Stefan Zweig y la patria del humanismo
“Zweig se inclinaba hacia un mundo humanista donde no hubiese diferencias de raza, género, de lo que fuese”


Actualizado el 08/06/2021 a las 06:00
Mauricio Wiesenthal (Barcelona, 1943) considera que Stefan Zweig, el escritor vienés autor de 'El mundo de ayer' es su maestro, a pesar de que murió un año antes de que él naciera. Esta tarde, a partir de las 19 horas, conversará con la editora de Acantilado, la pamplonesa Sandra Ollo, sobre el autor austríaco en la Biblioteca de Navarra. El encuentro, titulado 'El tiempo de ayer y su huella. Stefan Zweig' y que podrá seguirse también por Youtube, ha sido organizado por el Ateneo Navarro y será presentado por su vocal de Humanidades, Daniel Rosino.
Zweig, novelista, ensayista y biógrafo, es una de las figuras más notables de la cultura europea de comienzos del siglo XX, por su propia obra y por la influencia que tuvo en sus discípulos. Wiesenthal destaca la línea internacionalista de su pensamiento. “Y esta línea, que es tan bella, era uno de los ideales de Zweig, que era socialista -señala el escritor barcelonés-. Tenía una inclinación hacia un mundo de progreso, de eliminación de prejuicios, un mundo humanista donde no hubiese diferencias falsas, brutales, crueles, de raza, de género, de lo que fuese”.
DISCÍPULOS
“Ese mundo -continúa- perseguía dar a los demás la oportunidad de hacer una sociedad civilizada, educada y humanista. Esas son las huellas espirituales de Zweig que he encontrado en todos sus discípulos, fuesen rusos, alemanes, franceses, todos pertenecían a la misma patria, que era la patria del humanismo”.
Wiesenthal, que como el escritor austriaco nació un 28 de noviembre, se acercó de niño a la figura de Zweig, cuando su padre -“los libros que las madres o los padres nos ponen en las manos son fundamentales”-, le dio 'Momentos estelares de la humanidad', que le abrió el camino a su obra. “Pude entrar después -cuenta- en obras más fundamentales, como sus páginas autobiográficas de El mundo de ayer o sus diarios, que Acantilado está publicando en una traducción y una edición maravillosa, con detalles y bien anotada”.
Después de conocer su obra, Wiesenthal intentó conocer a los amigos y discípulos de Zweig y lo consiguió. “Nunca tendré suficientes palabras para agradecer a Dios poder conocer a esos amigos suyos que habían sobrevivido”, enfatiza.
Para conseguirlo, fue esencial ponerse en contacto con Eugenio Relgis, “un rumano que estuvo exiliado en Uruguay, que tenía una agenda con todos los amigos de Zweig, desde Romain Rolland a Pavel Biriukov, el secretario de Tolstoi, a la baronesa Budberg, la asistente de Gorki. Fui siguiendo a todos estos personajes y conocí a Richard Friedenthal, a Ernest Feder, los últimos hombres que estuvieron con él en el exilio de Brasil”.
“Me acercaron -asegura- no solo al personaje en lo humano, sino a sus huellas, porque yo he sido un perseguidor de su rastro. Sus hoteles, los lugares donde se reunía con sus amigos, sus paisajes, sus bibliotecas… Esas fueron las pistas que fui siguiendo”.
LA VIENA COSMOPOLITA
Stefan Zweig nació en una Viena donde los judíos tenían los mismos derechos civiles que el resto de la población. “El pueblo austríaco -explica Wiesenthal- era heredero de muchas culturas que confluían y una de ellas era la de los judíos que habían encontrado un momento de esplendor desde que el emperador Francisco José había dado esa libertad a los judíos para estar integrados en la sociedad. Esa salida del gueto es muy importante para Zweig y para otros como el escritor Joseph Roth, o el músico Gustav Mahler, como había sido para Franz Kafka, como praguense” que formaba parte del imperio austríaco. “Se necesita un azar en el que coincidan varias circunstancias y esas circunstancias. Y ahí aparece la figura de Zweig” comenta Wiesenthal.
LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL
Ese espejismo de tolerancia se rompe con la Primera Guerra Mundial que, explica Wiesenthal, “rompe con la idea fundamental del internacionalismo de las ideas, de que los pueblos podían entenderse a partir de la cultura, del espíritu”.
