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Tribuna cultural

El Paseo de Sarasate y la desaparecida muralla medieval

El autor relata la historia sobre la construcción de la fortificación medival y sus reformas posteriores

El Paseo de Sarasate y la desaparecida muralla medieval
  • Juan José Martinena
Publicado el 13/06/2021 a las 06:00
En época medieval, lo que hoy es el lado norte del Paseo de Sarasate lo formaba la muralla sur de la población de San Nicolás. El actual espacio central del paseo era una parte del campo de la Taconera, que entonces comprendía los actuales jardines del mismo nombre, el Bosquecillo, toda la zona situada desde el hotel de los Tres Reyes hasta la sede del Parlamento y todo el paseo hasta la Diputación.
Hacia 1521, Carlos V, queriendo garantizar la seguridad de una plaza fuerte de singular valor estratégico como era Pamplona, acometió la ingente obra de las nuevas murallas, que duraría más de dos siglos. En una primera fase, se reforzaron las antiguas, para hacer frente a eventuales ataques con artillería, a base de reparos, que así se les llamaba, hechos a base de tierra, madera y fajina. Más tarde, a partir de 1530 y sobre todo entre 1540 y 1550, se erigieron ya nuevos bastiones, como el del Redín y el de Labrit. Posteriormente, a raíz de la construcción de la ciudadela, iniciada en 1571, hubo que trazar dos nuevos frentes fortificados, con sus correspondientes baluartes, para conectar la nueva fortaleza con el resto del recinto. Al oeste se construyó el frente de la Taconera, que todavía se conserva, aunque parcialmente alterado, y al sur los frentes de San Nicolás y la Tejería, que serían derribados en 1920 para llevar a cabo el Segundo Ensanche. La construcción de estos nuevos frentes, entre los años 1580 y 1665, supuso la desaparición de la antigua muralla medieval -que como hemos apuntado había sido reforzada en tiempo de Carlos V- desde la plaza de la O hasta la plaza del Castillo. La piedra se reutilizó en las nuevas murallas y en algunos conventos, con licencia de Felipe II y de sus dos inmediatos sucesores en la corona de España.
LA TORRE REDONDA O LAS TORREDONDAS
Si iniciamos un recorrido retrospectivo desde el lado del paseo más próximo a la sede del Parlamento, empezaremos por decir que en ese lugar se hallaba situada la Torre Redonda, así llamada por ser de planta circular, cuando el resto de las que formaban el recinto amurallado medieval eran de planta cuadrada. Junto a ella existía otra similar de menor tamaño, por lo que la documentación habla a menudo de las Torredondas, en plural, incluso después de su derribo a finales del siglo XVI.
Una relación relación de hacia 1515, de las obras ejecutadas y por ejecutar en la muralla de Pamplona dice que “De esta Torre Redonda está fecho un baluarte grande de enmaderamiento de vigas y en él podrán jugar cuatro piezas de artillería. Este no se ha acabado de tierra y faxina”. Y menciona expresamente la otra torre: “Delante de este baluarte, encima de la caba, está otra torrecilla baja, que no es más alta que el lienzo de la barrera, que así mismo se ha enmaderado por de dentro, en lo cual hay dos traveses para la cava. Háse de henchir de tierra y faxina”. En 1521, otra relación de las últimas obras realizadas, dice que lo que era la Torredonda “está fecho un gran bastión, en el cual esta embestida una torre que se dice del condestable, por bajo de la cual están abiertas dos troneras, que guardan a una parte y a otra los lienzos”. Contaba con pretil “de buena tapia” y se podían emplazar allí dos y tres piezas de artillería.
