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Miradas a la Historia

Maya-Amaya-Amaiur

El autor repasa hechos y datos en torno al Castillo de Maya, no solo en torno a la batalla de 1522, sino los relacionados con el uso anterior que se dio a la fortaleza baztanesa

La traza del castillo de Maya, visible junto al monumento
La traza del castillo de Maya, visible junto al monumentoIñaki Sagredo
  • Tarsicio de Azcona
Publicado el 17/09/2021 a las 16:50
He aquí, lector, unos apuntes históricos sobre la fortaleza de Maya, a la vista del quinto centenario de su derrocamiento en 1522.
No insistiré en la onomástica de Maya, que aparece de ordinario en la documentación, o de Amaya en pocas ocasiones, o de Amaiur, solo en tiempos modernos. Tampoco en su identidad de castillo o fortaleza. Caben opiniones, siendo la opinión más certera la de fortaleza para vigilancia y defensa.
En el zaguán de su quinto centenario, parece conveniente no entenderlo como una fecha solitaria, sino como centenario de un proceso de años, europeo y peninsular, con aspectos bélicos, sociales y económicos desbordantes. Ahí están los fondos del Archivo General de Simancas o los Papeles de Rena en el de Pamplona.
Alguien propone mirarlo como un filme, con tres grandes secuencias, las de 1512, 1516 y 1521 y su final menos grato, colmado de escenas y planos de vencedores y vencidos. Van a ser cientos de personas, con nombre y apellido, las que intervengan en dicho filme.
LOS ALARDES BÉLICOS
En el que se celebró en Vitoria en julio 1512 eran esperados 2.742 caballos de grandes señores y de acostamiento.
Así mismo se aguardaban 3.783 infantes divididos en capitanías de cien y doscientos hombres. En un segundo alarde las capitanías de Rengifo y Villalva aumentaban el contingente a 6.300 infantes .
El alarde de Pamplona a fin de agosto de 1512, cuando fenecía la conquista, fueron contados y pagados 2.735 hombres de armas entre jinetes de grandes, jinetes de acostamiento y de guardas diversos.
Impresiona el personal movilizado, sobre todo cuando se atiende al gasto en armas, sueldos, bastimentos, vituallas y personal administrativo. Papel principal era realizado por los pagadores. Así Juan Rena, a quien los contadores mayores le reconocían un gasto de 35.754.697 maravedíes en 18 marzo de 1516.
PRIMERA GUERRA DE 1512
El grueso del ejército, desde Vitoria enfiló los valles de la Burunda y Barranca y sin desparramarse, avanzó hasta Pamplona y ocupó la ciudad. El duque de Alba estableció en ella el orden nuevo, dejando por virrey y Capitán General a Diego Fernández de Córdoba, alcaide de los Donceles y marqués de Comares. Fue quien dirigió la conquista del reino.
Ocupadas las villas y lugares principales del reino, el virrey y el mismo duque de Alba dedicaron interés a puntos especiales, como los valles pirenaicos, la frontera y la Baja Navarra. Es aquí donde entró en escena el lugar de Maya y su fortaleza. Para vigilar Cinco Villas y otros pueblos cercanos eligieron el pueblo de Goizueta con su iglesia fortificada y nombraron a Juanes de Eiizalde el 2 de septiembre 512 como responsable, dándole un adelanto de 30 ducados (11.550 maravedíes) para él y sus primeros ocupantes. El puesto de centinela para el valle de Baztán fue la fortaleza de Maya.
Parece que el duque de Alba visitó en persona este lugar fronterizo, descendiendo hasta la Baja Navarra. Dice el documento: “El pan y trigo, cebada y abena que se descargó por mandato del señor duque de Alba en la posada de Fernando de Arias en san Juan Pie de Puerto… lo cual recibió por su mandato en tanto se avía logar de se meter en la iglesia”.