“Por un lado aparecen las revoluciones marxistas en el imperio de los zares, que van a abrir un camino al materialismo, porque son herederos de la izquierda hegeliana, de Marx, de Feuerbach -asegura Wiesenthal-. Va un poco en contra de lo que era nuestra tradición espiritual europea, que guste o no guste, se había formado a través del mundo cristiano; los judíos, tan cercanos a esa tradición cristiana, y los musulmanes, que han formado parte también de nuestra Europa”.
“Todo eso -considera el escritor español- se rompió en la Primera Guerra Mundial con los nacionalismos, con la filosofía del poder, de la identidad, de la sangre de la raza, de las diferencias entre religiones, del fascismo. Y me da lo mismo los fascismos que la extrema izquierda, porque cometieron los mismos crímenes”.
En la Segunda Guerra Mundial, afloraron “de una forma criminal aquellos instintos que se habían puesto de manifiesto con una cierta ingenuidad, y lo pongo entre comillas, en la guerra, donde hay una violencia, por así decirlo, anónima. Se pasó a una violencia ya dirigida, racionalista, calculada, que tiene objetivos concretos, una maldad que seguimos manteniendo en el mundo”, considera .
ARTESANOS
Wiesenthal, escritor de viajes, considera que se ha perdido el respeto hacia el artesano, cuyo trabajo destaca en 'Orient-Express. El tren de Europa', su último libro, publicado por Acantilado. “Goethe, frente a una mitología bárbara que hoy está de moda y es algo que me horripila, trae una figura fundamental alemana, y que es Hans Sachs, el zapatero que aparece en Los maestros cantores de Nuremberg, el artesano que está orgulloso. Decía Goethe: ‘Si yo no hubiera sido escritor, y hubiera sido zapatero estaría orgulloso cuando viera en la calle a alguien con unos zapatos que hubiera cosido yo”.
En cambio, continúa Wiesenthal, “lo que se hace mucho, y me parece disparatado, es poner calificaciones al trabajo de los demás”. Y añade que no entiende a algunos turistas: “Yo recuerdo un hotel que tiene más cuidado con los detalles, con la música que toca el pianista, los detalles que hay en el lavabo, las flores que se ponen en los pasillos, y en los comentarios, un señor llega y dice, como un gran millonario: ‘Disfruté de cuatro días en la piscina al sol’. ¡Piscina y sol hay en cualquier sitio, y es una brutalidad pagar una millonada por tener piscina y sol!”.
En Orient-Express, Wiesenthal escribe que “las sandalias y los calzones profanan los viajes y el amor”, y defiende la distancia como un signo de respeto. “Me educaron en la distancia -explica-, en el respeto de la vida de cada uno. El acoso consiste esencialmente en que alguien no le ha respetado el espacio a otro ser humano. El respeto empieza con la distancia. Los signos de respeto, como la puntualidad, ir correctamente vestido, es lo que se va perdiendo en una especie de confianza simpática, una especie de chalaneo que facilita el abuso, y los más abusados son siempre los débiles”.
Ensayista, novelista, biógrafo... La obra de Stefan Zweig fue muy popular en el primer tercio del siglo XX en toda Europa.
¿QUÉ BIOGRAFÍAS ESCRIBIÓ ZWEIG?
Entre las biografías más destacadas están las de Fouché, el jefe de policía de la Revolución Francesa, el Imperio de Napoleón y los primeros meses de la Restauración; y las de dos reinas, María Antonieta y María Estuardo.
‘El mundo de ayer’
Tal vez la obra más conocida en la actualidad sea 'El mundo de ayer', un libro publicado de forma póstuma en el que Zweig hace especialmente un relato nostálgico de la vida en Viena y Europa antes de la Primera Guerra Mundial y de su propia vida hasta 1934. Comenzó a escribirlo antes de que Alemania se anexionara Austria, ese año.
‘El gran hotel budapest’
Aunque no es estrictamente una película dedicada a la obra de Zweig, Wes Anderson se inspiró para esta película en textos como 'La piedad peligrosa', 'El mundo de ayer' o 'La embriaguez de la metamorfosis' para recrear ese mundo. La película está disponible en Disney+ y HBO.
‘Stefan Zweig, adiós a Europa’
Maria Schrader eligió los años de exilio en París, Londres y, finalmente, en Brasil, para contar la historia del escritor vienés. Josef Hader protagoniza esta pelicula de 2016 que fue la opción de Austria para el Oscar a la mejor película extranjera. Puede verse en Filmin, HBO y Amazon Prime Video.