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Literatura

Tomás Yerro presenta sus dos libros obra del proyecto como Premio Príncipe de Viana

Tomás Yerro presentó ayer ‘Lerín. Buque varado sobre el río Ega’ y ‘Personas mayores, patrimonio de primera’ como parte del proyecto editorial como ganador del Premio Príncipe de Viana 2019, y se sumará un tercer libro en primavera

Tomás Yerro presenta sus dos libros obra del proyecto como Premio Príncipe de Viana
Tomás Yerro presenta sus dos libros obra del proyecto como Premio Príncipe de Viana
'Lerín. Buque varado sobre el río Ega' y 'Personas mayores, patrimonio de Primera' han sido las obras presentadas
Tomás Yerro, escritor y Premio Príncipe de Viana 2019, en su biblioteca en Cizur Menor durante una entrevista en 2019.
Tomás Yerro, escritor y Premio Príncipe de Viana 2019, en su biblioteca en Cizur Menor durante una entrevista en 2019.
Actualizada 29/01/2021 a las 08:13

Desde que era pequeño Tomás Yerro Villanueva sentía fascinación por las personas mayores. Se quedaba embelesado escuchando a quienes le rodeaban, vecinos y familiares de avanzada edad, pero recuerda con especial cariño a una persona que tuvo “una influencia decisiva” en su formación, hace memoria Yerro, y es su abuela Javiera. Admiraba todas las cosas que contaban, cómo lo decían, la riqueza que había en las historias. Él nació en 1950 en Lerín, pueblo que ha sido muy importante para él por ser la cuna de su formación.


A esta villa de Navarra dedica uno de los dos libros que presentó este jueves, titulado 'Lerín. Buque varado sobre el río Ega'. A él se añade 'Personas mayores, patrimonio de primera', estos dos libros son fruto del proyecto de difusión de la obra del escritor por recibir el Premio Príncipe de Viana de la Cultura en 2019. A ellos se suma otro tercer libro, que representará la parte sustantiva de la actividad profesional de Tomás Yerro, en especial su faceta como crítico literario y se espera su publicación para primavera. Este proyecto para Tomás Yerro supone “la recogida de la cosecha que se ha realizado durante varios años”. Este proyecto editorial recoge para él de forma sintética los tres grandes pilares en los que se ha asentado su vida personal y profesional. Por una parte está su formación básica, tanto la personal como la existencial, que tuvo lugar durante su infancia y adolescencia en Lerín. La segunda faceta que recoge su segundo libro es su trayectoria personal y profesional en cuanto a actividades sociales o voluntariado con los sectores más vulnerables de la población, entre ellas las personas mayores. Y la tercera “con lo más genuino” de su carrera como profesor de Literatura, filólogo y crítico literario, apuntaba Yerro.


“Lerín. Buque varado sobre el río Ega es un regalo que yo hago a mi pueblo y a sus vecinos para saldar la deuda de muchos aprendizajes que me inculcaron desde mi más tierna infancia”, cuenta Yerro.


En este primer libro aparecen elementos de carácter íntimo y personal de la niñez y adolescencia del escritor, relacionado sobre todo con la familia. En él habla de situaciones del pueblo, de la forma que tenían allí de enfocar la vida y recalca elementos del patrimonio material e inmaterial. Pero, en realidad, Tomás Yerro pretende que este libro preserve el pasado y que se guarde en la memoria colectiva esa manera de vivir de los años 1950 y 1960.


“La libertad de la que gozábamos los niños en esa época en el pueblo, pero al mismo tiempo es una denuncia con palabra respetuosa de la injusticia que, desde mi forma de ver, empezaba por la falta de formación de buena parte de la población”, señala el escritor. Habla también de la falta en ocasiones de alimento en las casas, que era suplida con la leche y queso que daban en la Escuela Pública y que “traían los americanos en grandes latas amarillas”, detalla. Veía injusticias y “gravísimos desniveles económicos” entre la población de Lerín, y se palpaba por aquel entonces una “escasa consideración a las personas mayores”, lo que no ocurría en su caso, ya que sentía admiración por las personas mayores que le rodeaban, en especial su abuela Javiera. En definitiva, este libro es el resultado de una rigurosa selección de textos que ha ido escribiendo durante los años sobre Lerín y que, unidas las distintas perspectivas que ofrecen, “eran suficientes para dar una visión completa de los latidos de la localidad. Porque lo importante son las ideas, pero sobre todo son las personas”, dice Yerro.


Una revelación absoluta


La atención, simpatía y admiración que profesaba Tomás Yerro por las personas mayores es algo que viene desde su infancia. Fue el germen para que se registrase hace 11 años como socio voluntario de la Sociedad Navarra de Geriatría y Gerontología. “Ha sido un privilegio impagable y una revelación absoluta poder gozar de la compañía, apoyo y magisterio de grandes profesionales de la sanidad y el voluntariado en residencias de ancianos”, reconoce el escritor.