LA JORNADA DE MAYA DE 1513
En esta jornada, “cuando se fue a tomar a Maya”, en la primavera de 1513, Comares puso al frente del lugar y fortaleza al capitán Juan de Mondragón. No consta que el pueblo hubiera opuesto resistencia especial a los nuevos dueños. El 1 de mayo de 1513 envió Comares a Francisco de Campuzano para hacerse cargo de la fortaleza, de sus obras y reparos, comprar materiales y hacer pagos. En otra orden del mismo día le ordenaba que todas estas operaciones las realizase ante Antón Alguacil, alcaide de dicha fortaleza. Constan diversas importantes cuentas del pagador Francisco de Castillo con un cargo de 3.633. 691 maravedíes. Maya recibía un atento trato en los inicios de la conquista castellana. Antón Alguacil y el capitán Corrales recibieron 100 ducados de oro, tiempo después “cuando fueron a hacer los reparos de San Juan Pie de Puerto y Maya”.
TRÁGICO DECENIO PARA LA VILLA DE FUENTERRABÍA 
No es muy conocida la entrada francesa en otoño de 1512 para desquitarse de la pérdida de Navarra. La llevaron a cabo los Albret o mejor el rey de Francia, entrando por Behobia y apoderándose de Fuenterrabía. Iba al frente el Defín. Esta invasión fue un terremoto europeo y es recordada aquí por haberse refugiado en ella los agramonteses después de la batalla de Esquíroz-Noáin y por la relación del evento con la Baja Navarra.
Desde el frente navarro las noticias bélicas aconsejaron la retirada de la Baja Navarra, así de San Juan Pie de Puerto y del Peñón de santa María, moviendo la artillería para subirla por los puertos a Roncesvalles o a Maya. Fueron operaciones titánicas que necesitaron una brigada de trabajadores a sueldo con sus animales y aperos. La fecha fuerte fue el 14 de octubre de 1514.
El contraste de aquellos dos años no podía ser más azaroso y comprometido. Fernando ocupó y conquistó Navarra. El rey de Francia le contestó ocupando Fuenterrabía. La paz se tambaleaba en la frontera.
SEGUNDA GUERRA 1516-1517, CONSOLIDACIÓN DE LA CONQUISTA
El rey Fernando murió en Madrigalejo el 23 de enero de 1516. La corte de Bruselas la esperaba y se preparaba. El Consejo de Castilla y Cisneros fueron responsables de la transición. A ellos se unió muy pronto Adriano de Utrecht, oráculo para la corte de Bruselas y enviado a España como gobernador y luego regente. Pronto se escucharon tambores de guerra en el viejo reino. La corte de Bruselas ordenó mantener la conquista como primera preocupación de Cisneros, así como la preparación de gente armada “para la buena marcha e conservación” del reino de Navarra. Así lo escribían al virrey en tres órdenes de 20 y 23 de febrero y de 27 de marzo, para lo que enviaban al capitán Diego de Vera.
INTENTO DE RECUPERAR NAVARRA EN 1516
Conocida la muerte del Católico, en Ultrapuertos se preparó una entrada en Alta Navarra, dirigida por el mariscal de Navarra con tropas agramontesas y francesas. No tuvo dificultad en apoderarse del Bearne y desde San Juan Pie de Puerto penetrar sobre todo por Roncesvalles. Pero fue detenida la expedición y sufrió la derrota de Roncal, en la que cayó prisionero el mismo mariscal Pedro de Navarra. Era mediado marzo de 1516. No interesa en este momento recordar las andanzas de su prisión y de su muerte no esclarecida. Sus tropas volvieron las espaldas y se refugiaron en Francia. Esta derrota se sumaba a la de Esquíroz-Noáin y no necesita más análisis documental después del estudio de la profesora Ostolaza. Hizo descender el intento agramontés y francés, pero se mantuvo el ambiente bélico.
El 25 de abril de 1516 escribía Cisneros “todo esta por aquí pacífico y sosegado” . Él había procedido a la defensa del reino y había creado el cuerpo de la gente de Ordenanza, encargando al coronel Gil Rengifo la preparación de su reglamento con normas muy estrictas.
No consta que Cisneros se hubiera movido de Castilla, ni siquiera para situarse en Logroño como el rey Fernando durante la primera guerra. Tampoco preparó alardes como los de Vitoria de 1512.
