San Sebastián

'Hondalea' abre su abismo de bronce en San Sebastián

Cristina Iglesias sitúa en la casa del faro de la isla de Santa Elena una gran instalacion artística

'Hondalea' abre su abismo de bronce
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'Hondalea' abre su abismo de bronce

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Teresa Flaño

Actualizado el 07/06/2021 a las 07:57

“Hondalea es algo que soñé, creísteis en mí. Es una oportunidad única para un artista”. Cristina Iglesias estaba muy emocionada durante el miércoles la inauguración de su intervención en la casa del faro de la isla de Santa Clara, en San Sebastián. Un trabajo que, tras cinco años de gestación, visitaron el lehendakari, Iñigo Urkullu, el diputado general de Guipúzcoa, Markel Olano, y el alcalde de San Sebastián, Eneko Goia, y que el sábado se abrió al público. “Es un momento muy emocionante no solo como donostiarra, sino también como alguien que se dedica con pasión al arte”, decía la escultora.

“Este es un proyecto que conecta con la defensa de la naturaleza, de los mares y sus costas. Un espacio de reflexión donde el agua fluye con un ritmo inspirado en los cambios de las mares y la fuerza de las olas en las cavidades marinas”, describe la artista. Para ella, hay muchas maneras de acercarse a Hondalea, pero la más recomendable es contemplarla como “un viaje en el que la obra se apodera de algo que ya existía. Hemos creado una ficción y sirve para recuperar o mantener la memoria del paisaje de nuestras costas y del mar”. Un resultado que espera que “se una al tejido cultural de Donostia, Guipúzcoa y el País Vasco. Es para mí muy importante! Y resalta otro de los aspectos de su intervención: “El valor transformador del arte. Era una casa del faro que estaba abandonada. La hemos reconstruido y transformado para que sirva para reflexionar y evadirse, como cuando se entra en un museo”.

Hondalea significa abismo en el mar, profundidad abisal y fondo de mar. Iglesias escogió ese título porque los conceptos de mar y profundidad son dos ideas centrales de su obra. Con este nombre quiere sintetizar la idea que ha plasmado en su intervención: la profundidad interior de la isla, a través de la gruta que ha construido en la casa del faro. La isla es, además, lo contrario a un abismo. Por eso, ha considerado que esa antítesis conecta perfectamente con sus inquietudes.

Uno de los objetivos de la escultura es aportar una renovada concepción de la práctica de la escultura. Busca el compromiso poético y simbólico entre las obras y el espacio, y para ello realiza un despliegue estético, visual y dinámico. Interviene y transforma un lugar remoto dentro de San Sebastián, para convertirlo “en un símbolo de la defensa de causas ecológicas y de la conservación medioambiental”.


EL BATIR DE LAS OLAS

Es precisamente en ese aspecto, el medioambiental, donde la intervención en Santa Clara se ha topado con críticas. “Mi compromiso ha sido siempre proteger la isla. Si no, no lo haría. Me parece necesario que se cree debate entre los ciudadanos sobre lo que queremos proteger, pero este proyecto es cómplice con todos aquellos que quieren salvaguardar la isla”, afirma. En ese sentido, el diputado general de Guipúzcoa aseguró que había vivido “un día especial” en un espacio con una belleza particular, un lugar “para emocionarse”.

Iglesias incide mucho en el aspecto poético de un proyecto sobre el que ha dicho en varias ocasiones que es el más importante de su carrera. A la entrada del faro, recomendaba moverse por todo el espacio para percibir esa profundidad dorada del foso de bronce “que lleva a imaginar que el interior de la isla es todo de bronce y en el que existen varias cuevas conectadas entre ellas”.

Ya solo el concepto de la isla como formación “es algo atractivo, tiene algo poético, misterioso, está lleno de referencias poéticas”. Más en el caso de Santa Clara, que “está a la vez cerca de la ciudad y lejos. Siempre me ha parecido un elemento clave de Donostia. Acercar la isla y el faro es una experiencia única y una responsabilidad”. La memoria también juega un papel fundamental a la hora de adentrarse en Hondalea. Un motor crea una secuencia de movimientos del agua -que es dulce- similares a los de las mareas e incluso al del mar enfurecido, que al chocar contra la estructura de bronce reproduce el sonido de las olas cuando baten contra la costa donostiarra.

Los primeros visitantes que inauguraron el sábado la escultura coincidieron es que "los vídeos y fotos no reflejan bien lo que se vive ahí dentro".

Desde la inauguración y hasta el sábado por la mañana, algunas agrupaciones invitadas por el Ayuntamiento, desde gente de la cultura y el turismo hasta representantes de entidades, habían ido conociendo la escultura. Pero fue a mediodía del sábado cuando se produjo la primera prueba real con los ciudadanos que se habían inscrito en la web. La respuesta, a tenor de sus comentarios, es positiva. Puede que influya el hecho de que teóricamente quienes antes se apuntaron son los más interesados y, a priori, más favorables. Pero la cálida respuesta sorprendió incluso a los responsables municipales presentes al inicio de las visitas. “La gente sale encantada e impresionada porque supera sus expectativas”.

 

CLAVES

 

 

Entradas agotadas para el verano. Las visitas acaban el 30 de septiembre, pero hay peticiones para prolongar las visitas si lo permite el estado de la mar.


Reserva de entradas a través de la web de Hondalea.


La entrada es gratutita, pero no incluye el viaje en los barcos que unen San Sebastián con su isla (4 euros).


El horario de visitas es desde las 11 horas y se repiten cada 30 minutos. La última visita de cada jornada comienza a las 19 horas.


Las visitas se organizan en grupos reducidos de 15 personas.


La duración de la visita es de entre 20 y 30 minutos. El viaje de por sí es breve y puede alargarse tanto como los viajantes deseen (dentro del límite establecido).


La escultura es de bronce y su tamaño es de diez metros de largo por ocho de ancho y cinco de profundidad.

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