Paisajes matéricos de Muñoz Bernardo
Cerca de treinta obras componen la exposición ‘Arquitecturalidad relevante’ en la galería Michel Menéndez. La muestra se centra en paisajes paisajes urbanos de estilo impresionista en los que el artista juega con el color, la luz y las texturas


Actualizado el 23/03/2021 a las 06:00
La obra de José Antonio Muñoz Bernardo (Guijuelo, Salamanca, 1958) traslada al mundo urbano por las calles, edificios, puentes, grúas, canales, puertos o medios de transporte que plasma en su pintura. Es un canto a la arquitectura y a las construcciones que dan vida a las ciudades, pero también es un guiño a unos espacios pensados y visitados que el artista reconstruye a través de una pincelada propia, cargas matéricas y texturas, juego de luces y sombras, además de los matices y líneas blancas que, de manera sutil, hacen que el cuadro adquiera varias dimensiones y ofrezca distintas rutas de visión al espectador. Así ocurre con las 28 obras que componen Arquitecturalidad relevante, la exposición que Muñoz Bernardo presenta en la galería Michel Menéndez, con la que propone un recorrido visual por distintas calles y parajes de Pamplona, pero también de otras ciudades del mundo.
Más de treinta años de dedicación a la pintura avalan la trayectoria de un artista que, si bien explora en otras temáticas, ha hecho de la pintura urbana su seña de identidad. Es una temática en la que se siente cómodo y que le permite mostrar su tránsito de vida. “Tomé el derrotero de la pintura urbana en un momento crucial de mi vida y hubo varios factores que influyeron. Por un lado, que era lo que demandaban las galerías, pero, sobre todo, me permite mostrar mi recorrido vivencial porque plasmo temas y ciudades en las que me he desarrollado, en las que he vivido, a las que he viajado y que me han interesado por su fisonomía”.
MATERIA Y TEXTURAS
La exposición Arquitecturalidad relevante es un reflejo de un proceso pictórico en el que predomina más la técnica que la temática ya que Muñoz Bernardo es un artista que maneja la pincelada, el trazo o la espatulada por igual y que busca que cada una de sus obras rebose pintura por todos los lados, de ahí que la materia y las texturas son imprescindibles en sus cuadros. “Mis cuadros son pintura, pintura. Es una pintura directa, me gusta que tenga fuerza”, señala el artista, quien reconoce que para conseguir esos cuadros tan personales y cargados de materia recurre a otros materiales que refuerzan la pincelada, como distintos tipos de arena mezclados con aglutinantes como los barnices, el aceite de linaza u otros productos industriales. “Me gusta fortalecer la materia y me interesa mucho que la pintura tenga volumen”.
Desde que se licenciara en 1982 en la Facultad de Bellas Artes de Sevilla, Muñoz Bernardo reconoce que su proceso creativo ha transitado por distintas tendencias, pero sin renunciar al color, la luz y unas líneas blancas que se esconden entre la generalidad de la obra, pero que le permiten estructurar la obra como si hubiera varios cuadros dentro de una misma composición. Tras una etapa inicial en la que se decantó por la pintura líquida, el artista se adentró en las estampaciones hasta terminar en unos lienzos cargados de materia y que, en su opinión, le permiten identificar con un estilo propio, con el de Muñoz Bernardo.
COLORES Y LÍNEAS
Fiel a los modelos del natural que capta en sus distintos viajes, el artista se hace eco del impresionismo para componer sus cuadros, transita entre una pintura texturista o constructivista, aunque considera que ha conseguido un estilo propio. “Tiene muchos matices por la propia idiosincrasia y la manera de trabajar las obras. Por eso, es un estilo Muñoz Bernardo. Lo que llama la atención a quien ve mi obra es cómo se nota la pintura y las texturas. Es fácil seguir como está hecho un cuadro mío pues toda la pintura está puesta. La propia técnica y la pasta que llevan me obliga a no concretar las formas. Las plasmo de manera aproximada y que el espectador pueda participar en la terminación de la obra.
Ese estilo personal no se caracteriza únicamente por la materia, sino por los matices de color y líneas que hacen que su pintura sea diferente según la distancia a la que se contemplen. Así ocurre, por ejemplo, con un agua azul o unos tejados rojos que están compuestos por múltiples matices coloristas que solo se aprecian cuando el espectador se acerca al cuadro. “El color en la pintura no es un color único. Visualmente, el color no existe, sino que es una percepción del ojo humano que se transmite desde la materia, a partir de ondas, y el cerebro humano lo interpreta. Y lo interpreta según la luz que incide sobre el objeto. Por tanto, el objeto no tiene un color, tiene mil colores, mil matices. Respecto a las líneas verticales u horizontales que se aprecian entre las formas y la materia, Muñoz Bernardo indica que le permiten aliviar la obra. “Al meter tanta pasta, a veces parecen cuadros tan abigarrados, tan densos que llega un momento que parece que el cuadro se agobiaba. Procuro que no perjudique la visión general de la obra, pero sí la estructura”.
Ese protagonismo del color está presente desde el inicio del proceso creativo, desde el momento en que Muñoz Bernardo mancha un lienzo en blanco y comienza a plasmar el color y la luz a través de capas superpuestas. “La forma de trabajar la materia y pintar sobre seco me obliga muchas veces a no poder tapar todo lo que había antes. De hecho, no quiero tapar. Voy poniendo color y materia, a veces acertadamente y otras de forma equivocada. Al día siguiente ves las cosas de otra manera y sigo añadiendo matices. Cuando empiezas una obra tienes una idea, pero el resultado final te lo va pidiendo el propio cuadro. Y esa búsqueda cansa, da fatiga, a veces pinto una obra y acabo saturado de ella, no puedo trabajar varias a la vez por la intensidad que lleva cada una”.
+ Muñoz Bernardo. ‘Arquitecturalidad relevante’ Galería Michel Menéndez (c/San Antón, 61). Hasta el 31 de marzo. Horario: martes a sábado, 12 a 14 y 19 a 21 h. Domingos y festivos, 12 a 14 h.