Música
‘Kutxi, de Berriozar’, un ejemplo desde el rock de cómo ser persona
Cristian Ruiz presenta este jueves en la Filmoteca el retrato que ha filmado del líder de Marea a través de 15 voces


Publicado el 08/09/2021 a las 06:00
'Kutxi, de Berriozar' es una película con música, humo y, sobre todo, sentimiento de comunidad. No serán muchas las cámaras que hayan prestado tanta atención a una localidad como Berriozar, que aquí aparece no sólo como el paisaje donde se sitúa la narración, en la periferia de Pamplona, sino como el ecosistema donde unos vecinos llegados en su día desde Andalucía, como tantos emigrantes, fundaron una familia orgullosa del pueblo. José Carlos Romero, uno de sus hijos, se convirtió en estrella del rock con el grupo Marea; cambió el José Carlos por Kutxi, pero siguió fiel a esos orígenes, a su familia y a sus amigos, tal y como se comprueba en el filme que se proyecta este jueves en la Filmoteca de Navarra (19.30 horas, entradas a 1 euro, con presencia del director).
Cristian Ruiz Carrera debuta en la dirección con este documental sobre Kutxi Romero. “Yo me quedé prendado de una persona que, además, es estrella del rock”, resume a sus 24 años de edad. “Como persona me fascinó, no solo el carisma y la forma de hablar que tiene, sino que es una forma de ser, el aura que desprendía de sí mismo”, explica el director tafallés. A nivel de familiar y conocidos Cristian Ruiz tenía contacto con Kutxi Romero, y no tiene inconveniente en admitir que se quedó prendado, “de qué tipo de persona era, de cómo trataba a las personas y cómo me acogió a mí”, explica.
Lo curioso de la película, de media hora, es que el retrato es en boca de otros, son amigos, familiares, músicos y compañeros los que hablan de Kutxi Romero; él, no. “Después de haberme leído todos los libros que se han escrito y todas las entrevistas que le han hecho” -el propio músico fue el que facilitó a Ruiz todo ese archivo- “después de leer todo me di cuenta que es muy complicado contar algo que no se hubiese contado ya, y pensé que para la historia que yo quería contar igual era más productivo que el retrato fuera colectivo”, explica Ruiz. Además era una historia muy complicada para contar únicamente con imágenes de archivo u otro tipo de recursos, así que se planteó que iba a ser con entrevistas. Así pasan por la pantalla el hermano, el padre, amigos, primos, los miembros de Marea o músicos como El Drogas, que le define como un “trilero de las palabras” y “el Panero que nos hacía falta en una tierra tan rara”.
En cuanto se pusieron pusieron a grabar se dieron cuenta que había sido un acierto ese acercamiento en ausencia del retratado. “El mejor retrato que conseguimos fue a través de 15 voces”, explica Ruiz. “Como dice uno de los participantes: es un ejemplo de cómo ser persona; son cosas que quizá hablando con él no puedes sacar”, añade.
'Kutxi, de Berriozar' comenzó como el trabajo final de grado (TFG) de Ruiz en la Universidad de Navarra y después fue creciendo. “El TFG fue una excusa que me dio la vida para poder contar esta historia”, asegura él, que después de la universidad avanzó metiendo algún testimonio más.
Reducir todo ese material a media hora ha sido más doloroso de lo que se puede expresar, asegura el director. El corte anterior se acercaba a los 50 minutos pero en la universidad tenía que dejarlo en 29 y, por temas de distribución, tenía que elegir entre hacer un cortometraje (hasta 30 minutos) o un largometraje (más de 60), con lo que se quedó así. “Hay muchas maravillas que, quién sabe, quizá algún día vean la luz”, se consuela.
Al terminar el trabajo de la universidad a través de la productora pamplonesa En buen sitio entraron a girar por festivales. La película se estrenó en la última edición del NIFF, donde participó en la sección Student Films.
Es la primera película terminada para Cristian Ruiz, recién graduado en Comunicación Audiovisual, que ha compaginado con proyectos como el corto documental 948 243040, dedicado al teléfono de la esperanza en Navarra, o el proyecto de largometraje documental con Iñaki Arbilla que se llamará SANdEDRO. Actualmente trabaja en el área de cine de NICDO, Filmoteca de Navarra, Film Commission y festival Punto de Vista, principalmente. “No me gusta cerrarme puertas ni ser obsesivo con la vida, dejo que las cosas que me lleven un poco y de momento está muy contento con este proyecto. quién sabe si se convertirá en largometraje”, concluye.
‘Maider’, el complejo tránsito de la adolescencia a la madurez
La sesión de este jueves en la Filmoteca se completa con Maider, un mediometraje de ficción dirigido por Cristina Calvo Viñuela, sobre el tránsito de la adolescencia a la madurez. Maider es una historia de adolescentes en un mundo de adultos y cuenta las situaciones que viven cuatro amigos adolescentes en el punto preciso en el que van a dejar de serlo. “Se trata de cómo los problemas de los adultos les afectan, desde una separación o un mal comportamiento”, explica su directora. “También tratamos los temas que son principales en esa edad como son la amistad, el amor, cómo los magnifican y cómo van viviendo que en el mundo de adulto esa situación va cambiando”, añade la directora, Cristina Calvo, de 60 años. “Para entender una película de adolescentes hay que retrotraerse a cuando teníamos 17 años porque si no esos comportamientos te resultan a veces difíciles” admite.
Maider es una obra de una pequeña productora, Zine’68, formado por dos familias de Zizur Mayor, los Martín Bidegain y los Calvo, desde hace una década. “Hacemos películas, mediometrajes, cortos, y luego tenemos gente a nuestro lado, un equipo, que nos acompaña siempre en las decisiones que tomamos”, explica Cristina Calvo. Son tres personas los que forman el núcleo duro, el cámara Jesús Martín; la sonidista Mary Bidegain y Cristina Calvo que se encarga de los guiones junto a sy hermano Javier. Isabel Antoñanzas es asistente de producción y Guillermo Bea se encarga de la música.
Todos ellos participaron en el rodaje de Maider en 2019, en Zizur. “Hay un montón de sitios aquí que a veces los vemos todos los días pero mirados con una cámara tienen otro color”, asegura la directora. La película la estrenaron en febrero de 2020 en la Casa de Cultura de Zizur Mayor, pero en marzo llegó la pandemia y se quedó congelada, sin más pases, hasta mañana en la Filmoteca de Navarra. Ahora se retoman nuevas proyecciones y nuevos proyectos.
Maider es el segundo proyecto que dirige Cristina Calvo, que tiene una academia de pintura. Su actividad principal son la docencia y las exposiciones. “Yo me considero dibujante y pintora, pero van pasando los años y aunque mi raíz sea la pintura al final te interesas por todo”, explica. Con el medio audiovisual se siente cómoda. “Así como en el cuadro reflejas un momento, una instantánea de luz, de color, de volumen; con un corto ves eso en movimiento, en cierto sentido es más rico, y además se trabaja en grupo, con lo que sale un resultado más lleno de facetas”, asegura.
La Filmoteca, por otra parte, proyectará este miércoles el drama rural Corn Island, del director georgiano George Ovashvili.

