Patrimonio
Sexta entrega de la serie sobre los escudos en las calles de Pamplona
En la plaza de Recoletas se encuentra uno de los pocos escudos del siglo XVII que pueden observarse en Pamplona: el de Juan de Ciriza y Balanza, fundador del convento de las Recoletas, que tenía como escudo el del palacio de Ciriza. El resto de los escudos son del siglo XVIII


Publicado el 15/08/2021 a las 15:07
El entorno de la Catedral de Pamplona y otras calles del Casco Antiguo de la ciudad contienen diferentes escudos de familias notables.
CALLE DEL MERCADO
La casa número 6, que actualmente sirve de sede al Archivo Municipal, es una típica construcción palaciana de la primera mitad del siglo XVIII que luce un su portada, puestos a ambos lados de la hornacina que cobija la imagen de San Juan, sendos escudos partidos, timbrados por aparatosa corona de marqués, con las armas de los linajes Iturralde y Munárriz. Don Juan Bautista de Iturralde y Gamio, marqués de Murillo el Cuende, y doña Manuela Munárriz, su mujer, fueron los fundadores del antiguo seminario de San Juan o de los baztaneses el año 1734. Don Juan Bautista fue gobernador del Consejo de Hacienda, superintendente general de Rentas Reales y secretario de estado y del despacho de Hacienda durante el reinado de Felipe V.
CALLE DE LA MERCED
La casa número 5 luce en su fachada una labra heráldica, decorada con rocallas, típica del estilo rococó, que combina en forma cuartelada los escudos de las familias Navarro y Ayerra. Don Ignacio Navarro y Ayala, natural de Estella y vecino de Pamplona, casado en 1749 con doña Joaquina de Ayerra, y su hijo el licenciado don Fermín Navarro y Ayerra, abogado de los Tribunales Reales, obtuvieron su ejecutoria de hidalguía el año 1779, acreditando ser originarios de la casa de su apellido, sita en la villa de Ejea de los Caballeros, en el Reino de Aragón. Don Ignacio ejerció como secretario de las Cortes de Navarra y de su Diputación, entre los años 1754 y 1766, por delegación del titular del oficio, que era a la sazón don José Lorenzo Baset.
La casa número 8 muestra una sencilla labra heráldica con el ajedrez que simboliza la hidalguía de los naturales del Noble Valle y Universidad del Baztán, que en este caso corresponde a los Errazu. Don Luis Saturnino de Errazu y Octavio de Toledo y don Esteban de Errazu y Redín ganaron su ejecutoria en 1792, alegando en el proceso ser descendientes de la casa Dorremocea, en el lugar de Errazu, uno de los que componen el citado valle.
CALLE NAVARRERÍA
La casa número 5 lleva el escudo de los Gainza. Don Fermín de Gainza y Lanz ganó su ejecutoria de hidalguía en 1757, como descendiente de la casa Esteribarena del lugar de Yábar, en el valle de Araquil. Casó con doña Fermina de Irigoyen y tuvieron por hijos a don Fermín de Gainza e Irigoyen, que llegó a contador de la provincia de Guadalajara, y doña Fermina, que casaría con el licenciado don Manuel de Subiza, abogado de los tribunales reales. Don Fermín seguía figurando como dueño en 1774.
La casa número 8 luce en su fachada el escudo partido de las familias Lanz y Repáraz. Don José Joaquín de Lanz y Repáraz obtuvo sentencia de hidalguía en 1775, como originario de la casa de Garaicoechea, en Lanz. Casó con doña María Josefa de Ciáurriz y tuvieron por hijas a Cipriana Josefa y María Josefa de Lanz y Ciáurriz, nacidas en 1762 y 1764. La familia habitaba en la casa al menos desde 1774. Parece que fue edificada por esos años.