La primera reflexión que abarca en este segundo libro, Personas mayores, patrimonio de primera, es que este sector poblacional no es uniforme, sino muy variado y con diferencias económicas, sociales y psicológicas. “Estamos ante un sector muy variado pero, en general, discriminado, marginado y a veces hasta excluido”, sentencia Yerro. Hay una serie de factores que hacen que esto pueda llegar a ser así, “en un mundo en el que prima la belleza, el utilitarismo y el pragmatismo, los saberes ‘inútiles’, entre comillas, del anciano, su experiencia humana y profesional se minusvaloran”, anota Yerro, por lo que supone un derroche de transmisión de conocimiento de carácter intergeneracional que podría ser un enriquecimiento colectivo.


El libro habla sobre aspectos negativos como la soledad, la dependencia, la conciencia de estorbo del anciano, la gerontofobia -personas que odian la presencia o el contacto con personas mayores-, el edadismo -trato discriminatorio que la sociedad da al anciano por el hecho de tener edad avanzada- o la gerascofobia -enfermedad diagnosticada por la OMS que consiste en el miedo terrible de algunas personas a envejecer-.


Pero no solo este segundo libro pone de manifiesto aspectos negativos, también habla de un futuro positivo en lo que se refiere a las personas mayores. Tomás Yerro enumera una serie de conceptos que hacen que este sector generacional pueda sentirse estimado. Uno de ellos es la abuelidad. Una persona puede decidir tener hijos o no, pero no puede entrar en la decisión de tener nietos. “A través de la abuelidad se realiza la transmisión de conocimientos y valores intergeneracionales. Recuerdo otra vez a mis abuelos, especialmente a mi abuela Javiera a la que dedico el libro”, dice Yerro.


Otra es la curiosidad intelectual y el afán de socialización que tienen las personas mayores al apuntarse a estudiar en universidades para mayores. Y por último hace un llamamiento a la escucha activa por parte de la gente joven a las personas mayores, que “constituiría uno de los mayores enriquecimientos de nuestra sociedad”.


La pandemia para Tomás Yerro puso en relieve ante la opinión pública que “el sector que más está creciendo demográficamente -personas mayores- estaba siendo tratado de una forma impiadosa. Solo los trabajadores, familiares y los propios afectados residentes en geriátricos saben lo que tuvieron que sufrir esos meses o en qué circunstancias algunos perdieron la vida”, comenta. Pero también reconoce que en los últimos meses se está dando un tratamiento prioritario en cuanto a temas sanitarios a los ancianos que residen en geriátricos.


Cuatro achuchones


“Con mi condición de enfermo grave todos estos descubrimientos que ahora están haciendo las personas -sobre el sistema sanitario- ya los tuve cuando hace casi cuatro años se me dio un diagnóstico de la gravedad de mi dolencia. Llegó la pandemia y yo ya estaba vacunado en cierta forma para afrontar una situación que para la mayoría era nueva, pero yo era consciente de que vivía gracias a los médicos y el personal sanitario en general, familia y amigos”, confiesa Tomás Yerro. Se dio cuenta de la fragilidad que tiene el ser humano cuando, un día antes del diagnóstico había estado dando clase con normalidad. Con esa situación sanitaria, lo que más echa de menos es “darle unos achuchones” a sus cuatro nietos, que no acuden ya con tanta frecuencia a verle a él y a su mujer por las obligatorias restricciones sanitarias. Para él son, sin duda, “un medicamento de primer orden”, termina.

DNI

Tomás Yerro Villanueva nació en 1950 en Lerín donde vivió durante su niñez y parte de su adolescencia. Es licenciado en Filología Románica por la Universidad de Navarra, catedrático de Bachillerato de Lengua y Literatura y profesor de la Universidad de Navarra, de la Universidad Pública de Navarra, de la Universidad Nacional de Educación a Distancia y de la Universidad para Mayores Francisco Induráin.


Ganó el Premio Príncipe de Viana de la Cultura en 2019. Fue director del Servicio de Acción Cultural del Gobierno de Navarra (1991-1995) y director general de Cultura (1995-1999). Articulista en Diario de Navarra y ha publicado en revistas científicas como Cuadernos de pedagogía. Dirigió la revista de poesía Río Arga y fue el primer fundador y primer director de la revista Ítaca. Desde hace 11 años es voluntario en la Sociedad Navarra de Geriatría y Gerontología. Está casado con María José Vela Ponz, tiene dos hijas, Irene, doctora en Arquitectura y Ana, periodista, y cuatro nietos.


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