En 1535, entre las obras que se consideraban necesarias en el recinto, se decía que en este punto, al que llama la torreta del condestable, había que hacer “un bastión grande, que corresponda a la fortaleza -el castillo de Fernando el Católico- y al cubo de San Llorente (San Lorenzo)”. Y respecto a sus características, se indicaba que “ha de ser ese cubo como el de encima del molino de Caparroso”, es decir como el baluarte de Labrit, que al parecer se estaba construyendo por entonces”. En 1538, el ingeniero Benedicto de Rávena informaba a Carlos V que “maestre Lope ha tomado a destajo el cubo que se ha de hacer en Sant Antón”, y que él había trazado la línea de los cimientos “como se ha de hacer y he puesto sus estacas, de manera que no puedan errar”. Sin embargo, el año siguiente se exponía en otra memoria que el baluarte que se estaba haciendo en la Torre Redonda no era de piedra, sino “de maderas y reparo de 20 pies de ancho y 26 en alto con dos traveses”. Cuatro años después, en 1542, el capitán Luis Pizaño, prestigioso ingeniero militar, hablaba ya del torreón nuevo de San Antón, al que había que hacerle dos troneras.
Al final, después de todos estos ensayos sucesivos de erigir un bastión más o menos provisional, con su fábrica de tierra y madera, en el que se pudieran emplazar algunas piezas de artillería, parece que en 1550 o 1551 se levantó allí un baluarte de nueva planta, de un tamaño mucho mayor que el de las Torredondas. Su planta era en forma de punta de flecha, similar a la del baluarte de Labrit, pero con los orejones de la gola en forma semicircular. Cuando hace unos años se excavó el solar para la construcción del actual auditorio y palacio de congresos Baluarte, apareció parte de uno de los referidos orejones, y en él una lápida con la siguiente inscripción:

CAROLVS ROMA(NO)
RVM IMPERATOR (HIS)
PANIARVM RE(X)
ANNO 155(...)
DVCE ALBURQVE(RQVE)
BELTRANO PROREG(E)

Los restos de muro aparecidos y la inscripción se respetaron y se pueden ver en una de las paredes del aparcamiento subterráneo que hay debajo el auditorio, en su parte más próxima al cruce de las calles Padre Moret y General Chinchilla. No se lee el último número de la fecha, pero si fuera anterior al año 1553, sería de la inscripción más antigua de todas las que hubo antiguamente en las murallas de Pamplona, ya que de ese año datan la del Portal de Francia -el de arriba- y la del Portal de Rochapea, hoy en el Portal Nuevo. Don Beltrán de la Cueva, duque de Alburquerque, fue virrey de Navarra de 1552 a 1560, año en que le sucedió su hijo don Gabriel.
LA MURALLA MEDIEVALL Y SUS REFORMAS
Desde la Torre Redonda, transformada en baluarte, como hemos visto, entre 1521 y 1550, la vieja muralla medieval, más o menos reforzada con algunos remiendos hechos en distintas fechas, continuaba a lo largo de lo que hoy es el paseo de Sarasate hasta la esquina con la Plaza del Castillo, donde estaba la torre de los Triperos.
El tramo de muralla comprendido entre la Torre Redonda y la torre y puerta de San Nicolás tenía una longitud de 200 pasos. En un documento algo posterior a 1515 sobre las obras realizadas y por realizar en las murallas de Pamplona, se dice que se reparó a toda prisa cuando el cerco de la ciudad, que parece referirse al de 1512. El muro estaba “todo desbaratado” y había que rehacerlo por su cara exterior. En 1521, en una relación de las obras que se habían hecho por entonces en Pamplona, se informaba que “Desde esta puerta de San Nicolás hasta el bastión de la Torre Redonda no se ha reparado en este lienzo cosa alguna, así porque tiene buena cava (foso) por de fuera, como por de dentro está mucha tierra arrimada, que se puso cuando nos cercaron en tiempo del rey don Juan de Labrit”.
El otro tramo, desde San Nicolás hasta la torre de los triperos tenía exactamente la misma longitud. En esta parte, el muro se había reparado por dentro a base de tierra, que se sacó “de los cimientos de la fortaleza hacia la parte de la ciudad”. En la citada relación de 1521, se decía que en este tramo comprendido entre la fortaleza y San Nicolás “hay un pedazo de lienzo de la ciudad, el cual está casi reparado, que no hace falta sino igualarle por alto; en este lienzo hay una puerta que ha de quedar abierta”.