La casa número 13, luce a cierta altura un escudo picado, que antiguamente fue el de los Oteiza. Don Pedro José de Oteiza y Larráyoz ganó su ejecutoria de hidalguía en 1764 en el tribunal de la Real Corte de Navarra, como originario de la casa de Loyzat, sita en el lugar Huici en el valle de Larráun. Casó con doña Manuela de Urdániz y tuvieron por hijos a Juan Fermín, María Manuela, María Joaquina y José Joaquín, nacidos entre los años 1751 y 1759. El escudo, antes de que lo picaran, sería seguramente el de la nobleza colectiva del Valle de Larráun. .
La casa número 17 es la conocida como palacio del marqués de Rozalejo. Este edificio, aunque bastante deteriorado en la actualidad, es tal vez la muestra más notable de arquitectura señorial barroca en Pamplona. Según Pilar Andueza, se construyó entre los años 1739 y 1743. En el ático de su fachada, ostenta un monumental escudo, timbrado con coronela, ennoblecido con la cruz de Santiago y ornado con cañones, banderas, tambores y otros trofeos militares. En él aparecen, en cuatro cuarteles, los escudos de las familias Guendica, Aldunate, Martínez de Ujué y Mendieta. Don Luis de Guendica y Mendieta, teniente general de los Reales Ejércitos, fue comandante general de la Provincia de Guipúzcoa. Probó su nobleza para el ingreso en la Orden de Santiago en 1713, acreditando proceder de la casa de su apellido, en el barrio de Ibarranguelúa, cerca de Bilbao. Casó con doña María Ignacia de Aldunate y Martínez de Ujué. Su hijo don Francisco Ignacio de Guendica y Aldunate, mariscal de campo, habitaba en esta casa en 1774. Años más tarde, en 1831, vivía en ella don Policarpo Daoiz y Guendica, marqués de Rozalejo, casado con doña María Teresa de Argaiz.
CALLE NUEVA
La casa número 41 luce en su austera fachada el escudo del antiguo linaje de los Mutiloa. La labra heráldica, sobre una cartela de cueros retorcidos, data del siglo XVI y es una de las más antiguas que se conservan en nuestra ciudad. Don Francisco de Mutiloa y Beraiz, natural de Pamplona y vecino de San Sebastián, obtuvo sentencia de hidalguía en 1546, como originario del palacio de Mutilva Alta, aldea que en aquel tiempo era conocida como Mutiloa de Suso. En Navarra no le hubiera hecho falta probar su nobleza, por ser ésta pública y notoria, pero tuvo que hacerlo para poder acreditarla fuera del Reino. El mayorazgo lo ostentaba a la sazón su hermano don Juan de Mutiloa y Beraiz, casado con doña María de Endara. La casa principal de dicho mayorazgo estaba situada en la calle Zapatería, número 40, y tenía esta fachada posterior a la Calle Nueva. A mediados del siglo XVIII poseía esta casa don Manuel Vicente de Mutiloa y Arizcun, señor de los palacios de Andueza, Muguerza y Egüés, casado con doña María de Castejón y Cruzat, condesa de Agramonte y señora de Arielz. Ellos fueron quienes mandaron construir la noble fachada barroca que da a la calle Zapatería, donde hoy tiene su sede el área municipal de Promoción Ciudadana.
La casa que lleva los números 57 y 59 muestra un sencillo escudo de la nobleza colectiva del valle de Baztán, que en este caso corresponde a la familia Anchorena. Don Juan Domingo de Anchorena y Udri ganó su ejecutoria en 1773, como originario de la casa de su apellido en el lugar de Berrueta. El escudo se repite en la fachada principal de la misma casa, que lleva los números 54-56 de la calle Zapatería.
CUESTA DEL PALACIO
La casa número 8, situada detrás de la basílica de San Fermín de Aldapa, ostenta una labra heráldica barroca con el escudo de armas de los Urniza. Don Juan Crispín de Urniza y Gárate ganó su ejecutoria de nobleza ante la Real Corte Mayor de Navarra el año 1776, acreditando ser originario del palacio de Arrieta, en el valle de Arce. Estuvo casado con doña Juana Pascuala de Arregui y de este matrimonio nacieron Ramón Antonio, Fermín María, Javiera, Juana, Fermina y María Manuela de Urniza y Arregui. El escudo de armas de esta familia es por tanto el del citado palacio, tal como aparece en el Libro de Armería del Reino. Según el padrón de los vecinos de este barrio del año 1796, por entonces habitaban en esta casa dos hijos de don Juan Crispín: don Fermín de Urniza, presbítero, y su hermano don Ramón, tesorero del Reino.
