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La resurrección de Lola Flores: no crea todo lo que ve

El anuncio de Cruzcampo en el que Lola Flores vuelve a la vida lleva al primer plano de la actualidad la técnica del 'deepfake', que permite rejuvenecer actores, resucitar a personas fallecidas y poner en boca de políticos lo que nunca dijeron

Captura del montaje de la actriz con la imagen de Lola Flores superpuesta para el anuncio.
Captura del montaje de la actriz con la imagen de Lola Flores superpuesta para el anuncio.
METROPOLITANA
Actualizada 23/01/2021 a las 21:15

Si ha visto el anuncio de Cruzcampo en el que Lola Flores cuenta que al empowerment siempre se le ha llamado poderío, estará problemente sorprendido por la resurrección digital de la Faraona. La técnica se llama deepfake (aproximadamente, falsificación profunda) y permite crear imágenes o películas cada vez más difíciles de distinguir de la realidad.

El proceso que siguió el estudio de efectos especiales Metropolitana para revivir a Lola Flores en el anuncio es sencillo de describir, aunque la tecnología que tiene debajo sea muy compleja. El primer paso fue grabar a una actriz (desgraciadamente, su nombre no se ha difundido) leyendo el texto del anuncio. No imita ni los gestos ni la voz de la Faraona. No hace falta.

El siguiente paso fue analizar más de 5.000 imágenes de Lola Flores con los que captar sus gestos y sus expresiones faciales. A partir de ahí, programas de inteligencia artificial y redes neuronales se preparan para reconstruir el rostro de la cantante jerezana.

Después, se ajustó ese rostro virtual de Lola Flores sobre el de la actriz, para que fueran los movimientos de labios o de ojos de ésta los que animaran la cara de la Faraona.

En cuanto a la voz de Lola Flores, fue Lolita la que imitó la voz de su madre, aunque luego pasó por una profunda postproducción, según explicaba Juan Pedro Moreno, director creativo de Metropolitana, en Xataka. “Luego íbamos experimentando con la grabación”, afirma Moreno en esta revista digital, “haciendo pruebas con limitadores para modificar el tono, y mediante un software especial fuimos modulando el timbre para acercarlo al original”.

LA VOZ DE FRANCO

No lo hicieron, pero también se podría haber suplantado la voz de Lola Flores. Hace unos meses, el podcast XRey, que narra en la plataforma de música Spotify la vida y andanzas de Juan Carlos I, recurrió también a las técnicas de deepfake para reconstruir la voz de Franco. En el espacio, se puede escuchar al dictador leer una carta que dirigió al conde de Barcelona, en la que le proponía que Juan Carlos de Borbón se convirtiera en su sucesor.

El análisis de los mensajes de Navidad de Franco permitieron recrear no solo su timbre, sino también reproducir su entonación y su forma de hablar. Después, bastaba con darle el texto que tiene que leer, de la misma forma que Alexa, Siri o la voz de un GPS son capaces de leer un cuento o indicarnos por qué salida tenemos que salir de una rotonda.

La técnica se está consolidando en cine y televisión para devolver a la juventud a actores. El ejemplo más reciente en España es el de la serie de Álex de la Iglesia 30 monedas, que está disponible en HBO. Aunque la acción está situada sobre todo en el presente, en un momento vuelve 30 años atrás.

La trama se centra en dos de sus protagonistas, Eduard Fernández y Manolo Solo, entonces estudiantes de Teología en Roma. Su rejuvenecimieno no es obra del maquillaje, sino también de un deepfake, aunque también en este caso fueron necesarios muchos retoques y ajustes en postproducción para que el resultado fuera utilizable en una gran producción. Unos 250 planos de la serie ofrecen la imagen de los dos actores más jóvenes. Antes, la película de Netflix El irlandés, dirigida por Martin Scorsese, había recurrido a la inteligencia artificial para obtener versiones más jóvenes de Robert De Niro, Al Pacino y Joe Pesci.

Todos estos ejemplos son legítimos: contaron con los propios protagonistas, con el permiso y colaboración de las familias o, en el caso de Franco, en todo momento se anuncia que se trata de una versión reconstruida de la voz del dictador.

DEMASIADO REALISMO

La verosimilitud que tienen los deepfake, incluso con las limitaciones actuales, abre un panorama en el que veremos a personas haciendo lo que nunca hicieron o diciendo lo que nunca dijero.

El mundo de la pornografía, que siempre ha estado en primera línea a la hora de adoptar algunas tecnologías digitales, ya está utilizando los deepfakes para crerar películas con protagonistas insospechados. También la política puede verse afectada por esta tecnología. Si ahora es muy fácil hacer creer a una parte del público que una declaración falsa de un político es cierta, ¿qué ocurrirá cuando la veamos con nuestros propios ojos?

Hacer un deepfake profesional no está hoy al alcance de cualquiera, pero iniciarse en la técnica no es demasiado costoso. Un periodista de la revista digital Ars Technica puso la cara del comandante Data de Star Trek sobre la de la declaración ante el Congreso estadounidense de Mark Zuckerberg, el fundador de Facebook. Le costó dos semanas y 552 dólares.


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