaciones horizontales para aprender. Ahí se puede ganar mucho”, sentenció.
DIFICULTADES
Tomó la palabra la marroquí Kenza Sefrioui. Presente en el escenario, esta editora de En toutes lettres expuso la situación crítica por la que pasa el libro en su país. Según Sefrioui, el libro es algo elitista en Marruecos. Ejemplares muy caros debido al coste de producción. Según datos aportados por ella misma, un libro vale unos siete euros. Teniendo en cuenta que el salario medio es de 250 euros, el libro es caro. Además, tampoco forma parte de la vida de los ciudadanos. “No despiertan las ganas. Un libro se asocia con el trabajo, no con los sueños, no con el placer...”, lamentaba.
Ser editor en el país africano resulta complicado. “Existen burgueses que pagan para tener su libro de poesías. Nosotros nos consideramos grupos militantes que tratamos de reconstruir los vínculos con los lectores, apostamos por la sociedad civil”, contextualizaba. El concepto de militante fue respaldado por Nadia Essalmi, una compatriota entre el público.
El objetivo de Sefrioui: despertar a la universidad. Esto lo tratan de conseguir con su fórmula de trabajo. “Hay que publicar fuera de los temas de moda y autores de moda. Repensamos continuamente, contactamos con jóvenes periodistas y queremos contar historias”, añadía. Por ejemplo, la historia de migrantes, la trabajadora en los campos de fresa de España o las explotadas. Menos estadística y más historia. “Hay que escuchar lo que dice la sociedad y darles voz”, concluyó Sefrioui.
Siguiendo el orden, la última ponente en intervenir antes del turno de preguntas fue Esther Merino, editora del mercado francés. Ella aprovechó la ocasión para anunciar la situación en el país galo y presentar la Asociación de Editores de la Región de Nueva Aquitania. “Durante la pandemia aparecieron las necesidades. Nos juntamos para mirar hacia el nuevo horizonte, todos juntos mejor”, explicaba. En la organización editorial formada por todo editores independientes tratan de solucionar problemas como, por ejemplo, la tarifa de los libros.
TURNO DE PREGUNTAS
Después de una mesa redonda que fue de lo académico a lo práctico, los asistentes presentes en la sala y los remotos tuvieron oportunidad de aportar reflexiones y lanzar preguntas a los ponentes. La sudafricana Collin Higgs, editora de Modjaji Books y asistente en el Baluarte, comparó los diferentes escenarios en los que trabajan unos editores y otros en función del país. “Yo tengo una microeditorial y sin apoyo gubernamental. Vender 500 ejemplares es formidable, vender 2.000 es un sueño”, apuntaba.
Esta reflexión fue comentada por Kenza Sefrioui al ejercer en un país similar en este ámbito. “En estos casos hay que ser creativo, crear lectores, formar a jóvenes enseñándoles qué es un libro desde que se idea hasta el debate público que genera una vez materializado”, aconsejó. En la misma línea siguió Samar Haddad, llegada desde Damasco. “En Siria no tenemos ni distribuidoras ni librerías. Invitamos a los lectores a la casa editorial y se convierten en fieles. Es un éxito teniendo en cuenta la situación del país”, decía orgullosa.
Nadia Essalmi, citada anteriormente, quiso reivindicar que en Marruecos sí hay lectores. “Lo que no hay es distribuidoras. Solo hay una y no le interesa el libro marroquí”, aclaraba. “La solución a esto está en el terreno. Buscar a los niños, a las familias...”, apuntaba dando ejemplos de actividades realizadas en ciudades como Rabat, Casablanca o Marrakech.
También hubo reflexiones sobre la imposición de lo anglosajón al resto. “Han ganado”, decía Laura Huerga Ayza, de Raig Verd, una editorial catalana. Ella misma aprovechaba para reivindicar el hecho de llevar a cabo “suicidios”. “Sabemos que hay publicaciones que cuando las saquemos se van a vender 300, pero es necesario hacerlo”, añadía. Esta fue una idea muy respaldada por el sociólogo John B. Thompson. De este modo se cerró la primera sesión de la mañana. Una mesa redonda y posterior intervención de asistentes que debido a la diversidad cultural de la sala fue muy enriquecedora.

El programa de este miércoles

8.30-9.00. Bienvenida a participantes.

9.00-11.00. ¿Qué se dice y dónde se dice? Participan en la mesa; Gisèle Sapiro, socióloga francesa, Ronny Agustinus, editor llegado desde Indonesia, Ibrahima Aya, editor de Malí, y Paulo Slachevsky, editor chileno que ejercerá de moderador.

11.00-11.30. Café.

11.30-13.30. Las mujeres en el mundo editorial. Se hablará sobre la poca representación de mujeres en los puestos de responsabilidad de las editoriales. En el encuentro participan; Samar Haddad, editora siria, Barbora Baranová, editora de la República Checa, Julia Ortiz, editora uruguaya, Djaïli Amadou Amal, autora camerunesa, y modera Ana Gallego Cuiñas, antropóloga social y cultural por la Universidad de Granada.

14.00-15.30. Almuerzo.

16.00-18.00. Taller colectivo: prácticas de economía social y solidaria en el sector del libro. Es con inscripción previa.

18.00-19.00. Encuentros cara a cara.

19.00-20.00. Encuentros sectoriales cara a cara.

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