UNA NOTICIA INTERESANTE
Del año 1538 se conserva una detallada memoria “de lo que parece a micer Benedicto que se ha de hacer en Pamplona”. Este micer Benedicto era nada menos que Benedetto de Rávena, uno de los más prestigiosos ingenieros al servicio de Carlos V. En dicho documento se incluye un dato que creo interesante respecto a la muralla nueva que se trataba de construir en lo que hoy es Paseo de Sarasate. Decía así el ingeniero: “La muralla que está en medio de este cubo de Sant Antón (la antigua Torre Redonda) y la fortaleza ha de ir a drecha linia hasta dar a cerca de la fortaleza. Ha de ir fuera de la muralla vieja, como por camisa de ella, porque entrando dentro se pierde plaza, y también dejando la vieja será más fuerte, y ha de tener de grueso 12 pies en el cimiento y ha de ir lamborado de 6 pies, el uno hasta debajo una vara donde entran las troneras, y el pretil que tenga 9 pies de alto y lambor bastardo e no redondo”.
La muralla contaba con un foso lleno de agua, para impedir que se arrimaran escalas u otros ingenios para escalar el muro. En 1539 se trabajaba en “ahondar la cava desde la Puerta de la Traición hasta la fortaleza y ensancharla en algunas partes”. Tres años después se estimaba que el citado foso era “harto ancho” y que había que limpiar su fondo, lo que no suponía mucho trabajo “y hacelle sus sostenes -presas- para el agua y echársela luego, porque se inchirá del agua que saliere del foso del castillo”.
PORTAL Y TORRE DE SAN NICOLÁS
Como indica su nombre, este portal estuvo situado junto a la iglesia de San Nicolás y por él se accedía a la actual calle de San Miguel, que entonces era la belena de la población. Aparece mencionado en el poema de Annelier que narra la guerra de los burgos del año 1276 y la consiguiente destrucción de la Navarrería.
El portal contaba con una barbacana o muro exterior, junto a la cual había algunas casas, que se tuvieron que derribar por razones defensivas en la referida guerra. En 1277 el gobernador indemnizó al propietario de una de ellas por cierta casa -traduzco del documento, que está en latín- “sita junto a la barbacana del portal de San Nicolás de la población de Pamplona, que me destruiste por razón de la guerra”. Esta noticia que hace referencia expresa a una barbacana me parece interesante, porque indica sin duda alguna que ya en la segunda mitad del siglo XIII había una muralla exterior, es decir algo avanzada respecto a la muralla principal, que como es natural quedaba retranqueada respecto a ella.
En los años siguientes a la conquista de Navarra, en algún momento se mandó cerrar y condenar esta puerta, por alguna razón militar que no alcanzo a entender. En 1521, cuando el famoso cerco de la ciudad en que cayó herido Íñigo de Loyola, estaba tapiada. No obstante, parece que se volvió a abrir, porque en el proyecto del ingeniero militar Luis Pizaño, que data de 1542, se proponía “cerrar la puerta de San Nicolas y podrá tomarse la piedra para cerralla de un horno que se ha de derribar junto a ella”.
Esta puerta desapareció cuando a finales del siglo XVI se trazó el nuevo recinto de conexión con la ciudadela, que englobó los terrenos de la Taconera dentro del recinto. El nuevo portal, aunque conservó el nombre del antiguo, se levantó a considerable distancia, en lo que hoy es avenida de San Ignacio, junto a la iglesia del mismo nombre.