DERRIBO DE LAS FORTALEZAS
Fue una iniciativa a la que Cisneros dio prioridad y que se suele recordar con especial rechazo. Conviene observar que la operación ofrece diversos aspectos, como el apoderamiento de algunas, así las del marqués de Falces, a fin de aprovecharse de ellas. Sin duda no se trató solo del derribo de algunas “casas y cercas”, como aparece alguna vez en documentación del tiempo, sino de derrocamiento total, como escribían entonces. Otras fueron dañadas y necesitaron reparaciones y mejoras. Fueron decisivos los mandatos perentorios del Consejo al veedor Juan Ramírez sobre la visita de fortalezas y recomendación de Ramírez a Juan Rena para derribar Lumbier y otras.
Existe un memorial de Rena con noticias sobre todas las fortalezas de la comarca de Pamplona en 1515-1516 , con noticia expresa de la de Maya.
Este derribo de las fortalezas contiene una faceta de positiva importancia. Es un bando invitando a los canteros a ver lo que era necesario obrar en las fortalezas y castillos de Navarra y presentar presupuestos. Se pregonó en Guipúzcoa, Vizcaya y Castro Urdiales de Cantabria. Es sabido cómo la invitación fue acogida y los canteros se dedicaron al reparo de las fortalezas y más tarde a la construcción de templos y viviendas. Así se inició este capítulo sobre la construcción y arte en Navarra.
JORNADA DE MAYA
No se le llama así por algún hecho militar destacado, sino por la atención prestada a este castillo-fortaleza durante muchos días en todos sus aspectos, como guardia, armas y municiones, bastimentos y gastos generales. Cuentas que terminaron en los contadores mayores, que es donde se conservan íntegras. Por eso, la jornada de Maya comprende acciones y amplias cuentas de 1516-1517, que pasaron por mano de Juan Rena. Contiene dos pliegos que anotan la artillería y municiones que había en Maya en esos dos años. Hasta 10 de mayo de 1517 ascendía el dinero gastado por Rena a 35.900.775 maravedíes.
ASPECTO ECLESIÁSTICO EN LA CONQUISTA DE FUENTERRABÍA 
La conquista de Navarra tuvo repercusión en este aspecto en el País Vasco, ya que gran parte de Guipúzcoa formaba un arciprestazgo que dependía de Pamplona, y otro más pequeño con Fuenterrabía a la cabeza que dependía de Bayona. Era complicada y litigiosa la provisión y cobro de los beneficios. Por ejemplo, el cobro de los bienes de la clavería de Pamplona en dicha Provincia.
EL PRÍNCIPE CARLOS, REY DE NAVARRA
A la proclamación del príncipe Carlos en Bruselas siguió un periplo en el que adquirieron relieve sus dos viajes a España para hacerse cargo de los reinos peninsulares, uno de ellos el de Navarra, cuya proclamación urgía. Por eso, el espacio de 1516-1524 adquiere un peso específico, cuyos aspectos fueron la jura en las cortes de Navarra, la superación de los movimientos sociales comuneros y agramonteses y la pacificación del reino con la concesión de los perdones, hechos que solo se mencionan.
TERCERA GUERRA 1521-1524, DE ANEXIÓN DEFINITIVA
Constan importantes avisos sobre preparativos en Bearne para una invasión del reino. Así los del virrey duque de Nájera al emperador, 18 de mayo de 1521 y el del Consejo real a la Provincia de Guipúzcoa, 21 de mayo 1521, en que le ordenaba que tuviese preparada una fuerza se 3.000 hombres buenos y armados con sus capitanes, a 200 hombres por compañía, con sus banderas, pífanos y atambores… porque la casa es “nuestra y vuestra”.
ENTRADA FRANCESA DE ASPARROS 16 MAYO 1521 Y OCUPACIÓN DE MAYA
Son conocidos los eventos de la entrada de Asparros en Navarra. Muchos documentos la llaman invasión. Ocupó los valles pirenaicos. No consiguiendo ocupar Pamplona, se desplegó por la cuenca hacia Tierra Estella y la Rioja, cercó sin éxito Logroño y tuvo que emprender el retorno, siendo derrotado en la batalla de Esquiroz- Noáin. La tropa derrotada tomó el camino de Francia, bien por Roncesvalles, bien por el Baztan, atrincherándose en el castillo de Maya, que quedó en poder de los franco-agramonteses
RECONQUISTA CASTELLANO-NAVARRA DE MAYA (1522) 
Rica documentación alude a la preparación de la conquista de Maya. Así la de Diego Cruzat, receptor de la merindad de Sangüesa, julio de 1522 levando gente de armas y bastimentos. El 21 de julio enviaba Rena mano de obra para sacar municiones del palacio del obispo, que funcionaba como almacén, y trasladarlas a la Taconera para que se llevasen al real de Maya. En otro mensaje anunciaba Rena la toma de Maya, la venida del emperador a Navarra y la prisión de Jaime Vélaz y sus compañeros, así como del pago a quienes les velaban. Desde el 28 de julio hasta septiembre se tienen noticias del virrey sobre Maya y las personas que intervinieron en su apoderamiento. Así sabemos que fue maestre de campo de la operación Miguel de Chaves, a quien se libraron como merced cinco ducados de oro por dicha operación.