CALLE POZOBLANCO
La casa número 12 ostenta en su fachada un escudo con las armas de los García-Herreros. Don Fernando Antonio García Herreros y Villava, y sus hermanos don Martín José y don Manuel Ramón, ganaron su ejecutoria en 1771, como originarios de la casa de Urrechua en Górliz, señorío de Vizcaya. Otro escudo de los García Herreros se ha conservado en la fachada de la casa número 3 de la calle Mercaderes, en este caso cortado con el de los Leoz. Y hubo un tercero en la calle Calceteros número 6, dando frente a la Plaza Consistorial, que hacia 1960 fue quitado de allí y recolocado en la casa número 6 de la Plaza de San José, donde permanece en la actualidad.
La casa número 13 luce una labra heráldica de estilo neoclásico con el escudo de la familia Lapedriza. Don Miguel de Lapedriza, vecino de San Adrián, junto con sus hijos don Miguel y don Francisco y con don Juan Lorenzo de Lapedriza, obtuvo sentencia de hidlguía en 1746, como originarios todos ellos de la casa de su apellido en Arnedo, entonces reino de Castilla, y actualmente Comunidad Autónoma de la Rioja. Según parece, en torno al año 1800 don Miguel Vicente de Lapedriza, casó con doña María Antonia López de Reta y reedificó esta casa, en la trasera de la antigua casa de los López de Reta, que lleva el número 38 de la Plaza del Castillo.
La casa número 24-26 lleva un escudo partido que corresponde a las familias Arraiz y Baigorri. Don Matías de Arraiz y Auza obtuvo sentencia de hidalguía en 1766, como originario de la casa Conderena, en Arraiz, valle de Ulzama. Casó en 1751 con doña Catalina Baigorri y Artázcoz y fueron padres de doña María Josefa de Arraiz y Baigorri, nacida en 1754, que casaría años después con don Juan Felipe O’Reilly, militar de origen irlandés, que alcanzó el grado de coronel del regimiento de Infantería de Irlanda y fue caballero de la Orden de Santiago. La ejecutoria de los Baigorri la había ganado en 1764 don Juan Angel Baigorri y Hualde, como descendiente de la casa de su apellido en Barásoain y en Unzué. Según don Vicente de Zuza, el escudo estaba puesto entonces en su casa de la calle Zapatería. En la actualidad se puede ver también en la casa número 4 de la calle Campana.
PLAZA DE RECOLETAS
Don Juan de Ciriza y Balanza, marqués de Monte Jaso y señor de los palacios de Ciriza y Echarri, fue comendador de la Orden de Santiago, miembro del Consejo de Guerra del rey Felipe III y primer secretario de los Consejos de Estado, de Guerra y de Indias. Estuvo casado con doña Catalina de Alvarado y ambos fundaron el convento de las Agustinas Recoletas que da nombre a la plaza, construido entre los años 1624 y 1634, en el que están enterrados y donde se conservan sus retratos, pintados por Ricci. Don Juan probó su nobleza ante el tribunal de la Real Corte en 1601, y al año siguiente ante el Consejo Real de Navarra. Su escudo era el del palacio de Ciriza, que según el Libro de Armería del Reino las traía del palacio de Otazu y éste a su vez del de Yániz. Este blasón, partido con el de los Alvarado, se halla esculpido a los dos lados del frontis de la iglesia conventual, erigida según planos del arquitecto madrileño Juan Gómez de Mora. Se repite en la fachada del convento que mira hacia los jardines de la Taconera, y en la que fue en su día la casa de los capellanes, que ocupa casi enteramente otro de los lados de la plaza. También se puede ver, esmaltado con sus colores heráldicos, a ambos lados de la capilla mayor de la misma iglesia de las recoletas. Son éstas unas de las contadas labras heráldicas del siglo XVII que se conservan en Pamplona.
