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Arte

María José Gurbindo hace del Museo Oteiza una escultura

Más de treinta fotografías componen la exposición ‘IBIDEM’ instalada en el Polvorín de la Ciudadela

María José Gurbindo, junto algunas obras de la muestra.
María José Gurbindo, junto algunas obras de la muestra.
Actualizada 18/03/2021 a las 12:39

Escultura y arquitectura se dan la mano en la mirada de María José Gurbindo, autora de una serie fotográfica en la que aporta una visión propia del Museo Oteiza, no tanto de las obras que contiene, sino de la estructura del edificio. Esa visión personal que ha captado detrás de la cámara le ha permitido ofrecer distintas lecturas de la construcción, retratar la luz del edificio, mostrar cómo el color de sus materiales lo tamiza todo y resaltar el carácter estructural del edificio situado en Alzuza. Dichas miradas, inquietudes y percepciones están presentes en IBIDEM. Museo de Oteiza, la exposición fotográfica instalada en el Polvorín de la Ciudadela que presenta 32 fotografías (21 en color y 11 en blanco y negro) del edificio diseñado por Francisco Javier Saénz de Oiza, unas imágenes que van desde las más descriptivas hasta las más abstractas. “Me impresionó tanto el edificio, lo que me transmitió, que he tratado la arquitectura como si fuera un conjunto escultórico”, explica la autora, que realizó la mayor parte de las fotografías el año pasado, salvo las imágenes de los exteriores que datan de 2017.

Aunque la exposición se centra únicamente en el Museo Oteiza, este proyecto fotográfico nació con la intención de poner la mirada en más edificios emblemáticos en cuanto a su arquitectura y edificación. Pero adentrarse en el museo de Alzuza, mirar su interior, sus colores y los espacios vacíos le hicieron cambiar de opinión. “Tenía la voluntad de unir tres edificios conocidos con una mirada diferente. A través de la experimentación y del objetivo de la cámara, quería dejarme impresionar por el edificio y el museo me ofreció tantas sugerencias que finalmente hice un proyecto monográfico”.

UNA INTERVENCIÓN

María José Gurbindo, arquitecta de formación, considera que arquitectura y escultura no se pueden desvincular en el Museo Oteiza y recuerda que en la obra del escultor ambas disciplinas comparten la misma naturaleza estética, además de que Jorge Oteiza, al mismo tiempo que desarrollaba su trabajo escultórico, colaboró con arquitectos en distintos proyectos. “No es una exposición sobre la escultura de Oteiza. Las obras están allí, pero adquieren pleno significado por los colores, los materiales utilizados en la construcción, los espacios y la luz. Por eso decidí tratar la arquitectura de la edificación como una escultura. Suponiendo que el propio Oteiza participó o influyó activamente en Alzuza siguiendo sus principios estéticos, el edificio debería ser considerado un elemento más de la obra artística integral allí expuesta, cuy fin último sería dar servicio metafísico al hombre”.

La autora recuerda que cuando fue al Museo Oteiza lo hizo con intención de mirar, contemplar y dejarse sorprender por el museo, creado entre 1992 y 2003 y que fue el último proyecto de Sáenz de Oiza en complicidad con Jorge Oteiza, a quienes unió una larga amistad y colaboración profesional. Y reconoce que las visitas al museo cumplieron con sus expectativas. Con la cámara fotográfica en mano, la autora descubre detalles, contrastes, juegos de luces y otros matices que convierte en fotografías llenas de estética. “No quería hacer un reportaje descriptivo convencional y me sorprendió el protagonismo de la arquitectura y la riqueza de matices que envuelven cada escultura allí contenida. En mi opinión, el edificio de Sáenz de Oiza supone una intervención potente que influye activamente en la experimentación de la obra de Oteiza en él contenida”.

Los colores sepia y azul que impregnan el museo, la potencia de la luz que incide en el interior y los materiales nobles utilizados para la construcción son, a su juicio, elementos importantes en la creación de las fotografías de la exposición IBIDEM, título que procede de un latinismo que significa “en el mismo lugar”, un término del que se ha apropiado la autora para expresar justo lo contrario. Un recorrido por la exposición permite comprobar como las fotografías, además de su composición técnica, están cargadas de poética, fruto de esa mirada sugerente que la autora ha interiorizado antes de pulsar el disparador. “No hay repetición en la mirada de un fotógrafo, aunque su objetivo apunte al mismo lugar”, indica.

‘IBIDEM. Museo de Oteiza’

María José Gurbindo Polvorín de la Ciudadela. Hasta el 2 de mayo. Horario: martes a sábados, 11.30 a 13.30 horas y 18.30 a 20.30 horas. Domingos y festivos, 11.30 a 13.30 horas.

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