LA DERROCACIÓN DE MAYA (1522)
Por ahora, se echan de menos relatos documentales sobre esta toma del castillo de Maya, sobre la resistencia que ofrecieron sus ocupantes y las peripecias que tuvieron que sufrir como vencidos. En cambio, he aquí un panel con la cronología de 1521-1522, en que vacilan no poco los investigadores.
-En septiembre de 1521 se produce la ocupación francesa de la fortaleza. Queda al frente de la misma Jaime Vélaz de Medrano
-El 3 de mayo de 1522, el virrey Miranda ordena la conquista de la fortaleza de Maya
- En julio de 1522 tropas catellano-navarras vivaquean en el Baztán y ocupan varios puntos que ofrecieron resistencia
- El 9 de julio de 1522 se produce la rendición de Vélaz y sus compañeros. Se consuma la conquista de Maya. Según otras fuentes, el 22 de julio. Los defensores son llevados presos a Pamplona.
-El 12 de agosto el virrey y capitán general da orden de derrocar la fortaleza.
- Durante el mes de agosto los albañiles se emplearon en el derrocamiento de la misma. Sobre el pueblo mismo de Maya no aparecen por ahora referencias en estas alternativas.
Tocante a la tropa hispano-navarra, comenzó por la reconquista de la plaza, siguió por los reparos necesarios para vivir en ella y defenderla. Fue designada gente para guardarla. La documentación es abundante. Consta en Rena leg 385 un pago a Martín de Munguía y sus compañeros que iban a encerrarse en la fortaleza de Maya en servicio de Su Mgt, 8 sept. 1521 . Otro pago en 8 sept. 1521 a Fernando de Lazana para sueldo de cierta gente que iba a encerrarse en Maya (cita los nombres). Existe un pago general a toda la gente que participó en la recuperación, así como a viajes continuos de correos de Pamplona a Maya y viceversa.
EL EMPERADOR DE PAMPLONA Y SUS PERDONES
Lo de Maya terminó con su conquista y derribo. Más de un año después, en octubre de 1523, llegaba el emperador a Pamplona. Allí trató a fondo el gravísimo problema con los agramonteses que se habían refugiado en Fuenterrabía. Actuó por la vía de la negociación, mediante el Condestable de Castilla.
El 15 de diciembre de 1523 dictaba una provisión de perdón general que era pregonada en la ciudad el día 23 como si fuera un aguinaldo. Pero el perdón no era total ya que quedaban fuera del mismo varios cientos de “exceptuados”. Ahora bien, dejó abierto el camino para la negociación con ellos y su reconciliación. Siguieron ese camino el Condestable de Castilla y el Mariscal de Navarra y sus delegados, que llegaron a la Capitulación del 19 de febrero de 1524 con sus recíprocas exigencias y concesiones. Entre ellas, una importante para los agramonteses, la obligación de acudir a la corte para prestar al rey emperador el juramento de fidelidad.
NEGOCIACIÓN Y RECONCILIACIÓN
Para entonces quedó superada la diferencia agramontesa, ya que como escribía el Mariscal, Madrid 6 de mayo de 1536, “con ello me doy por contento, pagado y satisfecho de todo lo que por la capitulación me pertenescía”.
Se procedió al derrocamiento de la fortaleza de Maya mucho antes del viaje del rey emperador a Pamplona. Con su estancia presencial ganaron la negociación, la capitulación y el perdón. Allí fueron Maya y Amaya, que no Amaiur, fruto de la Ilustración y del Romanticismo.
Tarsicio de Azcona, premio Príncipe de Viana 2014, es historiador
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