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Pamplona Negra

La novela negra, puerta hacia lo salvaje

Tres autores, Lluís Llort, Mikel Santiago y Susana Rodríguez Lezaun, hablaron de cómo en la novela pueden hacer cosas imposibles en la vida real

Los crímenes van sorprendentes entran en la novela negra
Los crímenes van sorprendentes entran en la novela negra
Publicado el 28/05/2021 a las 06:00
La novela negra es “una puerta hacia lo salvaje”, un pasadizo que permite al escritor hacer lo que sería impensable en una “sociedad que lo censura casi todo”. La expresión la empleó, en la cuarta jornada de Pamplona Negra, el escritor Mikel Santiago (Portugalete, Vizcaya, 1975), autor de media docena de novelas, y lo hizo a propósito de la mentira. “En una sociedad con restricciones mentir, ser polígamo o robar son instintos” que no pueden llevarse a cabo en la realidad y sí en una novela. “La mentira es una herramienta que nos ha dado la inteligencia. Ya los sueños son mentiras que nos contamos a nosotros mismos para cumplir deseos prohibidos. La mentira la llevamos encima”.
Pero si Mikel Santiago puso la expresión, el ejemplo de esta ida fue asunto de Lluís Llort Carceller (Barcelona, 1966), periodista y escritor catalán que con su decimotercera novela, Herencias colaterales, ha logrado el doble hito de ser traducido al castellano y de ganar un premio, el Paco Camarasa, que otorgan nueve festivales de género negro de todo el país. El caso es que Llort se definió como “un violento reprimido” que ahorra mucho “en psicólogos matando a gente en las novelas”. “Nunca me he peleado, no soy de los pitan en el coche, pero descargo mucho en las historias. En una de mis novelas un policía, cuando ve al dueño de un perro irse sin recoger la caca, se la restriega por la cara. Yo nunca lo haría, pero en las novelas sí juego con eso”.
DILEMAS DE GENTE NORMAL
A la mesa redonda de la jornada estaba también invitada la novelista Susana Martín Gijón, pero un problema de salud le impidió viajar a Pamplona. Para compensarlo, el moderador, el periodista de RNE Javier Izu, no solo se detuvo en la descripción de Especie, la última obra de autora, que habla de quienes ven a los humanos como “una raza única, superior y todopoderosa”, una historia “con mucho trasfondo social y que da para reflexionar bastante”. También convenció a otra Susana, Rodríguez Lezaun, la directora del festival, para que ocupara la silla que había dejado vacante la escritora sevillana afincada en Extremadura.
A Rodríguez Lezaun le tocó hablar de su última novela, Bajo la piel, en la que se reconoce la presencia de una entidad “con mucho poder” en Navarra, dijo en referencia al Opus Dei, del que destacó “que ha sabido evolucionar”. La novelista, en todo caso, dejó claro que su historia no hablaba de organizaciones, sino de particulares, de personas que ven “amenazado su estatus y deciden usar todo su poder para evitarlo”. “Me hubiera valido cualquier persona con poder, hasta un presidente de comunidad”.
Se trataba, al fin y al cabo, de poner a los personajes ante un dilema, una encrucijada que puede llevarles al crimen, y en eso coincidieron los tres autores. Lluis Llort, por ejemplo, se inspiró para su novela en un caso real de hace 20 o 25 años, el de un abogado de París que propuso a una mujer muy anciana un contrato vitalicio, por el que le pagaría un dinero al mes con la condición de que se quedaría la vivienda de ella cuando muriera. “El caso es que pasó el tiempo y el abogado murió antes que la mujer”. En su historia lleva este suceso a Barcelona y hace que la familia del letrado fallecido se quede sin dinero. “No me gustan los grandes psicópatas o los policía incorruptibles. Intento que sea gente normal y forzarles a una situación para ver si cometería un delito”. En su novela, la única salida económica para la familia es hacerse con el piso de la mujer. “¿Qué harías, matarías a una persona de 103 años?”.
También dilemas es lo que plantea Mikel Santiago en El mentiroso, la que en unos días dejará de ser su última novela, cuando el 3 de junio aparezca En plena noche. “El tema central es un secreto inconfesable. ¿Qué tienes que hacer con él? Si lo cuentas, destrozas la vida de la gente, tu reputación, tu futuro; si te lo guardas, sientes que haces algo mal, te quema. Es un dilema” que el protagonista de El mentiroso debe asumir cuando en el comienzo de la historia despierta en una nave, sin un recuerdo de lo que ha pasado y junto al cadáver de un desconocido. “Tiene ese rasgo tan masculino de querer resolver todo solo, sin contárselo a nadie. Así que empieza a mentir”.
La sesión, que llevaba como título Crímenes sorprendentes y que tuvo media entrada, se inició con un mensaje en vídeo del escritor británico de novelas de espionaje Charles Cumming, que no pudo acudir al festival de Pamplona, además de por las limitaciones de la pandemia, porque su mujer está esperando un hijo y dará a luz uno de estos días.
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