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IV Congreso de Arquitectura y Sociedad

La polis en busca de la política

El VI Congreso Arquitectura y Sociedad aborda en Pamplona los retos de las ciudades contemporáneas

José María Ezquiaga, director del congreso de la Fundación Arquitectura y Sociedad, este miércoles en el Baluarte de Pamplona
José María Ezquiaga, director del congreso de la Fundación Arquitectura y Sociedad, este miércoles en el Baluarte de PamplonaEduardo Buxens
Actualizado el 08/09/2021 a las 21:57
El congreso internacional que la Fundación Arquitectura y Sociedad organiza en Pamplona cada dos años, y por el que han pasado ya once premios Pritzker como Renzo Piano, Herzog & De Meuron, Norman Foster o Rem Koolhaas, nació para deshacer la distancia que iba separando cada vez más a arquitectos y ciudadanos, pero en su última edición empezó a girar. Fue en 2018, bajo el provocador título de -Arquitectura, +ciudad, cuando además de los habituales arquitectos de renombre aparecieron por el escenario del Baluarte alcaldes y profesionales de otras áreas sociales. La ciudad, como lugar donde se desarrollaba esa arquitectura, ocupaba el centro del debate. La importancia no estaba en el objeto arquitectónico, sino en su dimensión humana.
El Baluarte de Pamplona acogió este miércoles la inauguración de la VI edición del congreso, que tocaba en 2020 pero se retrasó por culpa de la pandemia. Se ahonda este año en ese camino bajo el título de La ciudad que queremos, con un protagonismo creciente de las ciudades entendidas como “los lugares no solo para sobrevivir, sino para que sean la manera de estar en el mundo”, en palabras del director del congreso, José María Ezquiaga.
Durante tres días pasarán por Pamplona alcaldes, economistas, urbanistas, juristas, sociólogos, geógrafos y arquitectos que analizarán los retos globales a los que se enfrentan las ciudades de hoy. Hablarán de arquitectura y urbanismo, pero también de cambio climático, movilidad, equidad, salud, habitabilidad o de la necesidad de espacios públicos.
La pandemia ha hecho que la premio Pritzker que iba a sumar su nombre este año a la lista histórica de invitados, Anne Lacaton, finalmente interviniera este miércoles a través de videoconferencia desde París, igual que lo hará este viernes el premio Nobel Mohan Munasingh, experto en desarrollo sostenible y cambio climático, ya que su país, Sri Lanka, permanece cerrado a los viajes.
Entre la veintena de voces que se escucharán en Pamplona sí estarán Feniosky Peña-Mora, excomisionado del Departamento de Diseño y Construcción de la ciudad de Nueva York, algo así como un concejal de obras pero con un presupuesto como el de un ministerio español de los grandes, comparó ayer Ezquiaga. Junto a él, Miguel Anxo Fernández Lores, alcalde de Pontevedra, compartirá su experiencia en la ciudad que se ha convertido en un referente de la peatonalización. También intervendrá Joan Clos, exalcalde de Barcelona, exministro y ex director ejecutivo de ONU-Habitat, o la socióloga Saskia Sassen, premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales 2013, entre otros.
EN POSITIVO
Lo del título de La ciudad que queremos es un llamamiento en positivo, una declaración de intenciones, se buscan propuestas, porque según Francisco Mangado, patrón y artífice de la Fundación Arquitectura y Sociedad, ahora mismo hay medios técnicos y tecnología que permiten hacerlas. De hecho, alertó de que “por deficiencias en la formación profesional y por un encarecimiento de materias extraordinario se va a producir un incremento de los costes de construcción desmesurados”. Las ofertas de las constructoras a proyectos en el plazo de un mes varían un 20% y un 30%, según dijo, con lo que eso implica en las políticas de vivienda. “A lo mejor hay que pensar otros métodos de construcción y hoy vivimos en una sociedad con una tecnología avanzada que nos pueden permitir dar mejor formación y economizar”, lanzó.
La crisis provocada por la pandemia, pese a tener sus efectos, no ha sido la peor para las ciudades. La crisis financiera del 2008, según señaló este miércoles Mangado, fue la que moldeó para mal el camino de las urbes. “Hasta entonces la gobernanza de las ciudades tenía una dimensión fundamentalmente pública en muchas decisiones urbanas y arquitectónicas; hoy, esas decisiones se han privatizado”, denunció el arquitecto navarro. Desde entonces, según lamentó, lo público está en retroceso y la arquitectura quedó en manos de intereses económicos y el mercado. “La ciudad no se puede gobernar solo con fondos de inversión y papeles excel”, proclamó ayer el autor del Baluarte, quien hizo una reivindicación de la dimensión y las decisiones políticas en la arquitectura: “la ciudad era polis”, recordó.
José María Ezquiaga, por su parte, señaló también el “crack” que supuso la crisis de 2008, pero apuntó que la mayor parte de los problemas se habían ido desarrollando previamente: “El crecimiento irreflexivo; el abandono de las ciudades centrales; la desvalorización del espacio público; la preferencia absoluta del automóvil frente al peatón; la segregación de los usos, porque es más fácil organizar la ciudad colocando en un sitio los supermercados, en otro los barrios... todo eso era una manera de hacer ciudad que hizo crack en el 2008 y no se ha reformulado”, opinó en la presentación del congreso.
Doce años después llegó la otra crisis, la pandémica, pero ésta más que crear problemas los destapó. “La covid ha contribuido a escenificar mejor los problemas que existían”, explica Ezquiaga. “Lo que puso de manifiesto era que no echábamos de menos las autopistas, ni más hipermercados; echábamos en falta una farmacia cerca de casa, poder salir a la calle, poder seguir disfrutando del espacio público”, manifestó.
Mangado puntualiza que todo esto son debates en ciudades de ricos. “La humanidad no se la juega en los países occidentales sino en países en vías de desarrollo y, particularmente en África”, expuso. El próximo congreso, en 2023, irá probablemente por ahí.
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