En cuanto a la torre principal de la iglesia de San Nicolás, hay que decir que al igual que las de San Cernin y la desaparecida de San Lorenzo, era una verdadera fortaleza. Por eso, cuando se construyó el castillo de Fernando el Católico, los ingenieros vieron enseguida que le era perjudicial, porque desde ella lo podían atacar, incluso con artillería. Por ese motivo, poco después del famoso cerco de la plaza en 1521, el virrey conde de Miranda la hizo derribar. En el pleito que puso la parroquia, varios testigos declararon que era “una torre muy alta y muy fuerte y grande, toda de piedra labrada”. Fue tasada por el veedor Antonio de Malpaso y el maestro cantero Juan de Larrea y la Corona tuvo que indemnizar al cabildo con 1.080 ducados.
PORTAL Y TORRE DE LA TRIPERÍA
Este portal, según parece deducirse de la documentación consultada, estuvo situado en el punto donde la actual calle Comedias desemboca en el paseo de Sarasate. El poema de Annelier, al enumerar los portales de la población en la guerra de 1276, menciona el del mercado, el de San Nicolás y otro que no cita por su nombre, sino como “li autre portal”. Pero más adelante, en otro pasaje, narrando una de las escaramuzas de la guerra entre los burgos, lo menciona ya como portal de la Tripería.
Hacia 1323, cuando se estaban iniciando las obras de reconstrucción de la Navarrería, se reservó un solar junto a este portal para construir en él los hornos del rey. En 1332 el registro de cuentas de ese año incluía ya la renta que producían “los fornos qui son cerca el portal de la tripería de la población”. En el documento se anotaban como comprendidos en “la rúa que es clamada Zuriburbu”.
Dos sigos después, en 1517, entre las torres y murallas que hubo que tomar para las obras del nuevo castillo mandado construir por Fernando el Católico en 1513, se contaba “la torre de la puerta que van de la población a Santiago”. El convento de Santiago, de los frailes dominicos, databa del siglo XIII y estuvo situado donde hoy está el palacio de la Diputación y el inicio de la avenida de Carlos III. La Corona se incautó de él para la construcción de la nueva fortaleza. Dada su ubicación, esa torre tiene que ser la de la Tripería. Los canteros Pedro de Legorreta y Pedro de Orendáin estimaron que tenía 88 brazas de piedra y la tasaron a razón de 1.782 maravedís la braza. Por esos años, en otro documento se menciona “la torre donde está la puerta que sale a la plazuela de Santiago”. Y en 1521, en una relación de las obras que se han hecho en Pamplona, se dice que cerca del castillo o fortaleza de Fernando el Católico “está una torre, la cual se ha reparado y forrado por de dentro… y esta responde a otras que están a la puerta de San Nicolás”. Se trata sin duda de la de los Triperos.
LA ACTUAL PROSPECCIÓN ARQUEOLÓGICA
En estos días se están realizando catas o prospecciones arqueológicas, en sentido perpendicular a la iglesia de San Nicolás, que en un primer momento dieron como resultado la aparición de un esqueleto, relativamente bien conservado, perteneciente al cementerio que en época medieval rodeaba la iglesia, hasta que en el siglo XVI se empezó a enterrar bajo el pavimento de las naves del templo. También aparecieron varias hiladas de piedra de lo que parece ser la desaparecida muralla medieval.
Supongo que los arqueólogos, por el aparejo de la piedra y otros hallazgos que puedan salir a la luz, podrán precisar la época de su construcción. Como ya hemos visto en alguna de las noticias documentales citadas en este artículo, podrían pertenecer a la barbacana del siglo XIV o bien a la muralla de refuerzo de que hablaba el ingeniero Rávena en 1538. Incluso podrían aparecer dos líneas defensivas y no una sola.
Personalmente, tengo curiosidad por ver si aparecen vestigios de la torre y puerta medieval de San Nicolás. Así podríamos saber si la puerta pasaba por debajo de la torre atravesando su planta baja, como en Miranda de Arga, Laguardia y otros sitios, o si la torre estaba situada a un lado del arco, protegiendo la entrada. Como se vio hace años en la Plaza del Castillo, la arqueología a veces puede dar alguna sorpresa.
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